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"Chile sigue siendo tremendamente clasista"

La periodista y novelista Elizabeth Subercaseaux publica 'Un affaire casi perfecto'

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'En mis novelas no hay un intento explícito de criticar, pero cada vez que escribo una ambientada en Chile aparecen reflejadas las taras de la sociedad chilena', dice Elizabeth Subercaseaux.

Pero esta periodista y novelista chilena es reincidente y la novela que ahora publica en España, no es una excepción.

'En Chile estamos muy lejos de aceptar el tercer sexo, que es lo que al fin y al cabo es el homosexualismo, aunque estemos mucho más cerca de lo que estábamos hace veinte años, claro', dice al hablar de Un affaire casi perfecto, que edita Siruela, y en la que a través de uno de sus personajes se deja notar todo el peso que el catolicismo (la religión del 90% de los chilenos) sigue teniendo en su país.

'La sociedad chilena sigue siendo tremendamente clasista', añade la autora de Una semana de octubre (Premio LiBeratur, en Alemania en 2009), y es en ese contexto en los que por fuerza se desenvuelven sus personajes. 'En Santiago [de Chile], todavía hoy no da lo mismo en qué barrio naciste, no da lo mismo el colegio en el que te educaste y no da lo mismo el apellido de tu papá. Para mí eso no tiene ninguna disculpa, me parece inaceptable', dice.

La crítica de Subercaseux no es, aunque ella lleve más de veinte años viviendo en Estados Unidos, una crítica ajena. 'Yo nunca me fui de Chile, paso entre 4 y 6 meses al año en Santiago', subraya. Los mineros rescatados de la mina San José le parecen héroes, pero no sólo porque hayan sobrevivido 69 días bajo tierra. 'Para mí el heroísmo empieza cuando bajan a trabajar a más de 700 metros de profundidad, ganando sueldos miserables, y en medio de unas medidas de seguridad que directamente no existen'.

Para la autora de Asesinato en La Moneda, 'la novela policial es el gran género del s XXI', y no sólo por las posibilidades que ofrece como retrato social. 'A mí me apasiona todo lo que desata un crimen: es como lanzar una bomba en medio del relato, donde se desatan las bajezas y las pasiones de la raza humana', concluye.