Los autobuses de transporte turístico y escolar se quedan sin batería

  • Agencia Atlas
Cada autocar que señala Ángel Gutiérrez, conductor de Getafe (Madrid), es una deuda continua y una familia parada. El sector de transporte discrecional no genera ingresos desde que se decretó el estado de alarma, el 11 de marzo. Estos autobuses son los que reciben y enseñan España a los turistas; los que llevan a los niños al colegio; los que transportan la pasión de los aficionados, las fiestas de los jóvenes o las ilusiones de los mayores. El sector pide ayudas del Gobierno para poder sobrevivir mientras los viajeros sigan sin desplazarse. Los autobuses que sí han arrancado, los de línea regular, lo hacen a medio gas, al 50 % de su capacidad o menos. Y como los del transporte público con estrictas medidas de seguridad: mamparas para los conductores, aforo limitado y prohibición a los usuarios de sentarse juntos. Todos siguen esperando que el país vuelva a moverse.  -Redacción-