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Una esperanza para la ceguera asociada a la edad

Las células madre embrionarias reparan la degeneración macular, a los 20 años de que su descubrimiento provocara una tormenta ética

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Ejemplo de la visión de una persona afectada por degeneración macular. WEBMD

Cuanto más años vive la gente en los países desarrollados más ciegos parciales hay proporcionalmente en la población. La principal razón es la degeneración macular, una enfermedad crónica que afecta a la visión central, la que se utiliza para leer o conducir, mientras que la visión periférica permanece prácticamente normal. La mayoría de los casos aparece a partir de los 60 años y representan casi la mitad de los casos de visión reducida en los países desarrollados.

Hasta ahora no existían tratamientos para recuperar la agudeza visual pero los últimos experimentos en pacientes hacen aumentar la esperanza de que se consiga. La base está en las células madre embrionarias, esa revolución que empezó hace ahora 20 años y que ha ido haciéndose realidad lentamente y para aplicaciones concretas, al contrario de lo que profetizaban los entusiastas de los primeros tiempos. Mientras que en algunos países siguen prohibida su utilización, en España los experimentos con estas células son legales desde 2004. En Estados Unidos también son legales pero no se pueden financiar con dinero del Gobierno federal. En general se establecen líneas celulares a partir de los embriones desechados en los tratamientos de fertilización in vitro. Tienen la propiedad de, en condiciones adecuadas, convertirse en cualquiera de los 200 tipos diferentes de células que existen en el cuerpo.

Tras varios intentos fallidos de terapia con células madre para la degeneración macular el último es el que genera esperanza, aunque sea limitado. Se obtuvieron células oculares con las que se fabricaron parches para implantar en la mácula (parte central de la retina) de dos pacientes en un ensayo clínico realizado en Reino Unido y Estados Unidos. Uno de ellos, un hombre de 86 años, operado en julio de 2015, recuperó la visión de un ojo, que tenía totalmente perdida, y mejoró la del otro ojo. Otro, una mujer de poco más de 60 años, sufría una versión grave de la enfermedad y mejoró significativa aunque lentamente su visión en el año transcurrido desde su operación.

Los resultados, que se publican en Nature Biotechnology, describen la implantación segura y efectiva de un parche especialmente diseñado, formado por células del epitelio pigmentario de la retina derivadas de células madre, para tratar a personas que sufren una repentina y grave pérdida de visión por degeneración macular húmeda, explica la Universidad de California. La degeneración macular suele empezar por ser seca (hay dos tipos) y progresar a ser húmeda.

Células de la retina derivadas de células madre para su implantación. El perímetro de cada célula en verde y el núcleo en rojo. DENNIS CLEGG, UCSB

“Este ensayo representa un progreso real en la medicina regenerativa y abre la puerta a nuevas opciones de tratamiento para las personas que tienen esta enfermedad”, explica Peter Coffey, catedrático de la universidad y coautor del estudio. Los pacientes tratados son británicos. El objetivo es tener un tratamiento de fácil aplicación y homologado para dentro de cinco años, que forma parte de un gran proyecto de lucha contra la ceguera financiado por varias prestigiosas instituciones británicas.

Se han necesitado 20 años de estudios y de avances técnicos para que las células madre embrionarias se conviertan en la mayor esperanza actual de la medicina regenerativa, a pesar de la tormenta ética que causó su descubrimiento y del descubrimiento en 2006 de otro tipo de células madre (iPS) que no presentan reparos éticos ni generarían rechazo al trasplante, recuerda la revista Nature. Las terapias más prometedoras, además de la aquí descrita para la degeneración macular, son las que tratarían la paraplejia, la enfermedad de Parkinson y la diabetes, pero los científicos ya piensan también en reproducir órganos enteros.

Coffey, un científico británico que fue reclutado por Estados Unidos en 2010 por los recortes en fondos públicos para investigación , explica el actual avance en la revista Nature: “Hace 10 años creíamos que bastaba con introducir las células en el lugar apropiado del cuerpo y que ellas sabrían lo que hacer. Eso no es cierto, tienen que ser controladas de forma adecuada”. Además, gracias a los avances técnicos, estas células ya se pueden producir en cadena y continuamente, y sirven para mucho más en investigación que para ensayar terapias. Las iPS, sin embargo, son demasiado caras de producir a medida para cada paciente y existe todavía el miedo a que causen tumores, pero es un área biomédica que también sigue avanzando, al igual que el de las células madre adultas. Estas últimas no presentan problemas éticos pero tampoco terminan, a pesar del elevadísimo y caótico número de ensayos clínicos que se han realizado ya, de cumplir las esperanzas que suscitaron, sin que eso evite que se ofrezca un gran número de tratamientos no autorizados o no demostrados en muchos países con células madre adultas.