Siete postres muy ricos de Castilla y León

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Castilla y León posee un recetario repostero pródigo en creaciones tradicionales, en el que priman los sabores recuperados y los gustos naturales, ofreciéndonos la oportunidad de conocer este castizo rincón de la geografía española a través del paladar. Cada una de las provincias que integran el territorio castellanoleonés puede presumir de tener un dulce típico, que se erige insigne representante de sus tierras, así como excelente anfitrión de los paladares viajeros. Estos son los siete dulces más ricos de Castilla y León.

Rebojo zamorano

Fuente: Pixabay
Fuente: Pixabay

Con permiso de la caña zamorana, el rebojo es uno de los dulces más populares de cuantos integran el recetario repostero de Zamora. Se trata de un pan que bien puede considerarse pariente cercano del bizcocho, pues tiene un aspecto alto, señorial y rústico y presenta una textura interior esponjosa y tierna. Además, se elabora con ingredientes de siempre: azúcar, harina, levadura, mantequilla, huevos y ralladura de naranja o limón. Un dulce sencillo y sin ostentaciones, que ejerce de perfecto acompañante de un café o, mucho mejor, de un rico chocolate caliente.

Mantequilla de Soria

Fuente: Consejo Regulador de la D.O.P Mantequilla de Soria.
Fuente: Consejo Regulador de la D.O.P Mantequilla de Soria.

La mantequilla de Soria es un placer que llena de orgullo a los sorianos, a la vez que deleita el paladar de quien la saborea. El secreto de su éxito radica en que se hace a partir de leche solo procedente de las razas de vacas frisona y pardo-alpina y siguiendo un proceso de elaboración totalmente artesanal. El resultado es un producto con una textura sumamente untuosa y delicada, que se deshace en la boca. Para complicar la elección, hay dos versiones: dulce y salada.

Chochos de Salamanca

La singularidad de este dulce comienza en su llamativo nombre, en tanto que reclama la atención de cuantos lo leen o lo escuchan. Presenta una forma irregular y ovalada, que trae a la mente la de las peladillas, y luce un color blanco inmaculado. Su sabor dulce rebosante de matices de canela es un auténtico pecado, al mismo tiempo que constituye un recordatorio constante de que hay volver, siempre que se pueda.

Yemas de Santa Teresa en Ávila

Fuente: Wikipedia
Fuente: Wikipedia

Estos delicados bocados se han ganado por derecho propio un hueco de honor en el recetario repostero de la ciudad abulense. Comprensible, pues muestran un inconfundible y llamativo color anaranjado, tienen un gusto dulce en el que se adivinan matices de yema de huevo y canela y una textura delicada que se funde en el paladar. Como mejor saben es acompañadas de un chocolate caliente.

Cocadas de Medina del Campo en Valladolid

Fuente: Wikipedia
Fuente: Wikipedia

Lo más dulce en Valladolid está representado por innumerables propuestas que, desde luego, dificultan sobremanera la elección. Sin embargo, como hay escoger, nos quedamos con las cocadas que hacen en Medina del Campo. La razón, obviamente, es que están riquísimas. Quizás su popularidad radica en su textura delicada, en el intenso sabor a coco, en su diminuto y apetecible tamaño o en su inconfundible tonalidad amarilla ligeramente tostada.

Mantecadas de Astorga en León

Fuente: La tienda online de León.

Las mantecadas oriundas de Astorga pueden presumir de ser los dulces más típicos de León. Como son valedoras de numerosas versiones a lo largo y ancho de nuestra geografía,  puede llevarnos a pensar que carecen de mérito. Sin embargo, no es así. Los asturicenses han sabido reinterpretar de la manera más suculenta posible este tradicional dulce, logrando una versión que no admite comparaciones. Tanto es así que cuentan con el sello de Indicación Geográfica Protegida. Harina, huevos, manteca y azúcar son los ingredientes que integran estas delicias, las cuales casan a las mil maravillas con un buen chocolate, un té o, mejor aún, con un anís.

Postre del abuelo en Burgos

Fuente: Wikiburgos
Fuente: Wikiburgos

No es difícil caer rendido a este elegante postre, una de las sorpresas gastronómicas de esta provincia castellana. El nombre es evocador, pero su sabor lo es aún más. El queso de Burgos es el eje central de esta delicia, que se hace acompañar de apetecibles ingredientes como la mermelada o la miel. El resultado es una propuesta que aúna magistralmente matices dulces y salados y que ofrece una textura suave y fundente, agasajándonos con una experiencia multisensorial.

Sonia Fernández

Historiadora y redactora zamorana. Comencé a escribir por casualidad hace siete años y hoy, quién me lo iba a decir, se ha convertido en una de mis grandes pasiones. Esto me ha enseñado que lo importante no es recorrer el camino, sino disfrutar de lo que la vida te brinda en el trayecto.

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