Publicado: 26.01.2014 08:31 |Actualizado: 26.01.2014 08:31

Los dueños de la "fábrica de la felicidad"

Los Daurella fueron los pioneros en la expansión de Coca-Cola en España, hace 62 años. La multinacional fue otorgando más licencias con el paso de los años, pero la reciente integración de todas las embotellador

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Hablar de Coca-Cola en España es hablar de la familia Daurella. Aunque no fueron los primeros españoles en embotellar el famoso refresco venido de Atalanta (Estado Unidos), fueron los que volvieron a poner en marcha la fábrica de la felicidad durante el franquismo.

Los primeros en embotellar Coca-Cola, a finales de los años 20, fueron los Duffo, una familia francoespañola que desarrolló la famosa gaseosa La Casera. Pero la Guerra Civil interrumpió la su actividad comercial y no sería hasta los años 50 cuando The Coca-Cola Company volviera a conceder nuevas licencias en España para mezclar su fórmula secreta con agua y añadirle gas carbónico.

El primero de esos contratos fue firmado por Santiago Daurella de Rull, empresario catalán de la pesca y conservación del bacalao y dueño de la fábrica de refrescos y gaseosas Bebidas Carbónicas D, con una estructura de franquicias y concesiones a nivel nacional. Para desarrollar el proyecto con sus socios americanos, Daurella constituyó en 1951 la empresa Cobega S.A para producir, embotellar y distribuir la bebida en Catalunya. En la actualidad, la dirige su nieta Sol Daurella, que ocupa el puesto 17 de la lista de las mayores fortunas de España según la revista Forbes.

La extensión de Coca-Cola en España siempre fue de la mano de los Daurella, a los que la compañía instó a participar en la implantación y desarrollo de otras concesiones de Coca-Cola en otras regiones. En 1954 los hijos de Santiago, José y Francisco Daurella, se convierten en apoderados de la planta catalana y comienzan a llevar el modelo de concesiones por toda la Península, las islas y África.

Francisco Daurella (primera fila, primero por la derecha) en una foto de los miembros del Órgano de Gobierno del banco Banesto, al que pertenecía. -BANESTO

El capital de la familia Daurella estará presente en varias de las empresas concesionarias que seguirán a Cobega. El actual proceso de integración exigido por Atlanta afecta a los siete embotelladores que había en España hasta ahora y también al portugués, pero durante la segunda mitad del siglo pasado llegó a haber hasta 40 empresas concesionarias diferentes.

Los Daurella pusieron el gran parte del capital en las empresas a las que Coca-Cola concedió licencias en Aragón, Balears y Canarias. En el 55 también invierte en la creación de Norbega, otra de las embotelladoras que han sido absorbidas por el embotellador único actual, Coca-Coal Iberian Partners. La familia logra concesiones para fabricar y distribuir Coca-Cola en Dinamarca y en Francia, algo que ampliarán en los 70 con la adquisición de la sociedad Sud Boissons, haciéndose con la producción y distribución también en todo el sur de Francia que mantuvieron hasta 2011.

Cobega posee el 65% de Equatorial Coca-Cola Bottling Company,con 15 fábricas en ÁfricaLos negocios entre la familia catalana y la multinacional siguen creciendo, mantenido su relación hasta la tercera generación. En 1997 nace Equatorial Coca-Cola Bottling Company, una joint venture entre Cobega (65%) y The Coca-Cola Export Co, que produce y comercializa el refresco y sus derivados en 15 fábricas, abasteciendo a 12 países de África desde Marruecos hasta Guinea Ecuatorial y que en 2011 facturó más de 400 millones de euros.

Planta de Cobega en Martorellas, Barcelona

Los Daurella poseen el 43% de la nueva y única empresa embotelladora en España y Portugal

Además de Cobega, hasta la reestructuración de los embotelladores en una única sociedad, había en España otras seis franquicias de la marca estadounidense: Casbega (Madrid y centro del país), Colebega (Levante), Norbega (Euskadi, Navarra y La Rioja), Begano (Galicia), Asturbega (Asturias y norte de Castilla y León) y Rendelsur (Andalucía y Extremadura).

