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Ciencia Lo que Albert Einstein dijo... y lo que no dijo

Una de las razones por las que Einstein es el científico más citado de la historia es porque escribió muchísimo y también se manifestó en público de forma abundante sobre una amplia variedad de temas, científicos y no científicos.

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Albert Einstein en la década de los veinte, la época a la que corresponde el último volumen editado de sus documentos completos./LIBRARY OF CONGRESS

Que Albert Einstein fue un personaje irrepetible, además de un genio científico, queda fuera de toda duda. La mezcla del personaje y el científico es probablemente lo que le hace todavía tan atractivo y, sobre todo, tan citado. Se podría decir que comparte el Olimpo de los más populares con el cómico Groucho Marx y su famosa frase: "Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo", entre otras.

Una de las razones por las que Einstein es el científico más citado de la historia es porque escribió muchísimo y también se manifestó en público de forma abundante sobre una amplia variedad de temas, científicos y no científicos. Los documentos completos de Einstein, que comprenden multitud de cartas personales y profesionales que escribió y que recibió, están en pleno proceso de edición definitiva por la editorial Princeton Press. Una gran parte de su correspondencia se ha conservado, lo que plantea cómo lograrán los historiadores del futuro documentarse bien sobre alguien en la época del teléfono, el correo electrónico y el WhatsApp.

Hace poco se presentó el último volumen editado de los Collected Papers de Albert Einstein, el número 15, que comprende de junio de 1925 a mayo de 1927, solo dos años. A medida que se va editando cada volumen, comentado en inglés, en versión original y en forma de libro, se presenta también en formato digital (Digital Einstein Papers) y se complementa con otro volumen con la traducción al inglés de los textos originales.

Este magno proyecto académico ha provocado un efecto secundario curioso. Algunos expertos o aficionados se han lanzado a la corroboración o no de famosas citas atribuidas desde hace muchos años a Albert Einstein, yendo a las fuentes originales. No es la primera vez que se intenta esta separación del grano de la paja, pero ahora es una actividad en plena efervescencia.

"No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso", es una cita que se puede dar por verdadera, puesto que aparece en la cabecera de la web de los documentos recopilados y analizados hasta la fecha, pero otras son mucho más dudosas o directamente falsas, como recoge la revista Nature. Einstein nunca endorsó la astrología, por ejemplo, y sí la criticó como superstición, aunque reconoció que probablemente persistirá. Su defensa del inconformismo también es cierta, pero otras citas están digeridas, comprimidas, lo que queda bastante claro si se conoce su forma de expresarse habitualmente, que era la de un científico.

El físico nunca dijo "Dios no juega a los dados" al referirse a la mecánica cuántica, al menos exactamente, a pesar de que es su cita más famosa. En el nuevo volumen publicado, los editores comentan que se origina en una carta en alemán a su colega Max Born de diciembre de 1926 y la traducen: "La mecánica cuántica…. da mucho, pero no nos acerca de verdad más al secreto del Viejo. Yo, por lo menos, estoy convencido de que Él no juega a los dados". Resulta que Einstein no usa la palabra Dios (Gott), sino el Viejo (Der Alte), que personifica la naturaleza, según el premio Nobel Leon Lederman.

Según la experta Alice Calaprice, la cita "Todo debe hacerse tan simple como sea posible, pero no más simple", deriva de una conferencia de Einstein en la que dijo algo mucho más complejo: "No se puede negar que el objetivo supremo de toda teoría es hacer que los elementos básicos irreducibles sean tan simples y tan escasos como sea posible sin tener que renunciar a la representación adecuada de un solo dato de experiencia". Lo mismo pasa con la famosa: "Lo más incomprensible del Universo es que sea comprensible", que Calaprice adjudica a un pasaje de un artículo escrito por Einstein en 1936: "El eterno misterio del mundo es su comprensibilidad. El hecho de que es comprensible es un milagro".

Einstein también tenía un gran y sutil sentido del humor, y cuando empezó a hacerse popular y le pedían una explicación sencilla de sus teorías, recurría a él. Por eso, en Estados Unidos en 1921 soltó esto, recuerda Nature: "Antes se pensaba que si todas las cosas materiales desaparecían del Universo, permanecerían el tiempo y el espacio. Sin embargo, según la teoría de la relatividad, el tiempo y el espacio desaparecen al mismo tiempo que las cosas".

Además, resulta que sí hay aforismos de Einstein que son ciertos y que se escribieron como tales, como este tan perspicaz de 1930: "Para castigarme por mi desacato a la autoridad, el destino hizo de mí una autoridad". Y como broche este otro, lapidario, inigualable y siempre actual, incluido en una serie de aforismos escritos para conmemorar el 80 aniversario del nacimiento de Leo Baeck en 1953: "La primacía de los tontos es insuperable y está garantizada para siempre. Su falta de coherencia alivia, sin embargo, el terror de su despotismo".

Por suerte, quedan muchos volúmenes por publicar y muchas citas por corroborar o desmentir, aunque sea por puro placer intelectual.