Publicado: 07.09.2015 19:39 |Actualizado: 07.09.2015 22:51

La herencia de Ruiz Mateos

La larga mano del Opus en el auge y caída del empresario jerezano ¿Qué ocurrió para que esa sólida amistad se truncara?

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José María Ruiz Mateos, acompañado de sus hijos, cuando anunció el concurso de acreedores de sus empresas, en 2011. EFE

José María Ruiz Mateos, acompañado de sus hijos, cuando anunció el concurso de acreedores de sus empresas, en 2011. EFE

CÁDIZ.- La verdadera herencia de José María Ruiz Mateos, en el momento de su muerte, no es la que se disputa su familia más cercana: a algunos otros de sus parientes, lo único que les gustaría es que no les hubiera arruinado con el fiasco de Nueva Rumasa.

Su auténtico legado son las incógnitas que rodean la irresistible ascensión de este hombre que parecía haberse hecho a sí mismo hasta que se supo que era un milagro de San José María Escrivá de Balaguer y del Opus Dei. ¿Cómo y por qué fue creada Rumasa? ¿Por qué se expropió su holding? ¿Por qué fue absuelto de sus cargos y se le permitió quedarse con capital suficiente en la Rumasa exterior para levantar un nuevo grupo empresarial que también resultó un fiasco? Y así hasta su nuevo ingreso en prisión, ya octogenario.



Seguro que el Opus Dei podría responder a algunos de estos interrogantes. La Prelatura Personal, en la posguerra, fomentaba el espíritu de pobreza pero en realidad asentó su poder político y financiero en la España de Franco con una larga relación de ministros tecnócratas que logró consolidar el ora y el labora, lo espiritual y lo material, las páginas de Camino y todo un sistema de obras corporativas, fundaciones y bancos unidos entre sí, a través de los largos tentáculos de veinte mil numerarios.

Fotografía de archivo de 2012 del empresario José María Ruiz-Mateos, custodiado por la Policia Nacional a su llegada a los juzgados de instrucción de Palma de Mallorca. EFE/Montserrat T. Díez

Ese y no otro fue el origen del imperio de la abeja. El 12 de mayo de 1960 nacía RUMASA con capital de 300.000 pesetas. Tras una primera ampliación de 500.000 pesetas, en 1965 ya poseía un capital social de 100 millones. En cinco años y sin respaldo de la banca tradicional, RUMASA multiplicaría por 300 su capital inicial.

Año tras año, la escalada era impecable: en 1969 llegaba a los 2.000 millones, un nuevo récord. Todo era bonancible y entre planes de desarrollo a porfía, el turismo como industria y suculentos negocios, la Rumasa de 1971 tenía 59 empresas de las cuales 8 son bancos, toda una trama que surge en torno a la bodega jerezana “Zoilo Ruiz Mateos S.A.”, pero que ya se extiende a sus delegaciones de Londres, Nueva York y Génova.

La abeja y el Opus

Supernumerario del Opus desde 1963, Ruiz Mateos podía ser un buen empresario, pero no era Midas. Los planes de estabilización auspiciados por los ministros opusinos terminan favoreciendo a sus pías empresas. Todo queda en casa: “Es en las cosas más materiales de la tierra donde debemos santificarnos”, como diría San Josemaría. Escasos controles financieros a cambio del control de Opus sobre el Instituto Nacional de Industria que es el que pone la pasta, el crédito oficial. Y Ruiz Mateos como una de las principales fachadas de aquel devoto negocio.

¿Qué hubiera sido de él sin el respaldo, en aquellos momentos, de sus correligionarios Luis Valls Taberner, presidente del Banco Popular Español y del ministro de Industria Gregorio López Bravo? Por no hablar del presidente de la Asociación de la Banca Española, Rafael Termes Carrero y el presidente de las cajas de ahorro, Sancho Dronda.

El Banco Meridional, que nació pintorescamente en el pueblo cordobés de Fernán Núñez, el Banco de Sevilla perteneciente a la familia Borrero, o los bancos Siero y Murciano, de la familia Rato, pasaron a manojitos a manos de Rumasa y a precio de saldo. Por no hablar del Banco de Albacete, Banco Alicantino de Comercio, Banco de Sevilla, Banco de Córdoba, Banco de Extremadura, Banco de Murcia, Banco del Oeste, Banco del Norte, Banco Industrial del Sur "BANKISUR", Banco de Toledo, Banco Latino, Banco de Huelva, Banco del Noroeste, Banco Condal, Banco Peninsular, Banco General del Comercio y la Industria, Banco Comercial de Cataluña, Banco Atlántico, Banco de Jerez, Bank Iberunion, Banca Masavéu, Exbank, AVA, Eurobank, Banfisa... ¿Todo de la nada, también la división de hostelería, las bodegas (Paternina, Dry Sack, Garvey, Segura Viudas), o grandes almacenes como Galerías Preciados y primeras marcas de la industria del lujo como Loewe?

