Retirada a los cuarteles de invierno: ¿qué animales hibernan en España?

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Seguro que a algunos os gustaría “hibernar” una temporada en el sofá, especialmente cuando los días son tan fríos y lluviosos, pero la hibernación de algunos animales no es exactamente como la que estás pensando: no se trata de dormir durante semanas. Es un poco más complicado y exigente… y sin Netflix. A continuación, os explicamos por qué hibernan algunos animales, y cuáles son las especies de animales que viven en España y que optan por este estado de letargo.  

¿Por qué hibernan los animales? 

Una marmota - Fuente: Unsplash
Una marmota – Fuente: Unsplash

Los periódicos cambios climáticos del año afectan a todos los seres vivos. Por eso no hay ni rastro de las hormigas que te hicieron compañía en el salón durante todo el verano. Ya han recopilado suficientes migas y restos de comida para pasar el invierno en su hormiguero, construyendo una barricada para que nadie entre a molestarlas.  

Permanecen quietas en el interior, en posición fetal, como si estuvieran muertas, pero no lo están. Solo están en letargo para no gastar energía hasta que regresen las temperaturas más agradables y puedan ponerse otra vez a saquear tu salón. No te preocupes, volverán. 

Algo parecido sucede con otros animales mucho más grandes que también se aletargan con la llegada del frío. El proceso es similar, aunque estos animales, como mamíferos y aves, son endotermos, ya sabes, de sangre caliente: somos capaces de regular y conservar la temperatura corporal interna con independencia del medio externo. 

Pero cuando el medio externo se vuelve demasiado frío, mientras unos pocos animales optan por la solución más radical, congelarse, otros prefieren retirarse a sus cuarteles de invierno para descansar. Primero acumulan alimento mientras van reduciendo su actividad con la llegada de las primeras señales del invierno. Cuando finalmente la temperatura atmosférica se reduce lo suficiente, el animal se duerme, provocando que baje la frecuencia cardiaca, descendiendo el número de respiraciones, así como la temperatura orgánica.  

El objetivo de la hibernación es evidente: se busca disminuir al mínimo el gasto de energía para sobrevivir a la bajada de temperaturas que dificulta la localización de alimento y la rutina diaria. Si no hibernasen, probablemente morirían de hambre. Así que estos animales evolucionaron durante miles de años para adaptarse a las alteraciones climáticas periódicas. 

¿Y se pueden despertar mientras hibernan? Depende del animal, pero suele ser complicado, más incluso que ese amigo o pareja que sigue durmiendo incluso cuando pasas la aspiradora. De hecho, se recomienda no despertar nunca a un animal que hiberna, salvo que su vida corra un riesgo, ya que podría ser fatal para su organismo si debe elevar su actividad y gasto energético antes de tiempo.  

Murciélagos 

Murciélagos - Fuente: Unsplash
Murciélagos – Fuente: Unsplash

Si hay un animal que pasará el invierno en España hibernando, ese es el murciélago. Más teniendo en cuenta que, según señalan los expertos, es el grupo de mamíferos más diverso que hay en España: hasta 35 especies en toda la península ibérica, según señala SECEMU, la Asociación Española para la Conservación y el Estudio de los Murciélagos.  

Teniendo en cuenta que viven en una zona templada, sufren tanto por las bajas temperaturas como por la escasez de presas, razón por la que las aves que frecuentan España optan por la migración.

Pero la mayoría de los murciélagos prefieren quedarse e hibernar, en particular los murciélagos cavernícolas cuyo hábitat son las cuevas: así que nunca despiertes a una colonia en plena hibernación, porque además del susto que te puedes llevar, sería fatal para ellos por despertarse antes de tiempo.  

La marmota 

Una marmota - Fuente: Pixabay
Una marmota – Fuente: Pixabay

Si alguna vez te han comparado con una marmota, sigue leyendo, porque por mucho que te guste amodorrarte nunca alcanzarás el nivel de este roedor que es uno de los más grandes de Europa: en la península ibérica lo podemos ver en torno a los Pirineos (donde fue reintroducida a mitad de siglo pasado), pero no en invierno que es cuando hiberna… ¡Hasta siete meses!  

Para ello se cobija en su madriguera donde pueden hibernar juntos varios individuos. Su temperatura corporal desciende por debajo de los 7 grados y respira tan solo dos o tres veces por minuto. Previamente ha tenido que ingerir una gran cantidad de comida, especialmente hierba, desarrollando una gruesa capa de grasa bajo la piel durante el otoño. 

El lirón 

Un lirón - Fuente: Unsplash
Un lirón – Fuente: Unsplash

Otro roedor sinónimo de sueños largos y profundos, aunque mucho más pequeño. Excluyendo la cola, puede medir hasta 17 centímetros, pesando entre 50 y 150 gramos dependiendo de la especie. Al final del verano y principios del otoño su dieta pasa a componerse de frutos secos que le permite almacenar esa grasa imprescindible para soportar varios meses sin ingerir nuevo alimento: hasta seis meses o más que pasa en sus nidos en el bosque, escondidos entre troncos, ramas y hojas. 

El erizo 

Un erizo - Fuente: Pixabay
Un erizo – Fuente: Pixabay

En España tenemos dos tipos de erizo: el europeo y el moruno, aunque en cautividad también existe el orejudo. Se trata de un animal que no ha cambiado apenas en los últimos quince millones de años, adoptando, como muchos de los primeros mamíferos, una vida nocturna y una alimentación basada en insectos

Aunque no todos los erizos que viven en la península ibérica hibernan —no lo suelen hacer los que viven en entornos urbanizados—, la mayoría pueden reducir su temperatura corporal hasta dos grados disminuyendo su ritmo cardíaco hasta en un 90%. 

El oso pardo 

Un oso - Fuente: Unsplash
Un oso – Fuente: Unsplash

Además de las tortugas, todos hemos oído hablar de la hibernación del oso pardo, pero los expertos prefieren llamarlo, en su caso, letargo. Se trataría de un sueño más ligero que la hibernación, una suerte de “sueño invernal” en el que reducen su temperatura corporal menos que otros animales que hibernan, permaneciendo en un estado más consciente que ellos. Así que mejor no intentes seguirlo hasta su cueva cuando va a dormir, porque el oso no es como una ardilla ártica ni una rana de madera que se congelan durante meses.  

En este sentido, no todos los osos pardos que viven en nuestro país entrarán en letargo durante el mismo periodo de tiempo. Incluso puede que los miembros más jóvenes ni siquiera duerman si las condiciones alimentarias y ambientales son benévolas. 



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