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La memoria de Jorge Semprún, en peligro de extinción

El ejemplar de 'Las dos memorias', documental sobre la Guerra Civil y única película que rodó el escritor, se encuentra en estado ruinoso en la Cinemateca francesa

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Dañada por el paso del tiempo y en un estado casi ruinoso. Así se encuentra la única copia que ha sobrevivido de la única película que Jorge Semprún dirigió a lo largo de sus 87 años de vida. Las dos memorias, documental sobre la Guerra Civil y el exilio relatados por sus principales protagonistas, fue rodada durante el verano de 1972. Semprún logró estrenarla en Francia dos años más tarde. En España, donde fue obviamente censurada, sólo se proyectaría en dos ocasiones en la Filmoteca Española, una vez acabado el periodo franquista.

La única copia localizada en todo el mundo se encuentra hoy en los archivos del subterráneo de la Cinemateca Francesa, en un edificio proyectado por Frank Gehry al este de París. "Desgraciadamente, la copia está muy deteriorada, por lo que es imposible que vuelva a ser proyectada en público", lamentaban ayer los conservadores de la Cinemateca, que también guarda una transcripción del guión de Las dos memorias, en una edición italiana, a la que tuvo acceso Público.

Filmoteca Nacional: "Es vergonzoso que no se haya podido ver apenas"

Pero muy pocos vieron la película y todavía menos logran recordarla hoy. Su carrera comercial fue prácticamente invisible y amigos próximos al director, como el cineasta Carlos Saura, aseguraban ayer "desconocer su existencia". Pere Portabella sí la vio: "Es trágico que películas importantes como esta desaparezcan".

El propio Semprún lamentó en vida la mala suerte que tuvo el proyecto, una cinta de dos horas con testimonios del peso de políticos como Carrillo y Montseny, historiadores como Gabriel Jackson e Ian Gibson o artistas como Núria Espert e Yves Montand. El equipo que rodeó al director fue igual de prestigioso: su asistente fue Alain Corneau, y el visionario Chris Marker, autor de La jetée, montó el filme, junto con la propia mujer de Semprún, Colette Leloup.

Costa-Gavras invitó hace pocos meses a Semprún a verla en la Cinemateca

El injusto destino de la película podría pararse en breve. La Cinemateca Francesa, en colaboración con la Filmoteca Española y la Filmoteca de Catalunya, estudia la restauración del negativo original, actualmente en proceso de análisis en un laboratorio parisino, que dará su veredicto sobre la viabilidad del proyecto en escasas semanas.

"Es un filme que siempre hemos querido tener. Uno de los problemas es que sólo parecía circular una copia bastante deteriorada, propiedad de Semprún. La misma que está ahora en la Cinemateca francesa", explica a este periódico Alfonso del Amo, jefe del departamento de Investigación de la Filmoteca Española, encargado de la restauración y conservación de películas. "Nuestro objetivo es asegurar la preservación de la película. Porque es vergonzoso que Las dos memorias, como ocurre con muchas otras películas, no se haya podido ver apenas", explica el conservador.

Esteve Riabau, director de la Filmoteca de Catalunya, confirma que el proyecto de recuperación del filme data de hace más de un año. Riabau destaca la importancia del filme por el testimonio de los protagonistas directos y por el punto de vista del Semprún de 1972: "Un momento histórico y biográfico fundamental en el que se cruzan su disidencia del PC y los últimos años de la lucha antifranquista".

Gubern: "Se estrenó en un momento en el que el pasado no interesaba"

El impulso inicial de las filmotecas estatales, que hacía décadas que perseguían recuperar la película, encontró la buena acogida de Costa-Gavras, actual presidente de la Cinemateca Francesa, amigo íntimo y colaborador de Semprún, que escribió el guión de tres de sus películas (Z, La confesión y Sección especial). Costa-Gavras, que ya organizó una proyección de la película en 2008 al ser nombrado al frente del centro, volvió a invitar hace pocos meses a Semprún a la Cinemateca para que volviera a verla. El equipo de Costa-Gavras recordaba ayer la ilusión del escritor y político por restaurar una película que pasó más desapercibida de lo que hubiera debido.

"Uno de los problemas que explicaría su pésima carrera comercial es que se rodó antes de la muerte de Franco y se estrenó después", opina Román Gubern, que asistió a una proyección en Perpiñán en enero de 1975. "Era un filme con entrevistas a la oposición antifranquista, en el que se hablaba de las diversas maneras de oponerse al régimen. Pero, cuando se estrenó, el escenario había cambiado y el tema había perdido actualidad. Era una película que hablaba del pasado, en un momento en que el presente era más importante".

Los ejercicios pendientes con la memoria histórica le devuelven hoy toda su valía. Las dos memorias constituye un impresionante relato polifónico sobre la historia española, centrado en la experiencia del bando perdedor, pero abierto a interpretaciones diversas sobre la guerra y la posguerra. "El punto de vista político de Las dos memorias es dejar que los demás hablen. Con el riesgo de escuchar muchas tonterías, con el riesgo de escuchar también algo que ya se sabía antes. Pero, por lo menos, escuchar e intentar comprenderle", resumió el mismo Semprún en un momento del metraje.

