Una vuelta por Getxo, el aroma del Cantábrico

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Al este de la ría del Nervión y formando parte del área metropolitana del Gran Bilbao, encontramos Getxo, una localidad recia y orgullosa que mira al Cantábrico desde sus cinco barrios, de Las Arenas a Andra Mari, pasando por Romo, Neguri y Algorta, este último cobijando algunos de los rincones más pintorescos de la ciudad. Nos vamos al norte para darnos una vuelta por la cuna del kalimotxo, surfeando las olas de sus famosas playas y respirando el aroma refrescante del siempre imponente mar Cantábrico. 

Getxo y el Puente Bizkaia

Vizcaya Bridge, links the towns of Portugalete and Getxo, crossing the mouth of the Nervion river, Basque Country, Vizcaya, Spain

Comenzamos nuestra ruta urbana por Getxo en la desembocadura de la Ría de Bilbao para observar una de las obras maestras de la ingeniería del norte de España. El Puente Bizkaia, también conocido como Puente Colgante —aunque estrictamente no lo sea— une desde 1893 las dos orillas de la desembocadura de la Ría de Bilbao, conectando Portugalete al oeste con el barrio de Las Arenas, la zona occidental del municipio de Getxo. 

Financiado exclusivamente por iniciativa privada es concebido Alberto de Palacio, autor del Palacio de Cristal del Retiro madrileño, y construido por Ferdinand Arnodin, ingeniero francés discípulo de Eiffel y que diseñó posteriormente el puente transbordador de Rochefort, de concepción similar al Puente Bizkaia. Declarado Patrimonio de la Humanidad en 2006, se trata del puente transbordador —que utiliza un transbordador para cobijar vehículos y personas— más antiguo del mundo y un icono de la Euskadi industrial del XIX

Getxo
Casa Cisco y otras viviendas palaciegas en el muelle de Las Arenas. Fuente: Unsplash

El Puente Bizkaia nos adentra en el caserío getxotarra por el barrio de Las Arenas, zona de tradición comercial en las que se ubican algunos de los edificios más representativos de la arquitectura palaciega de la localidad vizcaína. El Ayuntamiento ha habilitado, en este sentido, una ruta autoguiada conocida como el ‘Paseo de las Grandes Villas’ que, a lo largo de 29 paneles interpretativos, nos acerca a los estilos predominantes en estas viviendas palaciegas de la burguesía getxotarra.  

Dejando atrás la playa de Las Arenas, uno de los cinco arenales del litoral de Getxo, nos adentramos en la avenida de Zugatzarte para disfrutar de las fachadas de algunos de estos edificios resueltos con solucionas eclécticas y regionalistas, estilos que triunfaban entre la burguesía industrial del norte peninsular: Casa Cisco, Palacio San Joseren o el propio Hotel Embardero son algunos de los más destacados. 

Una vuelta por Getxo: de Neguri a Puerto Viejo 

Getxo
Palacio Lezama Leguizamón en Neguri. Fuente: Wikipedia

La ilustre avenida de Zugatzarte confluye con la avenida Neguri, lugar en el que se desarrolla el barrio homónimo. Junto a la minúscula playa de la Bola, donde dicen se pueden presenciar una de las mejores puestas de sol de todo el entorno, se ubica la Campa del Loro dominada por el palacio Lezama Leguizamón, otro de los iconos arquitectónicos de Getxo, diseñado en 1902 por el arquitecto José María Basterra que intervino también en la Universidad de Deusto junto al marqués de Cubas. 

Después de deleitarnos con las Galerías Punta Begoña, otro de los emblemas de Getxo en proceso de rehabilitación, nos damos un chapuzón en la playa de Ereaga, ubicada entre el Puerto Viejo de Algorta y el espigón de Arriluce. Esta playa, junto a Arrigunaga, más al norte, son los únicos arenales de toda la región en los que ondea la bandera azul. Así que el baño en Ereaga es obligado, aunque siempre cueste un poquito aclimatar el cuerpo a las refrescantes aguas cantábricas. 

Puerto Viejo de Getxo

¿Y qué mejor que unos pintxos en Portu Zaharra para reponer fuerzas tras el baño? El Puerto Viejo de Getxo es el icono urbano del municipio, uno de los lugares más singulares de todo el Golfo de Bizkaia. Aquí podemos respirar ese aire marinero de calles sinuosas y viviendas populares que no se preocupaban tanto por presumir de fachada. Aquí lo importante era el dominio del mar y su litoral que en esta zona se conoce como el Abra, el punto de entrada al puerto de Bilbao. 

Portu Zaharra está plagado de rincones singulares como la atalaya de Etxetxu desde donde se vigilaba todo el Abra, buscando barcos a los que guiar en una zona de gran intensidad pesquera y comercial. Las escultura del Pescador y la Sardinera nos recuerdan esta tradición marinera. El edificio del Etxetxu era el centro neurálgico del Puerto Viejo, lugar en el que se reunía la Cofradía de Mareantes de San Nicolás de Algorta, principal organización de pescadores y marinos de la zona. 

Pero el Etxetxu también es la cuna de un mito de la perspicacia vasca. Cuenta la leyenda que durante las fiestas getxotarras que se celebran en torno al 12 de agosto, día de San Nicolás, dos jóvenes apodados Kalimero y Mortxongo mezclaron en una bañera cola con vino, tras comprobar que la remesa había llegado picada: nace el kalimotxo, una de las bebidas más consumidas por la juventud española desde entonces. Dicen que hasta van a abrir un museo en el propio edificio de Etxetxu… 

Acantilados y playas en Getxo

Molino de Aixerrota

Tras perder gustosamente unas partidas de duro en el Puerto Viejo —los inventores del kalimotxo son también unos ases de este etílico juego tabernero—, vamos terminando nuestra visita a Getxo con una ruta por los acantilados de La Galea y Aixerrota.

Tras pasar el arenal de Arrigunaga con vistas al Abra, tomamos el camino que asciende hasta Punta Galea donde nos topamos en primer lugar con el Molino de Aixerrota que nace como consecuencia de una gran sequía que asola la zona en el XVIII. Más al norte nos encontramos con el fuerte de La Galea, la única fortificación del XVIII que se conserva en toda la región, para después llegar al Faro de La Galea que, junto al de Arriluze en Punta Begoña, alumbraban las noches getxotarras.

A partir de aquí, el paseo de La Galea nos ofrece algunas de las mejores vistas de los acantilados, un espectáculo en el que el Cantábrico se muestra en todo su esplendor. Pero antes de despedirnos de Getxo, un último baño en la playa La Salvaje, el lugar ideal para cabalgar unas olas rindiendo homenaje al legendario surf vasco. Este arenal protegido por soberbios acantilados se encuentra en el límite septentrional del municipio de Getxo ya lindando con la vecina Sopela.

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