Publicado: 06.05.2014 00:01 |Actualizado: 06.05.2014 00:01

"Denuncio ahora los abusos para poder mirar a mi hijo a los ojos"

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Javier Paz era un feliz niño de 10 años cuando empezó a sufrir, según ha denunciado, los abusos por parte del cura de la parroquia a la que su madre, ferviente creyente y miembro de las comunidades neocatecumenales, conocidos como "kikos" -por su fundador Kiko Argüello-, le había encomendado. Estos supuestos abusos -el párroco niega los hechos- durarían 10 años, entre 1982 y el verano de 1992. El presunto autor (y de otros tantos que según asegura continúan a día de hoy) fue Isidro López Santos, párroco de la Iglesia de San Julián, a la que había sido amablemente "derivado" en 1975 desde la de San Martín, en la que tienen la sede los neocatecumenales, tras varios "incidentes" que nunca fueron reconocidos, y más tarde la de Nuestra Señora de Fátima. Javier Paz abandonó la parroquia de San Julián, en la que era monitor y catequista, cuando no pudo soportar unos hechos que ahora relata. Pero los abusos que recuerda fueron bloqueados por su cerebro hasta que en 2001, tras una terapia profesional, recobró la memoria y supo qué había pasado y causado su profunda infelicidad. La siguiente década vivió en estado de shock sin saber cómo actuar hasta que, tras intentar varias vías y grupos de apoyo, la semana pasada decidió poner una denuncia al cura que le había destrozado la vida a él y su familia, Isidro López Sántos.

¿Cómo te sientes tras haber puesto la denuncia y convertirte en el primer adulto que denuncia abusos por parte de un sacerdote cuando era niño?
Liberado en parte de la carga que he soportado durante tantos años y nervioso por el camino que se abre ante mí y la responsabilidad que conlleva la acción que he emprendido.

¿Por qué ahora?
Ha sido un camino muy largo y doloroso que he conseguido recorrer gracias a toda la gente que ha estado a mi lado (familia y amigos). No podía vivir ya con la conciencia tranquila y mirar a mi hijo a los ojos con la dignidad suficiente como para que me respetara como padre, y debía hacerlo para que en un futuro estuviera orgulloso de mí. Y por mí, por mí el primero, porque no puedo amarme ni respetarme si soy cómplice callado de los abusos que se siguen cometiendo. "No puedo amarme ni respetarme si soy cómplice callado de los abusos que se siguen cometiendo"

¿Ya habías intentado denunciar esto?
Llevo intentándolo desde que tenía 28 años y empecé a recordar. La asociación ADAVAS de Salamanca puso todos sus medios a mi disposición pero el proceso personal ha sido muy duro durante todos estos años. Por eso he tardado tanto.

¿Cuándo te diste cuenta de los abusos?
Teniendo 28 años y estudiando en la Facultad de Educación de Salamanca, empezó a abrirse la compuerta que contenía los recuerdos que mi mente infantil había apartado para intentar sobrevivir.

¿Cómo solía proceder Isidro López en los abusos que denuncias?
Creo que la denuncia es bastante explícita con algunos detalles, y aunque no es fácil ir recordando te diré que son cosas que ningún niño debería sufrir.

¿El fallecimiento de tu padre y la soledad de tu madre, que se refugió en el párroco, influyó en la desmesurada confianza y fe que tu madre tenía en Isidro López?
Sí. Isidro López estudió con mi tío, Helí Ledesma, en el Seminario. Al morir mi padre cuando yo tenía 3 años, mi madre abandonó Zaragoza, donde estábamos viviendo, en el barrio de La Jota, y regresó a Salamanca, al abrigo de la familia. Mi hermano y yo nos quedamos con los abuelos maternos en Lumbrales, y mi madre se quedó en Salamanca, ofreciendo alojamiento a estudiantes. La parroquia a la que pertenecía mi madre tenía como párroco a Isidro López, con lo que mi madre se apoyó muchísimo en él en esos momentos tan duros, ya que confiaba en él por haber estudiado con mi tío y estar vinculado a la familia desde hacía tiempo.

¿Te presionó el no decepcionar a tu madre y su fe en el cura para no decir nada?
No sólo el decepcionar a mi madre, sino también las humillaciones verbales en público que Isidro López utilizaba contra mí y contra otros para romper nuestra autoestima y la confianza de nuestras familias en nosotros. Era un poder que tenía sobre nuestras familias, derivado de nuestros cambios de comportamiento y alteraciones de conducta y desarrollo que provocan esos abusos en los menores.

