Cómo detectar garrapatas en tu perro y qué debes hacer para quitarlas
Estos pequeños parásitos son mucho más que un contratiempo para nuestros mejores amigos, por lo que hay que actuar de manera rápida y eficaz.
Zaragoza-
Las garrapatas son parásitos que se alimentan de la sangre de su huésped, incluido el ser humano. También los perros, claro, para los que pueden ser mucho más que un quebradero de cabeza. Estos arácnidos suponen una amenaza seria para la salud canina, por lo que es importante conocerlas y saber lidiar con ellas en caso de picadura. No en vano, su presencia en España es muy abundante, por lo que es probable que debamos tratar con ellas en un momento determinado u otro.
Generalmente, el riesgo de picadura por garrapata es mayor de primavera a otoño. No obstante, estos animales pueden estar activos durante todo el año, especialmente en aquellas zonas más cálidas. En realidad existen más de 800 tipos diferentes de este ácaro, por lo que su presencia puede estar muy repartida en climas aparentemente diferentes entre sí. No obstante, las zonas de riesgo suelen ser aquellas áreas húmedas y sombrías que cuentan con un follaje alto. Generalmente, las garrapatas suelen situarse en la punta de las hierbas para así poder engancharse a su huésped cuando este pasa por la zona. No saltan ni vuelan, pero sí trepan por la vegetación y, con sus patas delanteras, se adhieren a aquel animal que pasa por sus proximidades.
Cómo detectar garrapatas en tu perro
Generalmente, estos parásitos suelen habitar las zonas que son transitadas por animales, ya sean salvajes o domésticos. Así, es habitual que se encuentren en perreras, explotaciones ganaderas o parques municipales, pero también en el monte y la naturaleza. Por ello, es una amenaza frecuente que debemos prevenir, pero también curar. Para las personas es recomendable llevar pantalones largos durante todo el año al salir al campo para evitar su picadura, pero ¿qué pasa con los perros?
Lamentablemente, nuestros mejores amigos son más susceptibles de ser picados por una garrapata. Especialmente si son animales curiosos o juguetones. Por ello, de manera periódica, pero especialmente tras un paseo, es importante revisar al animal en búsqueda de estos invitados indeseados. Hay que tener en cuenta que, al menos inicialmente, se trata de animales pequeños de tamaño, por lo que pueden esconderse a simple vista. Por ello se deben revisar zonas recónditas tales como: detrás de las orejas, dentro de los oídos, cuello, axilas, zona inguinal, entre los dedos de las patas y alrededor de la cola.
De hecho, la búsqueda de garrapatas en un perro se hace de manera táctil. Para ello, se ha de pasar los dedos lentamente por el pelaje del animal. En caso de encontrar un bulto es el momento de separar los pelos e inspeccionar su piel. Evidentemente, también hay que estar pendientes del comportamiento del can. Si se rasca o lame mucho una zona puede ser signo de la presencia de una garrapata, especialmente en los meses más cálidos del año.
Cómo quitar una garrapata de tu perro
Extraer una garrapata de un perro es una acción crítica, ya que debemos asegurarnos de quitar la cabeza del parásito para evitar posibles infecciones o reacciones cutáneas. Hay que tener en cuenta que la cabeza es muy pequeña respecto al cuerpo, sobre todo si ya ha engullido sangre, por lo que hay que proceder con cuidado. El método es el siguiente.
Primero, nos aseguraremos de utilizar guantes durante todo el proceso para así evitar contacto con la sangre o los fluidos de la garrapata. Posteriormente, con unas pinzas pequeñas de punta fina, deberemos agarrar al arácnido de la parte más cercana posible a la piel del perro. Asegurándonos que lo que sujetamos es su cabeza, y no el cuerpo de la garrapata. Para extraerla es necesario tirar de manera firme y en línea recta, nada de retorcerla ya que puede hacer que la cabeza se quede incrustada en la piel de nuestro mejor amigo. Finalmente, una vez que hayamos removido a la garrapata, es importante limpiar la zona de la picadura con algún tipo de antiséptico.
Muy importante: antes de tirar la garrapata a la basura es importante asegurarnos de su muerte. Para ello se puede sumergir en alcohol o, simplemente, envolverla en cinta aislante antes de arrojarla a los restos. De esta manera nos cercioramos de que no se enganche a otro animal (o a nosotros mismos).
Vigila a tu perro después de una picadura de garrapata
La picadura de una garrapata es muy peligrosa para nuestro perro ya que son parásitos que transmiten muchas enfermedades. Entre ellas la temida enfermedad de Lyme, la cual puede generar dolor articular, fiebre y problemas renales. Otras afecciones graves que pueden provocar son la ehrlichiosis canina o la babesiosis, además de anemia en caso de muchas picaduras, reacciones cutáneas e, incluso, parálisis, aunque este extremo es mucho menos común.
Por ello, después de quitarle una garrapata a nuestro perro, es preciso estar vigilantes y, en caso de malestar, acudir rápidamente al veterinario e informarle de la situación. También, en caso de que no estemos seguros de haber extraído la cabeza del parásito correctamente, o no saber cómo hacerlo por tener miedo a meter la pata, también es necesario visitar al facultativo, pues no se trata de una situación inocua ni mucho menos.
¿Se pueden prevenir las picaduras de garrapata?
Prevenir la picadura de garrapatas en perros al 100% es imposible, aunque es cierto que existen métodos que permiten reducir el riesgo. Así, en el mercado se encuentran varios productos antiparasitarios como pipetas, que se aplican en la piel del can y duran varias semanas, collares repelentes o incluso pastillas que ayudan a reducir el número de picaduras. Algunos de estos tratamientos pueden ser fuertes, por lo que es recomendable consultar con el veterinario para saber cuál es el más adecuado a tenor del peso y tamaño del perro.
Además, es crucial mantener el entorno del animal lo más limpio posible. Al menos en casa, donde sí podemos controlar los elementos. Algunas garrapatas pueden anidar en mantas o camas caninas, por lo que estas han de estar limpias. Además, en caso de tener algún tipo de jardín o patio, hay que cuidar que el césped esté corto, evitar la acumulación de hojas, tener cuidado con las zonas húmedas, etc. Evidentemente, a la hora de pasear es muy difícil que el animal no toque ninguna planta o hierba, pero si se mantiene por caminos limpios durante la mayor parte del tiempo el riesgo también será menor.
Finalmente, cuidar la limpieza del perro también es una tarea fundamental de prevención. Un cepillado frecuente nos ayudará a detectar a estos arácnidos antes de que se agarren al huésped.
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