De Santiago... al fin del mundo

  • Agencia Atlas - 24/09/2022 16:00
A casi 100 kilómetros de Santiago, finalizar el Camino en Fisterra tiene algo que envuelve. Como explica el escritor Alexandre Nerium, "cuando llegan aquí posiblemente vean otra perspectiva de la vida diferente". Un sentimiento que se remonta al origen de la Ruta Xacobea, como relata el antropólogo Manuel Vilar. "Es una peregrinación que se inicia en la Edad Media y tiene una relación con el culto jacobeo". La ruta se prolongaba hasta aquí tras visitar la Catedral. Intrigaba conocer qué era 'el fin del mundo'. "Las almas iban a los océanos, entonces venían a buscar sus antepasados", apunta Nerium y añade que a buscar a la playa de Langosteira el símbolo de su peregrinación, la concha "era su credencial y la llevaban para beber en los caminos". Repuestos del esfuerzo, tocaba cruzar la Puerta Santa o del perdón, como explica el párraco de Santa María das Areas, John Paul Britto. "Reciben la indulgencia plenaria, el perdón de sus pecados". Y absueltos conocían la inmensidad de un mar donde si un marinero pedía ayuda era orientado desde tierra, especialmente por las mujeres, que fueron los primeros faros de la zona. Hasta la llegada de otro de sus emblemas, el faro. Agapito Mendoza fue su último farero. Durante treinta años iluminó un punto de navegación estratégico. "Venían a tomar el rumbo para dirigirse a Estados Unidos, Europa, África..." Y lo hacían en Fisterra. El último lugar donde se escondía el sol.