¿Lo hacía con otros o sólo contigo?
Mirando hacia atrás, y con la vista entrenada después de tantos años de trabajar con niños y jóvenes, y sobre todo tras años de pensar y darle vueltas a mi vida y recordar poco a poco lo que me sucedió, y analizar los problemas de conducta y comportamiento, emocionales, veo muchos gestos y ojos tristes y situaciones que me hacen pensar que se estaban dando abusos en otras personas. "Veo situaciones que me hacen pensar que se estaban dando abusos en otras personas"

Con los años, he retomado contacto con algunos miembros de la parroquia que también asistieron a campamentos y actividades, y han reconocido en privado que también sufrieron abusos.

Gente maliciosa preguntará ¿por qué te dejaste hacer esas cosas por el cura y no le rechazaste?
Con diez años la persona en la que más confía tu madre y que va a tomar café a tu casa y a comer todas las semanas tiene tanto poder sobre ti que no te das cuenta de lo que está pasando. Va cayendo todo en un pozo ciego que te va envenenando por dentro y te deja sin capacidad de reacción. Es indefensión aprendida.

La vergüenza de estos años, que no me ha permitido actuar antes, ha sido el darme cuenta que ya siendo mayor de edad esos abusos se siguieron cometiendo, y yo no pude pararlos.

¿Cómo se tomó tu madre todo esto?
A mi madre le conté lo que me había pasado volviendo de Madrid, de visitar a mis tíos, que estaban ingresados los dos. Su reacción fue desplomarse y culparse por no haber visto nada ni darse cuenta de lo que me estaba pasando.

Cuando fuiste consciente de lo que había pasado, ¿cómo te lo tomaste?
Me hundí y me lancé a una espiral de autodestrucción, intentando escapar de la realidad. "Pido perdón a todos los niños que por mi silencio han podido estar en riesgo de sufrir abusos"

¿Cuáles son las cicatrices que dejaron en ti los abusos que denuncias?
Los trastornos a nivel de desarrollo, de aprendizaje, de autoestima, de relaciones familiares, con amigos, con parejas, sexuales, son sólo la punta del iceberg, pues hablamos de detalles técnicos. La carga y el peso que soporta el corazón y la mente es horrible. Y el darme cuenta de que no hay vuelta atrás, y de que tu vida durante 32 años la has vivido con un veneno dentro, inyectado por una persona que tenía que ser un pilar para un creyente, para una madre y su hijo, me provoca una sensación de pérdida de oportunidades, de tener una vida normal. "Unos te apoyan para que denuncies, otros te apoyan para que sigas viviendo en silencio"

¿Te culpaste a ti mismo en algún momento?
Por los abusos nunca. Por no hablar antes, sí. Y pido perdón a todos los niños que por mi silencio desde el momento en que empecé a recordar han podido estar en riesgo de sufrir abusos.

¿Te han presionado o chantajeado estos años para que no hables?
La gente que te quiere intenta protegerte, y no se da cuenta de lo que llevas dentro. Unos te apoyan para que denuncies, otros te apoyan para que sigas viviendo en silencio, sin ninguna mala intención, pues todos ellos buscan lo mejor para ti, pero no he recibido ninguna presión por parte de nadie cercano ni extraño para que yo me calle.

Tuviste una pareja y con ella tuviste un hijo, aunque al final os separasteis de forma amistosa y seguís teniendo buena relación. ¿Cómo influyó este pasado en tus relaciones humanas?
Me generó desconfianza hacia las personas que quiero, pues una persona tan importante en la vida de tu madre es capaz de hacer esto, ¿qué no puede hacer cualquier otra persona a la que quieras? Como niño, desarrollé una coraza para protegerme, que me hizo alejar a mucha gente de mi lado por miedo a llevarme otra decepción a cualquier nivel. Parejas, amigos, familia...

Sabemos que eres un monitor de jóvenes desde siempre, ¿qué papel jugó tu compromiso con los menores para protegerles de lo que tú habías vivido en tu decisión de denunciar al cura que abusó de ti de niño?
Son mi vida. Sigo yendo de campamentos con mi asociación, grupo Scout Rigel, y con mi hijo. Ellos son el futuro y la esperanza de un mundo mejor, y se merecían que esto se contara para evitarles este mal tanto a ellos como a los que vengan. No vale el silencio, te hace cómplice, y yo no quiero participar. Ellos han sido quienes me han mantenido vivo durante todos estos años, y verles crecer y ser amigo suyo, trabajar con ellos como monitor, que te reciban con los brazos abiertos cada vez que vuelves a Salamanca, es lo que me ha dado fuerzas.

