Cundo el ocio nocturno se convierte en una amenaza para propagar el virus

  • Agencia Atlas
Es la imagen de la irresponsabilidad en algunos lugares de diversion  o de ocio  nocturno de nuestro país. Locales abarrotados con los asistentes bailando y cantando durante un concierto o sin mantener distancia social alguna y sin mascarilla. Aunque muchos establecimientos intentan ser meticulosos con la seguridad y hay clientes capaces de adaptar su diversión a una época de pandemia, es como si al llegar la noche  se perdiera el miedo al vurus facilitando su propagación. Ya sea en los exteriores de los centros de diversión, en desmadres a las mismas puertas de las discotecas, en las hacinadas pistas de baile y en sus barras, donde solo los trabajadores paracen recordar que un virus sigue causando estragos. De noche, en lugares cerrados o al aire libre, se ha desafiado demasiadas veces a un virus  que nunca duerme.