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El Congreso aísla a Rosa Díez en su intento de ilegalizar Bildu y Amaiur

PP y PSOE promueven un texto, al que se une el resto de los grupos salvo la coalición abertzale, en el que exigen la disolución de ETA y apuestan por la convivencia. Los conservadores no ven indicios que vinculen a la banda con esas dos f

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Rosa Díez aparentó ser ese conductor suicida que insiste en que todos los demás circulan en dirección contraria. Su propuesta de instar al Gobierno a ilegalizar Bildu y Amaiur le estalló en las manos en forma de un rechazo tan unánime como desa-costumbrado en el Congreso, cinco votos a favor los de UPyD y 326 en contra, del resto de diputados. La marca de Rosa Díez se quedó sola, abriendo entre sus siglas y el resto de formaciones una ancha fractura repleta de desconfianza.

Todos, desde el PP hasta Amaiur, coincidieron en tachar de "oportunista" la moción defendida por Díez. Fue quizá el adjetivo menos afilado que encajó la portavoz de UPyD antes de vetar la iniciativa del resto de fuerzas todas menos Amaiur, a la que no se consultó para exigir a ETA, de forma unitaria y conjunta, "su disolución definitiva e incondicional".

Su texto "constata" que el fin de ETA "ha sido consecuencia de la movilización de la sociedad, la unidad de las fuerzas políticas, la labor ejemplar de las víctimas, la firmeza del Estado de Derecho, la actuación de las fuerzas de seguridad y la cooperación internacional". Esta conjunción de esfuerzos constituye, según la moción "la mejor evidencia de la victoria de la democracia" sobre ETA.

Su contenido, pactado y firmado por PP, PSOE, CiU, PNV, IU-ICV-CHA, CC, UPN y FAC, no pudo someterse a votación por el veto de UPyD, lo que le privó de fuerza institucional sin restarle valor político. Dado que este grupo impulsaba la moción que alentó la enmienda de sustitución del resto de formaciones, sólo UPyD podía aceptarla o no, y optó por rechazarla, proponiendo como alternativa que se añadiera como un párrafo más a su iniciativa de ilegalizar a Bildu y Amaiur.

En un discurso maximalista, Díez reclamó un "juicio de Nüremberg" que enjuicie la historia y la ideología de ETA: "Hasta que no se clarifiquen los crímenes y toda la historia del terror, no se podrá decir que hemos vencido al totalitarismo de ETA", defendió. La responsable de UPyD negó la existencia del tiempo nuevo que invocaron el resto de grupos iniciado en octubre de 2011, tras el anuncio de cese de la violencia y aseguró que hay suficientes indicios que ligan a la banda terrorista con las siglas de la izquierda abertzale.

"Su moción tiene un único objetivo, poner en entredicho al Gobierno de España, y en esta materia no admitimos ni media lección", le replicó desde el PP Leopoldo Barreda, desplegando un alud de críticas a la actitud "sobre-actuada" de Díez, a su iniciativa, "marcada por la demagogia y el oportunismo", y a su discurso, que redujo a la calidad de "insidias, la forma más acabada de cobardía en política".

"No pretendan engañar a los ciudadanos de buena fe, porque saben que no es posible actuar como pide UPyD sin dar bazas a aquellos mismos a los que queremos combatir", refutó Barreda.

Invirtiendo el discurso del PP tantas veces repetido hasta hace sólo unos meses por sus dirigentes, comenzando por Mariano Rajoy, Barreda aseguró que no hay indicios que permitan vincular a ETA con Bildu o Amaiur, como pretende UPyD.

"La democracia no puede amagar y no dar, no puede permitirse el fracaso porque el fracaso sería un triunfo, precisamente, de aquellos a los que queremos combatir", advirtió el diputado del Partido Popular.

Conservadores y socialistas abroncaron con dureza a UPyD. "La ilegalización es una pretensión inconsistente, surrealista, anacrónica y absurda", sostuvo el portavoz del PSOE en la Comisión Constitucional, Ramón Jáuregui. "Señora Díez, no tiene el monopolio de las causas justas ni de la resistencia cívica contra ETA", reprochó a la diputada de UPyD, apelando a la memoria de los socialistas asesinados por la banda terrorista.

"Busca el titular fácil, pero no busca la unidad de los demócratas", le recriminó desde CiU su portavoz adjunto, Jordi Jané, que reclamó a UPyD política de "luces largas" y menos propuestas "en corto". "Su moción busca más la distancia que la proximidad, y se aleja del objetivo del Gobierno, compartido por todos y marcado por cuatro pautas: prudencia, inteligencia, unidad y discreción", sentenció el portavoz del Grupo Catalán en su rechazo a la iniciativa.

"Nada de lo que nos digan nos va a hacer efecto", arrancó su respuesta Aitor Esteban, del PNV, repitiendo una frase pronunciada minutos antes por Rosa Díez. "Esa idea dice mucho del talante parlamentario de UPyD", completó en su introducción. "Sólo ha querido completar portadas de prensa", coincidió con el representante de CiU.

"Ustedes, UPyD y Amaiur, se alimentan mutuamente, pero si quería colocarse como protagonista, se ha quedado sola en el hemiciclo", insistió Esteban. "No puede ser que algunos piensen que estamos en la misma situación de hace cinco meses, porque o se está ciego o se tienen intereses espurios", concluyó su cadena de reproches.

"Su enmienda es de adicción a ETA", jugó con el lenguaje parlamentario el representante de La Izquierda Plural, (IU-ICV-CHA), Ricardo Sixto. "No compartimos que se tenga que ilegalizar a gente que se manifiesta en la calle ni a 330.000 votantes de Amaiur. No creemos que la vía de las ilegalizaciones forme parte de la solución al conflicto".

Directamente concernido, el portavoz de Amaiur, Xavier Mikel Errekondo, criticó la moción de UPyD, por "intransigente, retrógrada e irresponsable", y también la enmienda consensuada por el resto de fuerzas.

A su juicio, "está muy lejos de poder ser considerada una hoja de ruta para avanzar hacia una resolución integral del conflicto político vasco" al ahondar en el esquema de "vencedores y vencidos". Errekondo consideró la iniciativa un simple intento de "vender humo y sacar del apuro al PP".