Siete platos típicos de Portugal que tienes que probar

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Portugal posee una gastronomía sumamente exquisita, en la que habitan platos típicamente tradicionales que constituyen la manera más sabrosa de darse un buen homenaje culinario. Aunque nuestro país vecino destila esencia atlántica por doquier, su cocina paradójicamente es mediterránea, ya que el vino, el aceite y el pan son los productos sobre los que se sustenta. Incluye además una mezcolanza de delicias típicas que todo viajero debe saborear para conocer el país en profundidad. Estas son las imprescindibles.

Bacalao

Bacalao à brás. Fuente: Wikipedia.
Bacalao à brás. Fuente: Wikipedia.

Los portugueses sienten auténtica devoción por el pescado. Sin embargo, la estrella es el bacalao o bacalhau, de hecho, se dice que conocen una receta para cada día del año. Lo hacen de mil maneras, pero la elaboración más recurrente es bacalhau à brás o dorado. En ella se presenta el pez cocido y desmenuzado mezclado con aceitunas negras, perejil, patatas y huevos fritos. Su llamativo color amarillo y su textura crujiente te encantarán.

Fracesinha

Fuente: Flickr.
Fuente: Flickr.

Oriundo de Oporto, este contundente sándwich es, desde que fuera inventado por un emigrante retornado de Francia, uno de los iconos gastronómicos de Portugal. Aunque hay varias versiones, la más clásica consiste en una enorme base de pan sobre la que habitan jamón cocido, mortadela, filete de cerdo o de ternera y salchichas frescas. Esta se corona con otra gran rebanada de pan regada con generosas cantidades de queso y salsa de cerveza, picante y tomate.

Caldo verde

Fuente: Wikipedia.
Fuente: Wikipedia.

Esta sopa, la cual comparte estrellato con el bacalao, incluye una variedad de col gallegacouve galega, patatas, rodajas de chorizo y un sofrito de cebolla y ajo. Lo habitual es degustarla como primer plato junto con broa de milho o pan de maíz, pero también la consumen como aperitivo. Este colorido caldo también pone el sabor a las festividades más importantes y a la Nochevieja, en la que es tradicional degustarla durante la madrugada.

Feijoada

Fuente: Flickr.
Fuente: Flickr.

Los frijoles rojos o blancos son los protagonistas de esta elaboración, que es toda una institución en el país vecino. Se hacen acompañar de carne de cerdo en salazón, naranjas y arroz, los cuales se cocinan en una olla de barro a fuego muy lento. Los que hayan viajado a Brasil habrán tenido la oportunidad de comprobar que este plato también forma parte de su recetario más tradicional, aunque en este caso suelen espolvorearle yuca. Lo es gracias precisamente a los portugueses, quienes extendieron la receta durante el tiempo que el país fue colonia de Portugal.

Cozido à portuguesa

Fuente: Wikipedia.
Fuente: Wikipedia.

Como su nombre invita a pensar, se trata de un cocido que además forma parte de su recetario típico, por lo que es uno de los platos que tienen que probar quienes visiten el país. Aunque admite muchos ingredientes, los más habituales son los frijoles, patatas, zanahorias, coles, arroz, gallina, morcilla, chorizo, cerdo y farinheira, un embutido hecho con harina, pimientos, colorante, tocino de cerdo y vino. Este último le confiere un gusto ahumado que ejerce de elemento diferenciador con respecto otras elaboraciones de este tipo.

Cataplana

Fuente: Pixabay.
Fuente: Pixabay.

Los que viajen a la zona del Algarve podrán saborear este guiso hecho a base de pescado o marisco, aunque también admite de buen grado la carne. Se elabora en una cataplana -de ahí su nombre-, que es un recipiente en forma de concha compuesto por dos mitades esféricas unidas por bisagras. La más tradicional es la cataplana de almejasamêijoas na cataplana.

Pastéis de Belém

Fuente: Wikipedia.
Fuente: Wikipedia.

El recetario dulce de Portugal está compuesto por un extenso abanico de propuestas, pero los más populares son los pastéis de Belém, originarios de Lisboa. La receta original fue creada hace 200 años y aún hoy sigue siendo una incógnita. No obstante, sabemos que se trata de una tartaleta de masa de hojaldre rellena de una crema elaborada a base de huevos, azúcar y leche. Se pueden comer fríos, pero están mucho mejor calientes, cuando la masa está más crujiente y la crema se funde en el paladar. No cabe duda, estas delicias no solo constituyen el broche final perfecto de una típica comida portuguesa, sino que también hacen el maridaje perfecto con un buen café portugués.

Sonia Fernández

Historiadora y redactora zamorana. Comencé a escribir por casualidad hace siete años y hoy, quién me lo iba a decir, se ha convertido en una de mis grandes pasiones. Esto me ha enseñado que lo importante no es recorrer el camino, sino disfrutar de lo que la vida te brinda en el trayecto.

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