Vuelve la docuserie de Georgina: Conoce Jaca, el pueblo donde creció

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“Para mí es muy importante no olvidarme de dónde vengo, Jaca es el lugar donde crecí, donde bailé, disfruté del amor de mi familia, y todo eso es lo que me ha marcado”. En el capítulo 5 de la primera temporada del reality Soy Georgina, la empresaria e influencer Georgina Rodríguez recordó sus humildes orígenes en Jaca.

Estrenada la segunda temporada en Netflix hace unos días, es un buen momento para descubrir esta orgullosa localidad oscense que, por supuesto, es mucho más que el pueblo en el que se crio la esposa de Cristiano Ronaldo. 

Jaca, primera capital del reino de Aragón 

Jaca - Fuente: Depositphotos
Jaca – Fuente: Depositphotos

962 años antes de que Georgina Rodríguez arribara en Jaca procedente de Argentina, donde había nacido, los condados carolingios de Sobrarbe, Ribagorza y Aragón se unen fundando el reino de Aragón, que tendría un papel fundamental en la historia de la península ibérica a lo largo de la Edad Media. 

Fue Ramiro I, considerado primer rey de Aragón, el que sitúa en Jaca —castro fortificado que podría haber sido la capital de los jacetanos—, su residencia regia. Su hijo, Sancho Ramírez, inicia en 1082 la construcción de la catedral. Se inicia así la época de gloria de Jaca, uno de los enclaves más importantes del norte cristiano en pleno conflicto territorial con los musulmanes que dominaban buena parte de la península. 

Pese a que Jaca pronto cede la capitalidad del reino a la recién conquistada Zaragoza, la localidad oscense se mantendrá durante siglos como una referencia histórica del reino de Aragón. Y es en su catedral donde el visitante puede empezar a recordar ese brillante pasado. 

Y es que la catedral de Jaca es uno de los templos más relevantes del primer románico español siendo considerada la primera construida en España en este estilo importado de Francia y que se transmitiría a través del camino de Santiago: Jaca era el final de una de las primeras etapas en el lado sur de los Pirineos.  

Si vas buscando en Jaca una de esas catedrales góticas que rozan el cielo tal vez te decepciones: la estructura del edificio jacetano aún mantiene, pese a las modificaciones del conjunto, especialmente en el XVI, su origen románico: proporciones modestas de una planta basilical con tres naves. Entre los tesoros de la catedral, no te pierdas el crismón del tímpano de la portada oeste y los relieves de varios capitales.

Jaca - Fuente: Depositphotos
Ciudadela de Jaca – Fuente: Depositphotos

El patrimonio religioso de Jaca se completa con otros edificios como la iglesia del Carmen y su portada renacentista, la iglesia de Santiago o el Real Monasterio de las Benedictinas, además de diversas ermitas, como la de San Cristóbal en la entrada norte del pueblo.  

Pero tal vez el conjunto que más impresiona el viajero, con permiso de la tienda de chuches que visitó Georgina en el capítulo 5 de su docuserie, es la ciudadela de Jaca, también conocida como castillo de San Pedro. Se ubica al oeste de la catedral, cruzando la carretera que divide en dos el pueblo.  

Fue mandada construir por Felipe II como parte de la estrategia defensiva del monarca contra Francia siendo ejecutada por Tiburzio Spannocchi, un reputado ingeniero militar italiano que colaboró con la monarquía española en diversos proyectos, incluso en América. Con planta estrellada de cinco puntas, en su interior acoge el curioso Museo de Miniaturas Militares con una colección de 32.000 figuras de plomo que se exhiben en 23 escenarios temáticos que recrean grandes batallas de la historia de la humanidad. 

Jaca, paraíso natural 

Estación de Canfranc
Estación de Canfranc – Fuente: Wikimedia/Pixabay/makamuki0

Al margen de la brillante historia jacetana que refulge en sus edificios y calles, la localidad oscense es popular por ser el campo base ideal de numerosas actividades al aire libre. Y es que Jaca se ubica a un paso del Pirineo aragonés, en una meseta ubicada a más de 800 metros de altura junto al río Aragón.  

Tomando la N-330 en dirección norte pasarás por pueblos como Castiello de Jaca o Villanúa hasta llegar, en menos de media hora, a Canfranc, donde encontrarás uno de los escenarios más evocadores de toda Huesca: la estación en la que, cuenta la leyenda, se rodaron varias escenas de Doctor Zhivago. Y un poco más al norte, se llega Candanchú, la estación de invierno que no merece presentación.  

Si los aficionados a los deportes de invierno conocen muy bien este entorno, algo parecido sucede para los amantes del senderismo: el valle de Aísa, al noroeste de Jaca, ofrece numerosas rutas para todos los públicos, todas ellas con impresionantes vistas pirenaicas. Entre ellas, la Ruta del Puerto de Aísa por el Barranco de Igüer es una de las más frecuentadas por su sencillez.  

Jaca, el “pueblito” de Georgina 

Georgina en Jaca - Fuente: Instagram / Georginagio
Georgina en Jaca – Fuente: Instagram / @georginagio

A pesar de su esplendoroso pasado medieval y el maravilloso entorno que la rodea, es un hecho que en los últimos tiempos la fama de Jaca ha trascendido fronteras por algo que tiene poco que ver con la historia, el arte o la naturaleza. Su nombre es Georgina, y no necesita apellido, porque todo el mundo la conoce. Primero fue “tan solo” la pareja de Cristiano Ronaldo, pero ya hace tiempo que Gio ha sabido labrarse una imagen que trasciende su vinculación al futbolista.  

Y el hecho de que, en uno de los capítulos de su reality de Netflix, la empresaria e influencer decidiera “volver a casa” ha supuesto un revulsivo para Jaca. Georgina se pasó por la academia donde bailó, por el restaurante que frecuentaba y hasta por una tienda de chuches en la que compraba gominolas y demás.  

Georgina en Jaca - Fuente: Instagram / Georginagio
Georgina en Jaca – Fuente: Instagram / @georginagio

Pero Gio también tuvo a bien dejar un ramo de flores en la catedral y pasearse por las calles jacetanas permitiendo que millones de espectadores de todo el mundo conocieran de cerca esta joya oscense.  

Es posible que para buena parte de los españoles Jaca no sea ningún secreto, pero la “labor” de Georgina ha puesto en el mapa del turismo mundial el lugar en el que se crio, aquel “pueblito en el que no había nada que hacer” y que dejó a los 17 para irse a Madrid. Y es que también hay que ponerse en la piel de una chica de 17 años: las catedrales, las ermitas, las ciudadelas y los senderos, por muy bonitos que sean, no son justamente lo más entretenido e ilusionante para una persona de esa edad, ¿o no? 

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