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Cospedal justifica al concejal del PP de Fuengirola que difundió chistes racistas por Twitter

Sus compañeros de partido le defienden comparando su caso con Los Morancos

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María Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido Popular, se ha mostrado este martes comprensiva con la actitud del concejal Pedro Vega, de dicha formación política en Fuengirola, quien difundió chistes racistas por twitter pero se disculpó posteriormente por ello y los retiró de dicha red: 'Ojalá todo el mundo, en otros partidos y en otras instituciones, que ofende o que piensa que ha podido ofender a alguien tuviera la misma rapidez en reconocer que quizá se ha podido equivocar y actuara de manera ejemplar', ha afirmado Cospedal la también presidenta de Castilla-La Mancha a pregunta de los periodistas. Y, en presencia de Esperanza Oña, la alcaldesa de dicho municipio malagueño, sentenció a renglón seguido: 'Pocos ejemplos de tanta integración de la comunidad gitana hay en Andalucía como el que tenemos en el municipio malagueño de Fuengirola'.

A su lado, la alcaldesa aseguró que el caso “no tiene tanta importancia” y comparó al joven concejal de su equipo con algunos humoristas: “He  visto hacer chistes sobre todo tipo de personas, sobre payos y gitanos', valoró, aunque reconoció que un político también tiene que ser ejemplar en su vida privada, sin llegar a pronunciarse abiertamente sobre la posibilidad de que el edil presente la dimisión. 'A lo mejor el que ve el problema es porque sí es un xenófobo y un racista', reflexionó Oña, intentando darle la vuelta a una polémica que se suscitó días atrás cuando el concejal Pedro Vega, a la sazón presidente de Nuevas Generaciones en Fuengirola  y anterior delegado de Inmigración en el municipio, retuiteó un par de chistes, del calibre de «¿Qué parecen dos gitanos en una bici? Gilipollas, porque podían haber robado otra», o «¿Cuál es la consola que le gusta más a un gitano? La Nintendo 'De ese'».

Vega retiró ambos tuiters cuando llegó a crearse incluso un hashtag a través del cual se  demandaba su dimisión, una bandera que retomaron los socialistas cuyo secretario de organización, Samuel García Tamajón, calificó dicho comportamiento como “deleznable”. Por su parte, el joven conservador rectificó su perfil en Twitter, reconociendo el error cometido y procediendo luego a bloquearlo. Mientras que su partido, presidido por Elías Bendodo a escala provincial, lamentó el suceso y solicitó excusas a «cualquier persona que se haya sentido ofendida por los comentarios».

«Ser racista es discriminar por la raza y Pedro Vega, desde su labor municipal, ejerce una función absolutamente integradora, absolutamente comprometida y solidaria. Si hay políticas ejemplares con este colectivo en la provincia de Málaga, Fuengirola puede ser uno de los principales ejemplos», aseveró el PP malagueño en una nota oficial en la que también se recordaba que el controvertido tuitero «tiene familia gitana».

El discurso del PP incluyó el reproche hacia un concejal socialista que le había gritado “a la mierda” a la alcaldesa Esperanza Oña y no había llegado a disculparse por ello: «Pedro Vega ha tuiteado y retuiteado sin ninguna malicia un chiste de los miles que se cuentan cada día en programas de Canal Sur y TVE. Por ejemplo, Los Morancos todos los días que participan amenizando cualquier programa de televisión cuentan chistes sobre gitanos, parados, monjas, homosexuales, políticos, empresarios o el presidente del Gobierno, sean payos o gitanos». «En la televisión pública andaluza, gestionada por el PSOE, se compran y emiten programas de humor donde se hacen chistes sobre gitanos, homosexuales e inmigrantes»,  se reafirmó  Vega en declaraciones al diario Sur de Málaga, en línea con la postura adoptada el martes por su alcaldesa.

Dicha actitud choca con el diagnóstico que brindó, en cambio, Luis Verde, presidente de Nuevas Generaciones en Málaga, quien aseguró que los chistes estaban fuera de lugar pero el rápido arrepentimiento salva a su compañero de filas: «Pedro Vega está muy tocado personalmente. Sabe que es un 'tweet' que ha provocado un gran revuelo. De esta publicación se ha hecho un mundo cuando otros que son más graves se quedan en el aire y nadie se escandaliza», insistió. «No creo que deba dimitir por hacer un chiste sin gracia. No deben tomarse medidas tan drásticas por un fallo puntual de 140 caracteres».

Portavoces de diversas organizaciones gitanas han condenado que se mantenga el estereotipo sobre su comunidad y máxime que un responsable público se haga eco de chistes racistas que consolidan los prejuicios contra los gitanos.