La película se abre con imágenes de los campos de internamiento creados por el gobierno francés al otro lado de los Pirineos, a los que llegaron cerca de medio millón de exiliados republicanos al terminar la guerra. Sobre esos parajes aparentemente idílicos, Federica Montseny abre fuego narrando la noche en que cruzó la frontera en dirección al municipio francés de Le Perthus, con su madre enferma a cuestas y un bebé de siete meses en el brazo. "Las puertas estaban cerradas y nadie las abría para dejar entrar a los niños que temblaban de frío. Muchos cogieron pulmonías y algunos se murieron", recuerda Montseny, sindicalista anarquista y primera mujer que logró ser ministra en un gobierno europeo. "Nosotros somos los representantes de la verdadera España. La España que está allí, la que se ha instalado allí, pese a haber sido reconocida por todos los gobiernos, es para nosotros la España ilegal", añadirá más tarde.

En esos primeros minutos, Santiago Carrillo toma la palabra con su primer recuerdo: a su padre encerrado en la cárcel en 1917. El secretario general del PCE relata también por qué pasó del socialismo al comunismo durante la defensa de Madrid. "Los comunistas fueron los únicos que tuvieron el coraje de entender al pueblo", asegura. Al parecer, Semprún invitó a su excamarada al documental a regañadientes, porque el exministro de Cultura todavía tenía abierta la herida de su expulsión, en 1966, del PCE por el propio Carrillo.

Perfiles más distantes y menos conocidos aparecen en el documental. Por ejemplo, el jefe de filas de la derecha católica hasta 1936, José María Gil-Robles, para quien "la guerra fue resultado de una tensión que duraba desde hacía siglos entre dos Españas". "Durante cinco años, ciertamente muy amargos para mí, en los que estuve a la cabeza de lo que podríamos llamar una fuerza centrista, me esforcé para evitar ese encuentro sanguinario. Pero desde 1934 empecé a perder la esperanza", cuenta.

Otro testimonio infrecuente es el del escritor Dionisio Ridruejo, exdirigente falangista que rompería con el régimen en 1942 con estas palabras: "Entre los vencedores, muchos nos sentimos vencidos". Ridruejo describe a Franco como "un hombre de constitución mental, intelectual, imaginativa y emotiva absolutamente conservadora", así como "un adepto de la providencia, convencido de que las cosas avanzan solas y de que lo único que le quedaba era eliminar con violencia todo lo que consideraba que estaba mal". "Franco nunca gobernó, sino que comandó. De todos los dictadores terribles de nuestra época, el menos imaginativo fue él", zanja.

El documental se adentra en las memorias de artistas como Raimon, para quien los recuerdos familiares sobre la guerra se contaban en silencio. "Cuando mis padres hablaban de la guerra, lo hacían en voz baja. Mi madre todavía habla de ella en voz baja y no quiere contar demasiado, porque nunca se sabe quién estará escuchando", dice el cantautor ante la cámara de Semprún.

Las críticas aparecidas en la prensa francesa tras su estreno dan cuenta de un proyecto recibido con atención, aunque también con cierta distancia. Los verdaderos destinatarios de la película eran los españoles del franquismo más tardío. "Es una película sobre la España de hoy y sobre la España de mañana, en la que Semprún cree firmemente", dice una crítica aparecida en la revista Télérama tras el estreno de la película, antes de citar el testimonio final de Montseny: "Fuimos vencidos por la fuerza de las armas, pero somos los vencedores morales".

El crítico de Le Monde hizo una lectura distinta de la película. "Esta introspección de múltiples rostros es algo más que un zambullido en el pasado. Aclara, de cierta manera, los conflictos políticos del presente", concluye la crítica.

"Me hice comunista durante la defensa de Madrid. [...] La ayuda soviética a España fue un elemento muy importante. Ni Francia, ni Inglaterra, ni ninguna de las democracias occidentales respetaron sus acuerdos con la República"

Santiago Carrillo, secretario general del PCE

"La guerra fue el resultado de una tensión que duraba desde hacía siglos entre dos Españas distintas. Al llegar al poder, la República destruyó más de lo que construyó. Y provocó, en una reacción natural, una intransigencia en sentido contrario"

J. M. Gil-Robles, líder de la derecha católica

"Pecamos de optimismo y creímos que la revolución podría realmente ser llevada a cabo"

José Peirats, secretario general de la CNT

"El pueblo no combatía por la República democrática y burguesa, sino por algo más: por la realización de tipo socialista que la República se había revelado incapaz de llevar a cabo"

Federica Montseny, sindicalista anarquista y ministra de la II República

"Nacer en España es una desgracia como nacer ciego, sordo o con una discapacidad similar. No tener la posibilidad de desarrollar el espíritu libremente, de tener acceso a la cultura, de expresar las ideas libremente, de hacer política libremente, supone una mutilación tan grave como las incapacidades físicas"

Juan Goytisolo, escritor

"Puede que mostrara más valentía que otros, aunque creo que en aquel momento [la Guerra Civil] ninguno tuvimos la suficiente"

Dionisio Ridruejo, escritor y dirigente falangista

"La política española no ha cambiado, los discursos españoles no han cambiado, la estupidez española es igualmente inmutable. Pero España ha cambiado. Ya no es un país de campesinos"

Yves Montand, actor y cantante