Publicado: 03.08.2009 08:00 |Actualizado: 03.08.2009 08:00

274 demandas al día por errores médicos

Tribunales. Las denuncias de pacientes a doctores y hospitales por supuestas malas praxis suponen cada año 100.000 nuevas contiendas a dirimir en los juzgados

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Margarita ha conseguido recientemente que los tribunales condenen por homicidio imprudente al médico que trató a su hijo Miguel, un joven policía. En 2004, Miguel entró en la clínica Cemtro de Madrid porque tenía dolores cervicales.

Una semana después se moría por una mala praxis. Los jueces han condenado al doctor a un año y seis meses de cárcel, en una de las escasas condenas penales que involucran a médicos, y al pago de 80.523 euros de indemnización.

En la otra cara, Andrea H., médico de 39 años, tuvo que enfrentarse hace años, junto a otros profesionales, a una demanda judicial. Los padres de un niño que quedó con secuelas neurológicas tras una meningitis acusaron a un grupo de médicos residentes del hospital La Paz, de Madrid, pero la demanda fue desestimada en los tribunales.

Las negligencias médicas suponen cada año en España 100.000 nuevas contiendas a dirimir en los juzgados, lo que está arrastrando a una "judicialización" de los servicios sanitarios, según alerta Domingo Bello Janeiro, catedrático de Derecho Civil de la Universidad de A Coruña. En el caso de la reciente muerte del bebé Rayan hijo de Dalila, la primera víctima por nueva gripe en España, a causa de una negligencia, los expertos estiman que la indemnización puede tener carácter ejemplarizante y, como mínimo, alcanzar los 200.000 euros.

Las demandas se han cuadruplicado en los últimos diez años, lo que ha llevado a muchos médicos y enfermeras a practicar la llamada medicina defensiva, es decir, a "no tomar decisiones de riesgo por miedo a las reclamaciones, sometiendo al paciente a multitud de pruebas para que no queden cabos sueltos", explica Bello Janeiro, autor de Responsabilidad civil del médico y responsabilidad patrimonial de la Administracion sanitaria (Ed. Reus, 2009).

Los médicos hacen muchas veces pruebas innecesarias para corroborar un diagnóstico. "Si viene un paciente que anda perfectamente, pero con una leve inflamación de rodilla, lo normal sería recomendar hielo, reposo e ibuprofeno. Pero, por si acaso, tienes que pedir una radiografía, por si el paciente vuelve a los tres días con la rodilla rota, algo, por otro lado, muy improbable", explica Andrea H., médico generalista.

Una compañera suya tuvo que ir a juicio tras la muerte de un paciente. El hombre, un señor mayor, acudió al hospital con un dolor de cuello; la médico le palpó y le recomendó un relajante muscular. Al día siguiente, murió de un infarto. La familia estimó que la doctora no supo ver el día del tirón que el hombre se encontraba mal. El juez desestimó la demanda.

Además, se ha disparado en un porcentaje superior al 200% el importe de las pólizas de los seguros que amparan a los profesionales. Hay distintos tipos de seguros para médicos, según el tipo de especialidad que se ejerza. Un profesional que trabaje en un departamento con una especial complicación, como Ginecología, tenderá a contratar una cobertura más amplia. En algunos casos, los hospitales también protegen jurídicamente a sus empleados.

Los colectivos sanitarios, como el Consejo General de Enfermería, alertan de la proliferación de reclamaciones por parte de los ciudadanos. "Es un fenómeno que nos preocupa, puesto que somos conscientes de cuál ha sido la tendencia ya consolidada en Estados Unidos, Alemania o Gran Bretaña. En estos países, el número indiscriminado de denuncias está teniendo efectos devastadores en sus servicios sanitarios", afirma Máximo González Jurado, presidente del Consejo.

En la misma línea, Javier González Medel, médico y miembro de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública, denuncia la apertura "de un camino muy peligroso, permeable al modelo de Estados Unidos, con la salud como parte del mercado".

En el sistema estadounidense del No win, no fee (No se gana, no hay honorarios), prohibido en España, el abogado cobra en función del resultado del pleito. Esa figura del letrado avispado fue plasmada por Billy Wilder en la película En bandeja de plata (1966). En ella, un cámara estadounidense sufre un accidente sin consecuencias durante una retransmisión deportiva. El pequeño incidente es aprovechado por su cuñado, un abogado charlatán, para intentar sacarle una indemnización millonaria a la compañía de seguros.

En cambio, para el abogado Carlos Gómez Menchaca, con un despacho con sede en el País Vasco especializado en negligencias médicas, esa imagen del abogado repartiendo tarjetas de presentación en las salas de espera no existe. Según él, su despacho no necesita ir a buscar clientes a los hospitales.

"Es que no es necesario, son ellos los que vienen a nosotros", recalca este letrado, que cree que los bufetes españoles aún están lejos "de la agresividad anglosajona". "En Estados Unidos las indemnizaciones son astronómicas, millonarias, algo que aquí no pasa. Allí los abogados pueden llevarse hasta el 50% de comisión", afirma Gómez Menchaca, cuyo despacho cobra el 10% de los beneficios de cada caso.

Los profesionales exigen el establecimiento de un baremo propio para los daños médicos y las indemnizaciones. "A falta de baremo, los jueces suelen recurrir a su propio criterio y en muchos casos se basan en el de los accidentes de tráfico", señala Carmen Flores, portavoz de la asociación Defensor del Paciente, que trabaja en la denuncia de negligencias con 23 despachos de abogados repartidos por toda España. Así, una madre cuyo hijo ha muerto víctima de una negligencia podría percibir más de 100.000 euros de indemnización.

Flores lleva 16 años peleándose en los tribunales en busca de "justicia" para su hijo Miguel Ángel, que quedó tetrapléjico a principios de los años noventa por una mala praxis. "Sólo puede mover la cabeza", explica esta mujer. Su caso está ahora recurrido en el Tribunal Supremo.

La presidenta del Defensor del Paciente insiste en que su asociación, creada hace 11 años, huye de buscar el negocio en la negligencia. "El modelo de abogado agresivo de Estados Unidos es bochornoso. Hay que buscar la justicia, no sólo el dinero. Supeditar una negligencia al tema económico es indecente", subraya esta mujer, que jamás se ha planteado, en el caso de su hijo, llegar a un acuerdo con el hospital.

Los pactos entre denunciantes y denunciados suponen un porcentaje residual de todas las denuncias, según coinciden los expertos consultados por este periódico. "Los pactos extrajudiciales son uno de cinco. Las aseguradoras pactan al final, cuando ven que el médico va a ser condenado y por menos dinero del que tendrían que pagar en los juzgados. A cambio, las familias ganan tiempo y evitan una demora de años en los tribunales", señala el abogado Gómez Menchaca.

Dentro de los profesionales, hay cierto recelo hacia lo que algunos consideran una "caza de brujas". "Esto no beneficia al sistema sanitario. A veces hay un cierto espíritu de que todo es denunciable", señala María José García, secretaria general de Comunicación del sindicato de enfermeras SATSE. García incide en un punto delicado: cómo influye el dolor de los familiares a la hora de interponer una demanda contra los profesionales sanitarios. "A veces, hay una negación a admitir que algo trágico ha pasado", concluye.