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Deconstruyendo a la mujer

La compañía teatral Mujer en Obras reflexiona en ‘LA’ sobre los arquetipos heredados de la mano de un elenco de actrices que confrontan, desde la desmemoria, un imaginario femenino e interpretativo dado. 

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Cartel de 'LA', de Javier Ballesteros

Once mujeres sobre las tablas. Once actrices cuya memoria colapsa sobre el escenario. Once formas de tejer la ficción mirando de reojo a la realidad. Once modos de discutir los arquetipos femeninos heredados. La compañía Mujer en Obras nos brinda en LA —montaje que se representa en Nave 73— un buen puñado de personajes femeninos en plena génesis, cuestionándose hasta la última de sus muecas. “Planteamos una búsqueda sobre el escenario, una búsqueda de ese imaginario femenino desde la particularidad y la peculiaridad de cada una de nosotras”, explica Violeta Orgaz, una de las intérpretes bajo la batuta de Javier Ballesteros.

"Los automatismos caen junto a la máscara que nos dice cómo representar lo femenino"

Una batuta, por cierto, sin partitura, o al menos sin una melodía prefijada. “Nadamos sobre textos de Tennessee Williams, Lorca o Strindberg, pero siempre desde esa investigación creativa que nos hace preguntarnos de qué modo se representa a la mujer, qué implica ser mujer”, añade la actriz. Y así, partiendo del vacío que impone la desmemoria, se suceden las inercias y se cuestionan los sobreentendidos. Los automatismos saltan por los aires y cae también la máscara recurrente que nos dice cómo representar lo femenino.

“Un juego de espejos en el que se coloca al teatro frente a la vida y a la actriz frente a la mujer”, reza el díptico de la obra. “Un olvido provocado para evaluar los primeros mecanismos de defensa que le surgen a la actriz, todo aquello de lo que echa mano para contentar al público, convencionalismos que emergen y que configuran una imagen sin cuestionar de la mujer“, matiza Javier Ballesteros, director de un elenco íntegramente femenino que comparece sobre las tablas con el rostro emborronado por un afeite a medio quitar.

¿Qué nos fascina y horroriza de los elementos que construyen el imaginario femenino?

“¿Qué nos fascina y horroriza de los elementos que construyen socialmente el imaginario femenino? ¿Una mujer es más guapa maquillada y con las uñas pintadas? ¿Cuál es la actitud fotografiable de una mujer? ¿Y sus posturas más espontáneas en lo público?”, se pregunta en la nota de prensa Ernesto Artillo, director de arte y responsable de esta escenografía en forma de lienzo que cuestiona la estética femenina. Una demolición controlada de los atavíos presupuestos en la mujer invitándonos también a reflexionar sobre esa cosa llamada belleza femenina.

Y luego está la comedia. Previsible, por otra parte, cuando se tiene sobre el escenario a once intérpretes dudando en cada ademán, tratando de desandar lo aprehendido: “No es una obra pretendidamente cómica pero es obvio que hay mucha comedia, una comedia que nace de ese lanzarse al vacío sin red”, confiesa Orgaz. Una hilaridad que, en palabras de Ballesteros, “proviene de la tragicomedia, del patetismo inherente al hecho de indagar en el porqué de un determinado gesto”.