Publicado: 30.12.2015 21:33 |Actualizado: 31.12.2015 07:00

Una obra pública contamina más de 300 kilómetros de ríos del Pirineo a Tarragona

Un informe del Ministerio de Medio Ambiente constata cómo el sellado del vertedero de Bailín, en Huesca, intoxicó las aguas del río Gállego y el cauce del Ebro entre Zaragoza y Ascó con HCH, un residuo químico cancerígeno procedente de la fabricación del insecticida lindano.

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ECOLOGISTAS EN ACCIÓN

Obras de desmantelamiento del vertedero de Bailín.- ECOLOGISTAS EN ACCIÓN

ZARAGOZA .- El desmantelamiento del vertedero de residuos de lindano de Bailín, en Sabiñánigo (Huesca), contaminó las aguas de más de 300 kilómetros de los ríos Gállego y Ebro, en un episodio que se extendió desde el Pirineo hasta cerca de la desembocadura en Tarragona, según ha constatado la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro) en su informe anual para 2014 sobre la Red de Control de Sustancias Peligrosas que incluye un anexo monográfico sobre el programa de control especial de la contaminación del río Gállego por hexaclorociclohexano (HCH).

El documento revela cómo la contaminación provocada por el traslado de los lodos, promovida por el Gobierno de Aragón y en cuya ejecución el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) de la Guardia Civil detectó trece irregularidades relacionadas con la seguridad ambiental que investiga el Juzgado número 1 de Jaca, llevó a que los suelos de zonas del cauce situadas aguas debajo de Sabiñánigo, como Hostal de Ipiés, superaran el miligramo de lindano por kilo y a que su presencia en algunos peces como las madrillas alcanzara los 714 microgramos.



Se trata, en ambos casos, de niveles superiores a los permitidos. De hecho, habían desaparecido de la zona peces como los barbos, capaces de sobrevivir en aguas de calidad no muy elevada.

El documento anota que la presencia de ese residuo en niveles superiores a los autorizados se produjo, además de en Hostal de Ipiés, en Villanueva de Gállego –localidad cercana a Zaragoza por la que pasa ese río-y, ya en el Ebro, en la presa de Pina y en Ascó (Tarragona). “Las altas concentraciones detectadas en el río Gállego y en el Ebro se deben al episodio de contaminación que tuvo lugar en el verano de 2014, durante el traslado de los residuos del vertedero de Bailín a una celda de seguridad”, señaló este miércoles la CHE en un comunicado.

Cuatro años sin positivos

El informe de la CHE, que recuerda que en cuatro años solo había sido detectaba en una ocasión la presencia de lindano en el agua, los suelos o la fauna del Gállego, ratifica los peores temores desatados hace año y medio en torno a este histórico foco de contaminación del Pirineo: supone una amenaza para toda la cuenca del Ebro y el Mediterráneo y entraña una potencia tóxica susceptible de empeorar cuadros como los del embalse de Flix, que ya acumula 800.000 metros cúbicos de lodos contaminados por los residuos de mercurio, cloro, organoclorados y radionucleidos que durante un siglo virtió la empresa química Cros.

La problemática de los residuos de HCH , (declarado cancerígeno hace unos meses por la OMS) procedentes de la fábrica que Inquinosa instaló en 1974 en Sabiñánigo constituye uno de los principales escenarios de riesgo ambiental de España: la empresa sepultó durante más de 15 años en torno a 120.000 toneladas de desechos industriales en dos vertederos –Bailín y Sardas-, los cuales “no poseían las características necesarias para garantizar su estanqueidad y han constituido fuentes de afección al medio ambiente históricamente”, señala la CHE. Algunas estimaciones elevan esa cifra a 160 millones de kilos.

Las continuas filtraciones de esos vertederos durante más de dos décadas han intoxicado el Gállego, en buena parte del cual ha sido erradicada la vida piscícola; han convertido el embalse de Sabiñánigo en una bomba de relojería ambiental que acumula 17 tipos de residuos químicos, hasta el punto de que Fomento descartó hace unos años colocar en su lecho las pilastras de un viaducto para evitar que el movimiento de sus lodos provocara una catástrofe ambiental, y, también, han provocado la aparición de dos balsas subterráneas con 4.000 toneladas de lixiviados de lindano.

Ecologistas en Acción

Obras de desmantelamiento del vertedero de Bailín.- ECOLOGISTAS EN ACCIÓN

Cócteles de residuos tóxicos

El informe de la Confederación Hidrográfica del Ebro reseña cómo tras las obras de sellado del vertedero se produjeron nueve positivos de residuos de HCH aguas abajo: cinco en Hostal de Ipiés, dos en Villanueva y uno más tanto en Pina como en Ascó. Y hace referencia también a las cinco analíticas que revelaron su presencia en la estación de control vitoriana de Trespuentes, en el río Zadorra, uno de los que mayor deterioro ambiental presentan en toda la cuenca.

El dictamen, por otro lado, recoge que “en la matriz agua se han realizado 4.421 determinaciones analíticas de 64 sustancias en los 24 puntos de control de esta red y de ellas, un 14,7% han superado los límites de cuantificación pero sólo en 24 de las sustancias peligrosas, con lo que 40 no se han detectado en ningún análisis”.

Los técnicos de la sección de Calidad de las Aguas destacan el incumplimiento de la media anual por selenio en el río Huerva en Zaragoza, la presencia de benzotiazol y mercaptobenzotiazol en Miranda (ocho positivos para cada elemento) y Benissanet, de hidrocarburos en el Arga en Orobia y en el Zadorra en Trespuentes, de DDT en el Cinca en Monzón y en el Ebro en Ascó y Campredó –ambas en Tarragona- y, también de residuos de mercurio en la fauna piscícola de 22 zonas, entre las que destacan las de Ororbia y Monzón, además del río Vero a su paso por Barbastro (Huesca).

El informe se refiere, por último, a la presencia destacada de sustancias peligrosas “aguas abajo de donde existe una elevada presencia industrial”. En este apartado resulta llamativa la detección de un cóctel de mercurio, cadmio, cromo, niquel, plomo, zinc y cobre en Trespuentes y Ororbia; aliñados con Cinc en el primer caso y con cromo en el segundo.