El régimen chino ocultó durante dos semanas la gravedad del coronavirus

  • Agencia Atlas
El régimen chino lo sabía. Dos semanas antes e que estallara la crisis y no tuviera más remedio que admitir su gravedad, el presidente Xi Jinping ordenó la contención del brote. Ni lo logró ni tampoco parece que en Wuhan se lo tomaran muy en serio una alerta entonces secreta, porque las autoridades locales siguieron incluso adelante con este multitudinario banquete con 40.000 familias para batir un record. Ahora, a ver como se come eso de compatrir  mesa en un restaurante, una práctica habitual en China hasta que llegó el coronavirus. Algunos se animan solo si hay una mampara de por medio, como las que han puesto en algunos locales de Hong Kong. Con 142 muertos más tras el último balance, que eleva la cifra total a 1665, China sigue higienizando la rutina diaria, aunque no la transparencia informativa. Es más, nada se sabe de algunos periodistas críticos con la gestión de la crisis, misteriosamente desaparecidos. El régimen, todo lo contrario, busca recuperar la confianza del pueblo y elevar su moral.

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