Publicado: 04.07.2015 08:22 |Actualizado: 04.07.2015 08:22

Bahamontes: "En mi época el ciclista pasaba hambre"

ENTREVISTA A FEDERICO MARTÍN BAHAMONTES. Vencedor del Tour de Francia de 1959, llegó hasta la literatura de Delibes. Hoy, a los 86 años, todavía hace historia con cada palabra con la que recuerda al ciclista que fue. Un escalador fantástico que ganó 6 veces el Premio de la Montaña en el Tour de Francia. La ronda gala arranca hoy en Utrecht.

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Bahamontes charla con Contador en el podio de unos campeonatos de España.

Bahamontes charla con Contador en el podio de unos campeonatos de España.

MADRID.- Todavía hoy transmite una vitalidad rotunda. Una energía que no se olvida del hombre que fue y no dejará de ser. A los 86 años, Federico Martín Bahamontes impone su legado, espejo de otra épica, de aquel Tour de Francia que ganó en 1959 y que le permitió situarse en la vida. Por eso llegó aquel día en el que se escribió de él que “detrás de cada palabra suya hay una historia”. Y eso actúa como una herencia razonable en esta conversación en la que sólo se me olvidó preguntarle por aquellas páginas que perduran en la literatura de Delibes, en Cinco horas con Mario, en la que se habla de él, del ‘águila de Toledo’, de ese hombre que a nuestros antepasados, dicen, les enseñó a amar el ciclismo.

Entonces no había trampas ni tácticas como en el Tour de Francia que empieza hoy; tan sólo imaginación, locura y corazones hambrientos como el de Bahamontes, que nació del hambre. “Por eso es imposible que me pueda comparar con los ciclistas de hoy”, asegura él hoy, desde su Toledo natal, donde no pasa nada por recordar, al contrario, significa que algo se hizo y que se hizo demasiado bien. “A mí no me cabe la menor duda”, explica.



Pregunta: ¿Hay algo más valioso que el recuerdo?

No sé. Podría ser, pero a mí sí me haría ilusión volver a empezar de nuevo. Sería una vida distinta en la que no pasaría hambre, no hubiese conocido una guerra ni pasado por tantas calamidades. Ni siquiera hubiese hecho el servicio militar de entonces que los jóvenes de hoy no sé si entenderían.

P: Por eso me dirijo a usted, un hombre de otra época, dejemos que la nostalgia sea la protagonista

Yo no sólo corría para ganar, corría para ganarme la vida, para montar mi propio negocio o para demostrar a mis padres que esto podía ser mi medio de vida. Aquello era lo máximo. No se podía tener más hambre. No había nada en la vida que pudiese hacerme correr más.

P: ¿Entonces fue todo tan fácil o tan difícil?

"Me parece que Contador gana un dinero fácil. En el 59 había más competencia, porque había demasiadas primeras figuras"

Al menos, más difícil que ahora, sí, creo que sí. No era la misma competencia. Por eso ahora me parece que Contador gana un dinero fácil. En el 59 había más competencia, porque había demasiadas primeras figuras. Pero aparecí yo que venía de ganar la Vuelta a Suiza y volaba, sólo en los 12 kilómetros de subida al Puy de Dome le metí cuatro minutos a Anquetil y dejé a seis corredores fuera de control, y no es que ahora quiera relatar mis hazañas, pero…

P: Fue un tiempo que también existió

"Ahora los ciclistas son máquinas guiadas por un señor que conduce el volante de un coche, el espectáculo se ha ido a otra parte y ya no se arriesga como antes"

Ahora, es distinto, los ciclistas son máquinas guiadas por un señor que conduce el volante de un coche, el espectáculo se ha ido a otra parte y ya no se arriesga como antes. Es más, a veces, me pregunto quién va a dar la lucha en este Tour. Por suerte, todavía nos queda gente como el colombiano Nairo Quintana que, además, llega más fresco que Contador. Pero no muchos más, dos, tres, no más, no se crea, no lo veo…

P: Volvamos al pasado entonces

No se puede. Yo pasé mucha hambre en la bicicleta y no me enfadaba, era una de las reglas, jugabas con eso, en la salida te daban una bolsa de avituallamiento con ciruelas negras, pollo frío, platanos… y había dos termos, uno de te y otro de café, que te daban a elegir y con eso ya te administrabas tú con esos jerseys de lana que llevábamos… Pero ahora los ciclistas levantan la mano y lo tienen todo.

