Cuando hay que inventarse el río

  • Agencia Atlas - 09/06/2020 11:50
Contra los imprevistos, imaginación. Eso ha debido pensar Sebastián Rossi, piragüista argentino, que quería volver a dar paladas en el agua. Y para ello, ha tenido que tirar de ingenio y pedirle prestada la piscina a su novia. "La parte de agua se nos ocurrió con la pileta, que tenemos la suerte de contar con una", nos cuenta. Pero una piscina no es un canal de remo contracorriente y para que el entrenamiento de fuerza fuera completo, había que simular la resistencia: "la adaptamos una soga con unas cámaras de bicicleta, que simula lo que es la remada en el río". Sebastián no se conforma con nada y ha convertido la casa de su novia en su particular gimnasio improvisado, "si bien no es lo óptimo, es mejor que nada". El objetivo es claro, no perder la forma física para los Juegos de Tokio 2020, que se celebrarán en 2021. -Redacción-

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