La provincia de Málaga incluye encantadores pueblos blancos, que se extienden entre la sierra de Cádiz y la Serranía de Ronda, cuya belleza estriba en que se levantan majestuosamente en lo alto de laderas y cerros y están abrazados por un imponente paisaje, dominado por bosques de pinos, pinsapos, alcornoques y encinas.

En ellos, la tranquilidad, la belleza, las coquetas casas blancas, lo cotidiano, lo típico y el aire puro se adueñan del protagonismo, constituyendo una invitación en toda regla a perderse por su calles e incluso a habitarlas. Hoy viajamos por los pueblos blancos más pintorescos y encantadores de Málaga.

1Casares

Casares
Casares

Se enclava entre la Costa del Sol, la Serranía de Ronda y el Campo de Gibraltar, por lo que atesora un paisaje de lo más variopinto: desde elevadísimos picos y tierras abruptas hasta una pequeña porción de costa. Mandado construir por Julio César, constituye un arquetipo de pueblo blanco, en tanto que está recorrido por callejuelas estrechas y empinadas y decorado con una retahíla de casitas encaladas en blanco.

Además, guarda bonitas joyas arquitectónicas, como la iglesia de la Encarnación, que le han valido el reconocimiento de Conjunto Histórico Artístico y lugares de interés próximos como las cuevas de Ballesteros o Hedionda. Sin olvidarnos de su gastronomía, en la que el conejo de montaña y la sopa casareña son las delicias más tradicionales.