Publicado: 13.01.2015 20:49 |Actualizado: 14.01.2015 07:00

Grandes fondos de EEUU arramblan con los restos del naufragio de las cajas de ahorros

Participaciones industriales, inmuebles y créditos han pasado a sus manos. Durante 2014 invirtieron en España más de 15.000 millones de euros.

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Entrada de la sede de la firma estadounidense gestora de fondos Blackstone. REUTERS

Entrada de la sede de la firma estadounidense gestora de fondos Blackstone. REUTERS

MADRID.- Los fondos de inversión estadounidenses no han querido perderse el festín de la reestructuración del sector financiero español y, sólo durante 2014, dedicaron más de 15.000 millones de euros a la compra de activos en nuestro país, procedentes en buena parte de las antiguas cajas de ahorros. Gracias a esas transacciones, han logrado hacerse con la titularidad de paquetes accionariales en destacadas compañías industriales, decenas de miles de metros cuadrados de suelo, viviendas y oficinas, y un importante volumen de créditos de los que ahora son acreedores.

La operación más cuantiosa fue protagonizada a mediados de julio por Blackstone, a través de su filial Anticipa Real Estate, que pagó 3.615 millones de euros a cambio de una cartera de hipotecas de alto riesgo de Catalunya Caixa, fruto de la fusión de las cajas de ahorros de Catalunya, Tarragona y Manresa. Catalunya Caixa, que hoy pertenece al BBVA, estaba entonces en la órbita del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y recibió 12.600 millones en ayudas públicas tras su nacionalización en diciembre de 2012.

Sólo una inversión extranjera en España tuvo mayor envergadura que la de Blacksotone a lo largo de todo 2014: la compra, también en julio, del operador de telecomunicaciones ONO por la compañía británica Vodafone, que se gastó 7.200 millones de euros. Este movimiento desencadenaría un par de meses después la oferta del gigante francés Orange para hacerse con el control de Jazztel por más de 3.300 millones, cuya materialización todavía está pendiente del visto bueno definitivo de las autoridades de Bruselas.



Blackstone, que es el mayor fondo del mundo y gestiona 64.000 millones de euros en activos inmobiliarios, consumó otras dos relevantes operaciones en nuestro país a lo largo del año pasado. Adquirió a la alemana SEB Asset Management cuatro plataformas logísticas en las provincias de Madrid y de Guadalajara, y se hizo con un lote de cuatro edificios situados en la capital de España y en Barcelona, que acogen a importantes corporaciones (Hewlett Packard, Citi) y que eran propiedad de la también estadounidense CBR Global Investors.

El caso de Bankia

Si la reestructuración del sistema financiero español siguió atrayendo en 2014 a los fondos internacionales en general y a los de Estados Unidos en particular, su voracidad se puso especialmente de manifiesto con motivo del ambicioso proceso de desinversiones emprendido por Bankia para recuperar su equilibrio patrimonial. Goldman Sachs, por ejemplo, se quedó con once bloques de oficinas y centenares de viviendas en Madrid, Barcelona, Valencia, Valladolid, Tarragona y Ávila, mientras que Starwood Capital hacía lo propio con un paquete de créditos morosos respaldados en su mayoría por hoteles.

La cura de adelgazamiento a la que lleva meses sometida Bankia ha propiciado que otros activos suyos pasaran a manos extranjeras en 2014, aunque no fueran fondos ni necesariamente estadounidenses. Es el caso de la participación del 4,97% en el gigante eléctrico Iberdrola, que compraron por más de 1.500 millones de euros varios inversores internacionales, o del 50% de Ribera Salud que pasó al grupo sanitario Centene Corporation por un montante de 200 millones.

Entidades financieras que no han atravesado los apuros de Bankia también encontraron el año pasado capital foráneo dispuesto a quedarse con parte de su actividad. Ese destino tuvieron el negocio de custodia de valores y el Edificio España, del Santander; el 24,14% de la empresa del Holding de Infraestructuras y Servicios Urbanos (Hisusa) de Barcelona que pertenecía a La Caixa, y la mitad del negocio inmobiliario de Kutxabank o su 5% de Enagás.