Viajamos a 8 países que «no existen»

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En el año 2015, se publicó An Atlas of Countries that Don’t Exist, del geógrafo Nick Middleton, y cuya edición en castellano vio la luz un año después con el título Atlas de los países que no existen. El profesor recopila en su obra un total de 50 estados del mundo que no se encuentran reconocidos como tal.

Hoy nos damos un paseo por diez de ellos y viajamos a países que «no existen», para averiguar algo más de estos rincones que se esconden en nuestro planeta y cuáles es posible visitar.

Pontinha

Fuerte de San José
Fuerte de San José

En el puerto de Funchal, en la isla de Madeira, se encuentra la Isleta de Pontinha, donde se ubica una micronación: el Principado de Pontinha, con una superficie de 178 metros cuadrados. En el año 2007 constaban censados cuatro habitantes, entre el príncipe Renato II, su esposa y sus dos hijos, y en su pequeño territorio solo se alza un edificio: el Fuerte de São José.

El propietario del fuerte, que está conectado por un puente con Madeira, es Renato Barros, el actual príncipe, quien espera que este microestado sea en el futuro reconocido por las Naciones Unidas.

Desde diciembre de 2015, la moneda oficial de Pontinha es el bitcóin, y si deseas una audiencia personal con Su Alteza Real Dom Renato, tendrás que solicitarla y programarla por medio de correo electrónico.

Mayotte

Islote Bandrélé – Foto de Frédéric Ducarme

Mayotte, también conocida como Mahoré, es una isla en el océano Índico con una superficie de 374 kilómetros cuadrados, que fue cedida a Francia en 1843 y que en 2011 pasó a formar parte del departamento de ultramar francés. Desde 2014, es una región ultraperiférica de la Unión Europea.

Aunque el turismo no es muy elevado, entre las principales actividades a realizar se encuentran las de naturaleza, como excursiones al volcán apagado de Petite-Terre, el buceo, la observación de lémures makis y el disfrute de sus playas.

Seborga

Seborga
Fuente: Wikimedia

En la provincia de Imperia (Italia), se encuentra el municipio de Seborga, que se autoproclamó principado independiente. Fue en 1960 cuando Giuorgio Carbone fundó este territorio, basándose en el antiguo principado que aquí existió hasta 1729. Este país que oficialmente no existe emite el Luigino, una moneda sin valor legal. Fueron los vecinos quienes declararon el principado como independiente por medio de reférendum. Italia no lo reconoce.

Hutt River

Hutt River
Fuente: Wikimedia/Bäras

La micronación con mayor antigüedad de Australia es el Principado de Hutt River, que adquirió tal estado en 1970, a pesar de que no se encuentra reconocido por ninguna nación. Su fundación se atribuye a Leonard George Casley, quien tomó el título de Príncipe Leonardo I, y nombró a su mujer Princesa Shirley. El gobierno australiano tenía, según su legislación, dos años para contestar a tal declaración de independencia, pero no lo hizo, de manera que el principado adquirió estatus legal.

Curiosamente, en 1976, el servicio de correos australiano decidió no encargarse de la correspondencia de este territorio, por lo que esta es redirigida a Canadá. Es posible visitar Hutt River, donde encontrarás incluso tiendas de souvenirs.

Christiania

Christiania
Fuente: Wikimedia/By Kieran Lynam CC BY 2.0

En la capital de Dinamarca se encuentra Christiania, un área con autogobierno que se extiende a través de 34 hectáreas, en el barrio Christianshavn. Christiania nació con la autoproclamación de los vecinos de la independencia de su territorio frente al estado danés.

Todo comenzó en los años setenta del siglo XX, como un proyecto en el que todo se decidía por asamblea y se permitía la venta y el consumo de drogas. Los problemas que esto produjo provocaron que, al cabo de los años, se decidiera prohibir cualquier estupefaciente salvo el cannabis.

Sealand

Sealand
Sealand

Este país que no existe está constituido por una plataforma a pocas millas al este de Reino Unido, construida por la Royal Navy en 1942, en pleno mar del Norte. A nivel internacional, se la considera una micronación, y su forma de gobierno es una monarquía parlamentaria. Roy Bates y su familia se instalaron en la plataforma en los años sesenta del siglo XX, cuando fundó el principado y se denominó Su Alteza Real Príncipe Roy de Sealand. Su población ronda las cinco personas.

Barotselandia

Río Zambeze
Fuente: Wikimedia/By Joachim HuberCC BY-SA 2.0

En Zambia encontramos todo un reino: Barotselandia. A su monarca se le denomina Litunga y se considera que es descendiente directo del que gobernaba el territorio en el siglo XIX. El rey y sus súbditos se desplazan a lo largo del año, cada vez que el río Zambeze inunda los prados, por lo que se trasladan a tierras altas.

También conocido como el Reino Barotse, fue parte de los cuatro protectorados del Imperio Británico, que con el tiempo se independizaron, pero Barotselandia fue integrado en Zambia. Desde entonces no ha dejado de reclamar su derecho a la autodeterminación.

Tíbet

Tíbet
Fuente: Wikimedia/De I, Luca Galuzzi, CC BY-SA 2.5

La región más alta de la Tierra es uno de esos países que no existen que todos conocemos: el Tíbet. Elevándose al noroeste del Himalaya, se encuentra esta región en la que habita el pueblo tibetano, los monba, los qiang y los lhoba, entre otros. El Tíbet fue un reino independiente hasta 1950, cuando el gobierno chino anexionó el territorio. Oficialmente, constituye la Región Autónoma del Tíbet.

Silvia Pato

Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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