Publicado:  29.07.2012 10:35 | Actualizado:  29.07.2012 10:35

La Comunidad de Madrid deja en el aire la atención a niños autistas

El Instituto del Menor ordena a los centros de atención temprana que expulsen a los niños que están escolarizados en colegios públicos para "evitar duplicidades"

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"Con tres años, mi hija no sabía hablar. No me aguantaba la mirada. Después de un mes y medio en el centro de atención temprana, me mira a los ojos y ya dice papá y mamá". José Miguel Sánchez cuenta que cuando oyó pronunciar esas dos palabras a su hija Miriam, que sufre un Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD), se le olvidaron "todas las penurias". Desde que asiste dos veces por semana a este centro especializado en Arganda del Rey, Miriam está aprendiendo a relacionarse, se estimula y desarrolla su psicomotricidad.

Como ella, unos 1.500 niños de la Comunidad de Madrid de 0 a 6 años con TGD y TEA (Trastorno de Espectro Autista) reciben esta atención personalizada y gratuita para superar los bloqueos que les impiden estar en contacto con el mundo. Para algunos de ellos, sin embargo, este puede ser su último curso. En junio, el Instituto Madrileño del Menor y la Familia (IMMF) -dependiente de la Consejería de Asuntos Sociales- comunicó verbalmente a los Centros de Atención Temprana (CAT) que los niños matriculados en escuelas públicas con aulas adecuadas a su trastorno debían dejar de recibir el tratamiento complementario en los centros de atención temprana a partir del 1 de julio.

Según la carta que entregaron a las familias algunos centros de atención temprana, el IMMF sostiene su decisión en que "los apoyos que ofrece Educación en estas aulas [dentro de las escuelas públicas] son suficientes y adecuados". Los padres de muchos de los niños que asisten a estos centros se movilizaron y, tras mandar varias cartas al IMMF reivindicando las plazas de sus hijos, consiguieron que esa orden no se hiciese efectiva, al menos en algunos casos, y se pospusiese, según les dicen en los centros, al mes de septiembre. Es el caso de Ruth Rincón, que lleva a su hijo al aula de atención temprana de Rivas. "Nos han dicho que van a ver cómo el niño empieza el curso, pero tengo claro que nos quieren quitar este servicio y lo harán tarde o temprano", denuncia esta madre.

A José Miguel Sánchez, el día que el IMMF le comunicó por carta que su hija tenía asignada una plaza en el centro de Arganda (al que ya asistía desde hacía un mes), la psicóloga que atiende a su hija le comunicó que en diciembre iba a ser expulsada porque empezaba la escuela y allí estaría atendida en un aula preferente. "A día de hoy, nadie me comunicado nada, no he recibido ninguna notificación, pero me consta que otros padres han sido informados de la expulsión de sus hijos por carta y por mail", explica este padre, que teme por la plaza de su hija. "Detener la evolución que está haciendo Miriam le comportará un enorme retroceso porque volver a encauzar lo que ha aprendido es muy difícil", explica.

Antes de ser aceptados en las aulas de atención temprana, estos niños son evaluados por técnicos de la Administración. Todos ellos cumplen los requisitos solicitados. Pero parece que el IMMF ha cambiado de opinión. En una carta remitida a un padre que mostró su preocupación ante el cambio de normativa, el IMMF alega que "profesionales expertos en la materia afirman que es importante y necesario evitar una sobrecarga de tratamientos para el menor y que distintos profesionales intervengan con orientaciones en ocasiones diferentes" ya que todo ello "puede resultar perjudicail para su educación".

Este padre, P. P. T., explica que la atención que reciben los niños en el aula preferente del colegio es "educativa", mientras que la asistencia en el centro de atención temprana es "terapéutica", de modo que ambos servicios "no son excluyentes, sino complementarios". Esta argumentación está respaldada por el equipo de profesionales de Apoyo Psicológico en Casa (APEC), que señala en un comunicado que "la intervención realizada en el aula preferente de un centro público, en ocasiones, no es suficiente, debido a que se requiere una actuación personalizada y multidisciplinar, a la que muchas familias no pueden acceder de forma privada".

La APEC destaca que este tipo de asistencia "aporta además a las familias una contención básica para afrontar las dificultades diarias en las que se ven inmersos" y afirma que los apoyos dentro y fuera del aula preferente son "necesarios", "complementarios" y en ningún caso suponen "una sobrecarga para el menor". La Confederación de Autismo de España también sostiene esta tesis: "La restricción del acceso a la atención temprana supondría un importante retroceso en materia de avances y progresos obtenidos en el diagnóstico e intervención en los trastornos generalizados del desarrollo", explica el colectivo en un documento.

La Consejería de Asuntos Sociales, de la que depende el IMMF, remarca a Público que el objetivo de este recorte de plazas es "optimizar los recursos para lograr una mayor eficiencia y evitar las duplicidades" y que "se sigue invirtiendo el mismo presupuesto en Atención Temprana". La consejería apunta que "si por las características del niño o el tipo de apoyo que recibe en el programa de escolarización preferente de Educación, los profesionales consideran que debe continuar en el Centro de Atención Temprana, el menor continuaría recibiendo tratamiento en dicho centro".

Eso quiere decir que los niños serán evaluados de nuevo, pero los padres aún no han recibido ninguna notificación al respecto. "Soy consciente de que la situación económica actual es complicada, pero esta atención personalizada en los CAT es necesaria y yo no puedo hacer otra cosa que luchar por mi hija y por los niños que están en su situación", afirma José Miguel.

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