José Maria Ruiz-Mateos, en su campaña en los 90 contra Miguel Boyer.

José Maria Ruiz-Mateos, en su campaña en los 90 contra Miguel Boyer.

El emblema de todo el grupo de empresas era una abeja, símbolo de laboriosidad, contenida en una celda. Y, de hecho, la revista interna del grupo se titulaba La colmena. En La prodigiosa aventura del Opus Dei, Jesús Ynfante explica que el contacto entre empresarios opus y políticos se realiza a niveles personales: “José M. Ruiz Mateos, hijo del pequeño bodeguero, supernumerario del Opus Dei y principal animador del grupo RUMASA, se entrevista y recibe instrucciones de Pablo Bofia de Cuadras, uno de los financieros en el seno de la Obra de Dios. También los hijos mayores de Navarro Rubio, gobernador del Banco de España, trabajan en empresas de RUMASA y uno de los hermanos Ruiz Mateos es cuñado del director del instituto de Crédito de las Cajas de ahorro, Luis Coronel de Palma. De esta forma el grupo RUMASA tiene asegurada una amplia autonomía manteniendo en pie la ficción y el atractivo de su independencia.”

Rumasa, traicionada

¿Qué ocurrió para que esa sólida amistad entre el Opus y Ruiz Mateos se truncara? Los amigos a veces traicionan, que diría el santo, que prefería conversar con el Gran Amigo que no traiciona nunca. RUMASA escurría cualquier control financiero del holding, que sin embargo exigía el Fondo de Garantías de Depósitos. Así lo hizo poco antes de que el 23 de febrero de 1983, el primer Gobierno del PSOE decidiera proceder a la expropiación del mismo, desde sus bancos a la franquicia de la calle Preciados, pasando por La Almoraima, el mayor latifundio de Europa, en Castellar de la Frontera, un municipio a favor del cual había pleiteado como abogado Felipe González en un litigio con Rumasa.

Se calculaba, en ese momento, que había un descubierto aproximado a 2.000 millones de dólares y que aquel otro 23-F no obedecía a un capricho de Miguel Boyer, por más que un delirante Ruiz Mateos protagonizara escraches en su contra vestido de Supermán o a la entrada de los juzgados: “Que te pego, leches”.

Imagen de la agresión de Ruiz Mateos a Miguel Boyer en 1989.

Pasando de puntillas por la nacionalización de Bankia, la de Rumasa fue una de las mayores expropiaciones de la historia de España. Aquel miércoles, el Gobierno socialista dictó la orden de expropiación de los bancos y cerca de 400 empresas del grupo Rumasa. Un portavoz del Gobierno justificó entonces la intervención para “garantizar plenamente los depósitos de los bancos, los puestos de trabajo y los derechos patrimoniales de terceros, que considera gravemente amenazados”.

Mientras el Gobierno hablaba de evitar una grave quiebra multimillonaria, los Ruiz-Mateos hablaban de expolio y del resto de la banca , incluyendo al propio Luis Valls que había apoyado la medida, o Emilio Botín López, padre del futuro presidente del Santander, del mismo nombre. La batalla legal fue larga, incluyendo la fuga de Ruiz Mateos y su detención en Francfort, su huida de la Audiencia con gabardina y peluca o su ingreso en Alcalá Meco, hasta su sorprendente absolución por el Supremo en marzo de 1999.

Durante la fase inicial de prisión preventiva Ruiz Mateos, comenzó a dudar de la fidelidad de sus antiguos amigos del Opus Dei. Se vio solo en el calabozo y entonces caviló que era el único acusado. Un chivo expiatorio. Así que abandonó la discreción de los confesionarios y acudió a los micrófonos. Así, afirmó que tres miembros dirigentes del Opus Dei español, Alejandro Cantero, Juan Francisco Montuenga y Salvador Nacher, no sólo le habían pedido dinero para el Opus en alguna que otra ocasión, sino que le habían facilitado las cuentas donde hacer los depósitos.

En mayo de 1986, la paciencia cristiana de la Obra llegó a su fin y le conminaron a que retirase sus acusaciones, bajo amenaza de expulsión del Opus. Siguió sin guardar silencio y vino a denunciar que el Opus le había traicionado, a pesar de haber desviado a sus arcas cerca de 45 millones de euros. O bien directamente a dicha organización o a entidades próximas a la misma como la Universidad de Navarra o el Instituto de Educación e Investigación (IEI), que refrendara en su día su viejo amigo Gregorio López Bravo, que habría fallecido en febrero de 1985 en el controvertido accidente aéreo del monte Oíz, en Bilbao. Aquel año, José María Ruiz-Mateos mandó con uno de sus hijos una carta a Roma, que jamás contestó Alvaro del Portillo, al frente del Opus por aquel entonces.

Luego, vendrían sus dos escaños en el Parlamento Europeo a bordo de una Agrupación Electoral que llevaba su nombre, así como la creación y caída de Nueva Rumasa. Ya, por aquel entonces, había perdido el favor de Dios o de su Obra.