Sé que justo antes de abandonar la parroquia intentaste promover unos cursos de sexualidad entre los jóvenes y ese fue el motivo de que Isidro López te expulsase. ¿Por qué crees que teme tanto la Iglesia y los abusadores en ella a hablar libremente de una sexualidad sana?
Fue en el año 1992, cuando al plantear yo en las reuniones preparatorias de los campamentos la necesidad de proporcionar educación sexual a los chavales mayores que iban a asistir a estos campamentos, Isidro López me acusó de haber perdido la fe. "La Iglesia no quiere que la gente tenga herramientas para conocer y defender su sexualidad"

La Iglesia no quiere que la gente tenga herramientas para conocer y defender su sexualidad, ser libres. Una persona consciente de su sexualidad es menos vulnerable a ser manipulada y controlada, que es lo que ha perseguido la Iglesia durante mucho tiempo.

Creo que durante un tiempo, mientras estabas con tu pareja (con la que posteriormente tuviste a tu hijo), viviste puerta con puerta con el cura que abusó de ti. ¿Cómo afrontaste esa situación?
Fue en la calle La Latina. Me produjo un caos emocional el saludarle y mirar al suelo cada vez que le veía. Mi control emocional era nulo, se derrumbó otra vez mi mundo, me trastornó totalmente el no poderme enfrentar a él. La rabia que acumulaba y que no podía sacar de mí acabó por salpicar a todo mi entorno, provocando mucho dolor.

¿Cómo has vivido estos años?
Sufriendo día a día, llorando solo o con amigos, y con el freno que supone en el ámbito vital. Deprimido.

¿Qué le dirías a un niño o joven que sufre abusos?
Que hable cuanto antes, si puede. Son los padres los que deben tener las herramientas suficientes y valorar si los cambios de comportamiento y alteraciones de conducta o desarrollo bruscos pueden venir de una situación de abuso.

¿Conoces otros casos? ¿Lo habéis hablado?
Sí. Hemos hablado, pero de momento el paso lo he dado yo, y no reprocho a nadie su silencio, pues habiendo vivido el proceso vital que estoy transmitiendo entiendo que sea difícil y duro sacarlo a la luz.

¿Intentaste hablar con la Iglesia?
Sí. Su reacción ha sido demorar y ganar tiempo para ellos. No tienen prisa, llevan 2000 años con su empresa. Ahora veo que si me escucharon fue en su interés, aún sigo esperando su respuesta. Imagino que en algún momento dirán algo, sea por protegerse, sea por arrepentimiento o sea por vergüenza. Ellos saben perfectamente lo que pasó. "Yo creo en el mensaje de Jesucristo, en las palabras de Mahoma, en Buda..."

¿Tú eres creyente?
Yo creo en el mensaje de Jesucristo, en las palabras de Mahoma, en Buda... Creo en los mensajes de amor de todas las religiones, pues entiendo que eso es lo que buscan los creyentes. No creo en la jerarquía eclesial, porque pienso que consienten y ocultan situaciones injustas y delictivas, aparte de que siempre se ponen del lado del poderoso.

¿Por qué crees que no se ha hecho nada contra Isidro López Santos?
Es un modus operandi de la Iglesia el apartar a los curas pederastas de la parroquia en la que se cometen los abusos. La Iglesia no aborda el problema de frente, procura desviar la atención. No sólo en el caso de Isidro López, sino que es sistemático a nivel mundial.
Sé que cuando Isidro López estuvo en la parroquia de Tejares, en Salamanca, fue denunciado, y esta denuncia fue archivada. ¿Cómo taparon este caso? ¿Por qué no se siguió investigando? ¿Fue por dinero?

¿Qué te gustaría que ocurriese a partir de este momento?
Que toda la fruta podrida caiga del árbol. Que la gente pierda el miedo y la vergüenza, que el miedo cambie de bando. Que los cristianos de base, los sacerdotes que están en contra de esto, todas las familias con hijos, todos los padres y los hijos, salgan a la calle y digan ¡basta! "Estos delitos deberían ser considerados de lesa humanidad"

¿Qué opinas como víctima de abusos de la ley de prescripción actual? ¿Nos podrías explicar cómo es?
La ley estipula que a los diez años de la mayoría de edad prescriben los abusos. La realidad es que la vida de los abusados se ve rota para siempre. Yo empecé a recordar con 28 años, ya fuera del plazo legal. ¿Por qué, cuando Manuela Torres, abogada de ADAVAS, defendió el Proyecto de Reforma de Ley para que esta prescripción se anulara, la mayoría de los políticos votaron en contra? ¿Qué intereses defienden? ¿Los de los menores? Estos delitos deberían ser considerados de lesa humanidad.

Participa en el debate:


http://www.quoners.es/debate/crees-que-la-iglesia-catolica-defiende-o-protege-a-presuntos-implicados-en-casos-de-pederastia