El accionariado de cada sociedad no es público y la opacidad es casi total. Rendelsur está controlado por la familia terrateniente Mora Figueroa. La franquicia levantina está en manos de los Gómez Trénor, de pasado falangista. Los Daurella tenían también un alto porcentaje de la empresa vasca, controlado por los Urrutia.

Sin embargo, las exigencias de concentración de la empresa matriz dieron lugar a una frenética carrera para consolidar las relaciones de poder entre familias una vez que las siete empresas se fusionaran en una sola.

Los Daurella no estaban dispuestos a renunciar a su liderazgo y se hicieron con gran parte de la franquicia gallega, reforzaron su accionariado en Norbega y también controlaban un 13% de Casbega. Los Gómez Trénor compraron un alto porcentaje de las acciones de Rendelsur, que ante el escenario de fusión repartieron grandes dividendos en 2012.

El resultado final es Coca-Cola Iberian Partners, presidida por la máxima accionista (43%), Sol Daurella, consejera del Banco Sabadell y propietaria de otras empresas de bebidas como Cacaolat, también de alimentación y casada con el empresario Carles Vilarubí, vicepresidente del F.C. Barcelona y propietario de sociedades con sede en Luxemburgo.

Sol Daurella está considerada la mujer más influyente de Catalunya y preside el resultado de la integración de las embotelladoras de Coca-Cola - que comercializará 69 productos a más de 400.000 clientes en España erigiéndose como la primera industria agroalimentaria en España por volumen de facturación neta, unos 300 millones de euros anuales.

La reestructuración implica el cierre de cuatro plantas, 750 despidos y 500 recolocaciones de empleados

Sin embargo, el embotellador único ha formalizado un ERE con el que pretende "optimizar recursos, eliminar duplicidades y ganar eficiencia y competitividad". Es decir, va a despedir a 750 trabajadores, a cerrar cuatro de las 14 fábricas embotelladoras de España y a recolocar a 500 empleados en otras plantas.

Una de las plantas que pretende cerrar el la de Casbega, en Fuenlabrada, la más grande del país y con la tasa de producción más alta. Los sindicatos ya han anunciado una huelga indefinida contra este cierre y contra los despidos, y consideran las medidas una maniobra más política que organizativa en la que Daurella quiere trasladar el peso de la producción a Catalunya. "Habrá conflicto, y duro", afirmaba CCOO.

Fuentes sindicales consultadas por Público aseguran que el objetivo de Daurella, ahora con el poder de un único consejo de administración, es "precarizar el empleo para aumentar los márgenes de beneficio". Además de la planta madrileña, se han convocado movilizaciones en todas las plantas del país y en especial en las otras afectadas por los cierre: la de Colloto, en Asturias; la de Alicante y la de Mallorca.

Pero los despidos y cierres no son las únicas medidas de Daurella que han sido criticadas. También trasladó la sede social de la nueva empresa de Barcelona a Madrid, según algunos medios por el temor a la deriva independentista del Gobierno catalán, algo que ha desmentido la compañía alegando que esa decisión se tomó meses antes de que Artur Mas anunciase sus intenciones soberanistas.

La fábrica de la felicidad ahora se ha convertido en una fábrica de despidos. Aunque ha anunciado su intención de que 350 de los despidos sean prejubilaciones, otros 400 serán forzosos. Los sindicatos ya dejaron claro que una empresa con beneficios multimillonarios no puede aplicar medidas traumáticas como ésta, pero los motivos económicos no están entre los alegados por la empresa. Son causas organizativas y administrativas las que han puesto sobre la mesa: sobran trabajadores y cae la productividad, dice el informe interno en el que se ha basado la reorganización.