Un pueblo de Ciudad Real consigue controlar los contagios gracias a la labor del médico y la coordinación de sus vecinos

  • Agencia Atlas
Muchos vecinos de Horcajo de los Montes, en Ciudad Real, creen que el  virus llegó de Madrid por un entierro. Fran, el médico del pueblo, contó con diez casos sospechosos en los primeros días de marzo. Iba a las casas llevando batas porosas con mandiles de plástico y apuntaba todos los datos. Todavía no se había decretado el estado de alarma y él ya había confinado a los sospechosos y sus contactos. Elena, su auxiliar, resistió, pero la enfermera no  y contagio a su hermana, aunque todas se unieron a la red de vigilancia. El  13 de marzo ya desinfectaban calles. Un ejemplo de contención que ha despertado el interés de la Universidad para estudiar el virus en el ambiente. -Redacción-