Las Ramaderes de Catalunya son un grupo de ganaderas que se ha organizado para visibilizar su labor, mujeres trabajadoras que reivindican la importancia de su actividad para el mundo rural, abonando los campos, reaprovechando los residuos de la agricultura, limpiando los bosques y repoblando espacios abandonados. Decididas a romper con los estereotipos y los mitos del mundo rural, las Ramaderes de Catalunya proclaman que «sin pastoras, no hay revolución». Esta es su historia. 

Ramaderes de Catalunya, apostar por la tierra 

Ramaderes de Catalunya
Ramaderes de Catalunya

El viento helado en la cara, los pies hundidos en varios centímetros de nieve y el sol que apenas calienta. Un día más en la oficina. La vida en el campo no es idílica, no es como un fin de semana de casa rural, buscando encuadres pastoriles para sumar un puñado de likes en redes.

Porque desde la ciudad el mundo rural está envuelto en brumas, y no es solo la contaminación urbana, son los mitos que lo rodean. Mitos que hablan de nostalgia, pureza, pájaros trinando y espigas en la boca, pero también hablan de salvajismo, retraso, miseria y escopetas al hombro. Porque la naturaleza es muy bonita pero muy implacable y emprender en la tierra supone, antes que nada, comprenderla.  

Un grupo de mujeres de muy diferente perfil, pero que coincidían en su comprensión de la naturaleza y el mundo rural, decidió a finales de 2016 organizarse bajo el nombre de Ramaderes de Catalunya. ¿Los objetivos? Visibilizar su labor en el mundo rural y en el sector agroalimentario para mostrar en la ciudad que las mujeres del campo también tienen voz y voto.  

Ramaderes de Catalunya
Ramaderes de Catalunya. Fuente: Ramaderes.cat / Facebook

Porque cuando el Departamento de Agricultura de la Generalitat confirma que las mujeres cobran de media un 23% menos que los hombres por una misma labor también en el sector agroalimentario, se confirma que queda mucho trabajo por hacer, que organizaciones como las Ramaderes de Catalunya son más necesarias que nunca. 

¿Y en qué coinciden estas mujeres, además de trabajar como ganaderas en Cataluña? Tres son los requisitos indispensables para formar parte del grupo. La primera es que deben trabajar con ganadería extensiva, pequeñas ganaderías que se oponen a la forma de trabajo de la ganadería intensiva e industrial.  

En segundo lugar, la ganadera tiene la responsabilidad de velar por el bienestar de sus animales, de manera que ninguna forma de maltrato es tolerada. Y en un último lugar, la ganadera debe formar parte activa del trabajo, debe ser una pieza indispensable del proyecto: no sirve con tener una familia en el pueblo que cuide un par de ovejas y pasarse por allí un finde al mes.  

Casi cinco años después de su fundación, las Ramaderes de Catalunya han avanzado considerablemente en sus objetivos. Sus voces han resonando en la ciudad comprendiéndose la importancia de su labor para alcanzar la soberanía alimentaria, criando animales para, ante todo, dar de comer a su comunidad. Y lo que es más importante, el número de asociadas no ha parado de crecer desde entonces demostrando que se puede apostar por la tierra y ganar

Descubriendo el trabajo de las Ramaderes de Catalunya 

Ramaderes de Catalunya
Ramaderes de Catalunya. Fuente: Ramaderes.cat / Facebook

La mejor manera de conocer el trabajo de estas ganaderas catalanas es acercarse a sus granjas que, como ellas mismas afirman, están abiertas para todo aquel que quiera comprender su labor. Y es una buena excusa también para recorrer algunos de los parajes más fascinantes de la región como el que rodea Éller, en pleno Pirineo leridano, donde pacen los animales de 30 cabres

Fue en marzo de 2016 cuando Sara Gutiérrez y Miquel Àngel Queralt trajeron 30 cabras de Francia, el rebaño con el que empezaron su trabajo y que, finalmente, dio nombre a su proyecto. Enamorados de la Cerdanya, de sus montañas y valles, decidieron dejar sus trabajos como fotógrafos en los que pasaban la vida de aquí y para allá siguiendo competiciones deportivas, para establecerse en el paraíso leridano.  

Formados en la Escuela de Pastores del Pallars y con unas prácticas en una pequeña ferme en el Ariège francés, regresaron a Éller dispuestos a cumplir un sueño. Pero hacer realidad ese sueño, tal y como ellos mismos afirman, no fue sencillo: «A diferencia de lo que uno pueda pensar cuando llegas, un pueblo pequeño no siempre es garantía de compañerismo, fraternidad ni buen ambiente». Pero cuando los primeros quesos artesanos de leche cruda de cabra se venden en el mercado, todo encaja, el esfuerzo ha merecido la pena. 

De la Cerdanya leridana nos vamos al Baix Empordà de Girona para conocer el proyecto que Mas Casas tiene en Cruïlles. La tercera generación de ganaderos de esta granja combina la tradicional cría de ganado ovino con las experiencias rurales enfocadas al turismo. Mas casas vende productos artesanos como leche y queso de oveja y carne de cordero, pero también abren su casa de payés para visitas guiadas, gincanas, permacultura en huertas ecológicas y hasta mindfulness entre ovejas.  

Ramaderes de Catalunya
Ramaderes de Catalunya. Fuente: Ramaderes.cat / Facebook

Nos pasamos ahora por la provincia de Barcelona para conocer la silvopastura de Remugabosc en Begues. Tal y como indica Cristina, la pastora de este proyecto, la silvopastura supone gestionar los bosques con manadas de Cabra Blanca de Rasquera y Oveja ripollesa, razas autóctonas que pacen cada día en el exterior. Su actividad es fundamental para el reequilibrio del ecosistema minimizando los riesgos de incendios forestales como consecuencia del abandono del campo.  

Y de Begues nos vamos de nuevo al oeste para visitar Algerri en la comarca de La Noguera donde conocemos PlaOví, explotación de ganadería extensiva que fue premio Ap! Lleida a la mejor empresa Agro. Jordi y Gemma son los responsables de este proyecto que nació de la necesidad de ser un complemento a la empresa agraria familiar aportando abono a las tierras para lograr un cultivo 100% ecológico. Para cerrar el círculo de la naturaleza y ofrecer carne de calidad, en PlaOví tenían claro que debían apostar por el pastoreo y la ganadería extensiva, la razón de ser de todas estas Ramaderes de Catalunya.