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Fútbol en el horror de Mauthausen

Un partido entre presos y carceleros fue usado por los nazis en un reportaje de promoción para la Convención de Ginebra y la Cruz Roja. Pretendían vender las bondades de un campo de exterminio donde murieron más de 100.000 p

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El malagueño Antonio Pérez Galindo llegó al campo de exterminio nazi de Mauthausen en un vagón de madera. Viajó en él hacinado junto con otros capturados y sus propios excrementos. Al llegar, fue registrado con el número de prisionero 3.612. Poco después, Pérez Galindo marcó un gol en un partido de fútbol disputado en el campo entre prisioneros y carceleros. La propaganda nazi, dirigida por Joseph Goebbels, utilizó el encuentro, del que no se recuerda el resultado, como señuelo para la Cruz Roja y la Convención de Ginebra.

El partido fue incluido en un pequeño reportaje de promoción que trataba de mostrar al mundo las bondades del campo nazi.

Parte de estas imágenes fueron recuperadas y montadas por el director y guionista Pau Vergara para un documental llamado Más allá de la alambrada, estrenado en 2006, en el que se pueden ver algunos lances de aquel partido, disputado con un balón de cuero. Levemente, en la película puede verse cosida en la camiseta, a la altura de los hombros, un triángulo azul y una S blanca, según el periodista malagueño y coleccionista deportivo Jesús Hurtado, que ha documentado la historia.

Pérez Galindo, el goleador español nacido en Vélez-Málaga el 17 de marzo de 1911, había jugado de delantero en el equipo de su localidad, el Vélez FC y, una vez en Mauthausen tras el exilio a Francia provocado por la Guerra Civil española llamó la atención de Kart Johannes Hegewald, oficial nazi y ex jugador de fútbol. Hegewald organizó un equipo de militares alemanes y encomendó a Pérez Galindo hacer una alineación de presos.

Se disputaron varios encuentros en una zona situada al lado de los barracones donde los nazis mantenían encerrados a los presos rusos, frente a las letrinas y camino de la cantera de la zona inferior del campo. En cada partido, entre el horror había caras nuevas en la alineación de los presos.

'Cada día subían 20 ó 30 amigos al horno crematorio', recuerda José Marfil, un superviviente malagueño del campo, en el que coincidió con Pérez Galindo, según tiene documentado Hurtado.

En el campo de exterminio de Mauthausen (a 20 kilómetros de Linz, en Austria), se calcula que fueron asesinadas más de 100.000 personas casi 6.000 españoles entre el 8 de agosto de 1938, año de su creación, y el 5 de mayo de 1945, año en que fue liberado por la XI División Blindada del Ejército de Estados Unidos.

Pérez Galindo, al contrario que José Marfil, no llegó a ver ese día. Murió el 29 de marzo de 1943 en el campo anejo de Gusen, a donde había sido trasladado. Ya no tenía nombre. Entonces era, sencillamente, el prisionero de los nazis número 11.526.