P: ¿Los ciclistas ya no salen del hambre?

No, claro, ya no podemos volver al pasado.

P: ¿Qué diferencias establece el hambre?

"El hambre te ayuda a abrir los ojos, a no abandonar, a perseguir algo más que una línea de meta. Por eso defiendo que el ciclista tiene que pasar hambre, eso no se olvida nunca"

Te ayuda a abrir los ojos, a no abandonar, a perseguir algo más que una línea de meta… Mire mi caso, a los 11 años empecé a trabajar de ayudante con un boquete y no alcanzaba ni a echar el freno. Pero tenía que luchar, tenía que ayudar en casa, donde éramos seis, ayudar no para ganar, sino para poder comer… Y eso es más duro que la victoria. Por eso defiendo que el ciclista tiene que pasar hambre, eso no se olvida nunca.

P: ¿Qué sintió el día que ganó en París?

Me acordé del chaval que fui que se levantaba a las seis de la mañana que iba a vender las cajas de garbanzos, lentejas…, a la puerta del mercado; de aquellas horas de carga y descarga, como le pasaba a mi padre en la estación, y de esa primera bicicleta que le compré a un herrero, que pesaba 16 kilos, sin cambio, con un desarrollo del 18x46 con la que empecé a correr…

P: Fue otra vida. ¿Cómo se adaptó a esta nueva vida?

"Antes de ganar a Anquetil, tuve que pedirle permiso a mi madre para ir a correr un Tour en Francia, en España no se sabía ni lo que era"

Aprendí que la vida tenía que cambiar. Luché por ello. Pero mi vida no cambió de golpe y aquí me tiene ahora… Antes de ganar a Anquetil, tuve que pedirle permiso a mi madre para ir a correr un Tour en Francia, en España no se sabía ni lo que era. Era una prueba que entonces se corría por naciones, pero aparecí yo y lo cambié todo.

P: Hoy, han pasado más de 50 años

Pero aquí me tiene. Tengo la suerte de seguir vinculado al ciclismo preparando la Vuelta a Toledo (8 al 11 de agosto) y feliz, muy feliz de seguir trabajando, incluso, sábados y domingos en la finca. Hago de todo. Cojo la carretilla y lo que haga falta… y si hace calor, no hay problema, encuentro un lugar debajo de los pinos…. Pero todavía no hay quien aguante más que yo.

P: No le imagino sin esforzarse

No conocí otra vida, en realidad.

P: Sin embargo, valora menos el esfuerzo de los ciclistas de ahora. ¿Por qué?

No, al contrario, eso no, lo que me apena es que no sea como antes y que mi preocupación sea la de encontrar a niños que quieran ser como Contador y, en cualquier caso, no me gusta esta pregunta: ¿qué pasará el día que se marche Contador?

P: ¿Usted fue mejor que Contador?

Yo no soy quien. Prefiero que hable el palmarés. Pero yo abrí el camino en el 59 y si usted me llama todavía será por algo.

P: ¿Y por qué no ganó más?

"Me enorgullece que duré 19 años corriendo en los que jamás perdí el hambre de victoria y en los que encontré lo que buscaba: el Tour del 59 me cambió la vida"

Quizá si hubiera sido francés…, pero también yo era muy rebelde, alguna culpa tenía que tener, todos tenemos alguna culpa de lo que nos pasa, pero me enorgullece que duré 19 años corriendo en los que jamás perdí el hambre de victoria y en los que encontré lo que buscaba: el Tour del 59 me cambió la vida, me permitió abrir mi tienda y situarme para siempre. Aquí me ve, con casi 87 años…