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Los campos de concentración de Francia, el destino común

En el centro de Rivesaltes se construye un memorial para honrar a los exiliados españoles

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Más de 450.000 españoles huyeron de las bombas de Franco hacia Francia y la mayoría de ellos lo hicieron por la frontera catalana, pasando sus primeros años encerrados en campos de concentración. Ahora, en uno de esos campos, el de Rivesaltes, se está construyendo un Memorial para honrar a los exiliados y a otros pueblos perseguidos. Pero la historia y la geografía juegan a veces malas jugarretas: el campo que encerró a los españoles también fue, a partir de 1986, un centro de retención y expulsión de sin papeles. Un paralelo más que molesto en la Europa del cerrojazo.

Hoy sólo quedan en pie unas decenas de barracones deslabazados, unas cuantas alambradas abandonadas, algunas placas conmemorativas y otras explicativas en la punta de una carretera comarcal, entre Rivesaltes y Salses, a unos 50 kilómetros de la frontera. Dentro de dos años, la diputación de la provincia, dirigida por el empecinado Christian Bourquin, quiere abrir aquí un museo y un monumento funerario emblemático de los pueblos perseguidos.

El Campo Foch acogió en total a más de 20.000 refugiados españoles a partir de febrero de 1939 y estuvo en el centro de las escenas de fuerte emoción que han dejado La retirada grabada profundamente, no ya en la memoria de la inmensa comunidad española de Francia, sino en el subsconsciente colectivo de los franceses.

Alcaldes y simples vecinos de esta región, conocida como el Midi Rouge (mediodía rojo), se desplazaron en masa a campos como el de Rivesaltes para exigir la liberación de los españoles e integrarlos en sus comunas. Los primeros lazos entre los curtidos guerrilleros españoles y la que sería futura resistencia antinazi de Francia, a partir de 1940, se forjaron allí.

La mejor prueba de ese componente español de la resistencia francesa, durante años y años cuidadosamente ocultada, son los estudios de Joseph Parello y de François Jacob. Han contabilizado a 1.000 españoles llegados de las fuerzas regulares republicanas y de las milicias.

'Eso quiere decir que uno de cada siete hombres de las Fuerzas de la Francia Libre era un republicano español. Es algo que imprimió un estado de espíritu', explica Parello. En 2004, el Ayuntamiento de París fue el primero en dar el paso para honrar la memoria de los republicanos, en un acto público en reconocimiento a La Nueve, la columna de 100 hombres españoles que fue vanguardia de la Liberación de París 60 años antes.

Ahora, Francia se apresta a dar un paso más en el reconocimiento: el Memorial de Rivesaltes abrirá en 2012 en lo que fue, en 1939, el primer campo de concentración reconocido por las autoridades francesas, lugar al que luego pasó a llamarse oficialmente 'campo de internamiento', tras 1946, y que finalmente pasó a ser centro de retención para sin papeles,a partir de 1986.