Publicado:  09.05.2012 07:34 | Actualizado:  09.05.2012 07:34

El impulso para la indignación global

El 15-M extendió a todo el mundo una nueva forma de protesta contra el poder político y financiero. Las marchas del 15-O reforzaron el carácter internacional del movimiento

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Tahrir estaba en la Puerta del Sol. Estaba más que presente. Desde los primeros días, ya hace un año, de la acampada en la plaza madrileña, los indignados españoles tenían muy claro la importancia del carácter internacional del movimiento que acababa de nacer. La irrupción del 15-M en un país occidental, tras las protestas en el mundo árabe, fue el estímulo necesario para extender un sentimiento más que latente de indignación. Empezó en El Cairo, en la revolución popular de Túnez. Llegó a España. Y de Madrid, al resto del mundo.

Sin la primavera árabe y las concentraciones en la emblemática plaza Tahrir, epicentro de las revueltas contra el régimen de Hosni Mubarak, no se puede entender el 15-M. "La primavera árabe es el detonante, la inspiración del 15-M. Toda esa convulsión salta al Mediterráneo europeo con un mensaje: movilizarse sirve para algo, es posible vencer", explica a Público.es Josep Maria Antentas, profesor de Sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y coautor junto a Esther Vivas del libro Planeta Indignado (Sequitur, 2012).

"De la primavera árabe llega el mensaje de que movilizarse sirve para algo"

El movimiento 15-M no inventó la indignación, ni mucho menos. En Islandia, por ejemplo, ya sabían lo que era el malestar producido por las consecuencias de la crisis. O, en Italia, donde el Movimiento 5 Estrellas del cómico Beppe Grillo ya apuntaba maneras. Sin embargo, los indignados españoles sí que fueron los primeros en poner las gotas iniciales de la irritación contra la política de recortes y la austeridad en Occidente.

"El movimiento se expande fundamentalmente gracias a los españoles expatriados o que vivían en el extranjero por las becas Erasmus y Leonardo que se manifestaban y acampaban frente a las embajadas y consulados españoles. Son lo que consiguieron difundir el mensaje en otros países", comenta a este diario Pablo Gallego, miembro y uno de los impulsores de Democracia Real Ya! (DRY).

Para el 12-M están convocadas las nuevas marchas indignadas globales  

Las primeras protestas y manifestaciones y las masivas concentraciones llamaron la atención del mundo. La prensa internacional, a diferencia de algunos medios españoles, no tardó en hacerse eco en primera plana de las reivindicaciones de los por aquel entonces desconocidos indignados. Para la historia quedará la portada del Washington Post con una foto en grande de la Puerta del Sol repleta. Medios como el francés Libération y el italiano Il Corriere della Sera hablaban de la "primavera ibérica" y la "primavera española". O el británico The Guardian, que alababa el mensaje que se empezaba a lanzar desde las plazas españolas.   

Desde el principio, los impulsores de las protestas tuvieron en mente esa repercusión internacional y trabajaron para ella: documentos traducidos en varios idiomas, mensajes a los colegas árabes para apoyarles en su lucha contra la tiranía o hashtags globales en Twitter, como el famoso #spanishrevolution. Poco a poco, el 15-M empezaba a extenderse por Europa. "En primer lugar en Grecia, donde ya había un movimiento anterior muy fuerte contra los recortes, que posteriormente se inventa a sí mismo y toma la forma del 15-M y Tahrir, el de ocupar las plazas", recuerda Antentas.

Tras cruzar el Atlántico, el movimiento se hizo más grande

El profesor de la UAB remarca que esa expansión se produjo por un efecto de "imitación y emulación" del 15-M. Gracias a ello, tras el verano de 2011, el movimiento cruza el océano y llega a Estados Unidos. Una vez pasado el Atlántico, se hizo más grande. "Era lo que necesitábamos", comenta a Público.es Aitor Tinoco, activista internacional del 15-M.

"La idea era darle más visibilidad. Todos los medios se hicieron eco de las 200 detenciones que se produjeron en el puente de Brooklyn. A partir de ahí y de las protestas en Wall Street, el corazón financiero mundial, es cuando se masificó por el resto de EEUU y llegó a los países europeos donde el 15-M no había tenido tanta trascendencia", añade Tinoco. Fue el germen de lo que posteriormente se empezó a conocer como Occupy Wall Street, de donde surgió una respuesta que se hizo poderosa: "Somos el 99%".

En seguida, victoria a victoria, el 15-M y los movimientos occupy empezaron a expandirse hasta llegar a una de las fechas más relevantes: el 15 de octubre. El 15-O fue el primer día de convocatorias coordinadas a lo largo del globo. Las movilizaciones en España, pacíficas y cargadas de reivindicaciones, fueron masivas. Pero también fuera. Más de 900 ciudades de todo el mundo se unieron a las protestas que exigían "un cambio global".

Para muchos, aquel día marca un punto de inflexión. "El movimiento, que ya era potente, se hizo mucho más visible por la cantidad de manifestaciones que hubo en todo el planeta, en cualquier rincón había una marcha. Es la fecha clave que marca un antes y un después", recalca Catherine, integrante de la acampada de París.

El 15-O "es la fecha clave que marca un antes y un después" en el 15-M 

La extensión más globalizada del 15-M hizo que el movimiento cobrara mayor relevancia mundial. Ya no era sólo cosa de europeos o norteamericanos. Ciudadanos de todo el mundo pusieron de manifiesto que, a pesar de tratarse de sociedades profundamente diferentes, compartían una serie de preocupaciones comunes y que eran capaces de avivar la llama de la crítica.

No obstante, como lo que ocurrió en París a los pocos días de la primera acampada en Sol, no todo fueron triunfos. "El movimiento en Francia tardó mucho en arrancar. El 29 de mayo convocamos una concentración en La Bastilla y ese mismo día la policía nos gaseó", cuenta Catherine, que sufrió en sus carnes la violencia policial. Y es que, sin duda, uno de los principales obstáculos de los indignados ha sido la dureza con la que las autoridades han respondido a las iniciativas de protesta pacíficas en cualquier parte del mundo. Una represión que en la gran mayoría de los casos tuvo el efecto contrario y sirvió para avivar las protestas.

Los 'occupy' más importantes han sido los de Wall Street y Oakland

Los occupy surgidos tras el 15-O, como el de Londres, empezaron a trabajar con más fuerza. "Los más importantes han sido los de Wall Street y Oakland. El primero por encontrarse frente al símbolo de uno de los problemas del sistema actual. El segundo por tener la fuerza de bloquear uno de los puertos marítimos más importantes de EEUU con la unión de activistas, profesores e incluso marines retirados bajo el lema Block their world to unleash our own (bloqueemos su mundo para dar rienda suelta al nuestro)", argumenta Pablo Gallego, de DRY.

De hecho, gracias a la repercusión de Occupy Wall Street (OWS), "muchos países se unieron a las movilizaciones globales del 15-O", comenta Mónica López, integrante del movimiento de indignados en Nueva York. La también periodista y fotógrafa cuenta cómo la metodología de trabajo empleada en el 15-M "estaba presente en muchos aspectos, tanto por la estructura de la misma acampada, las comisiones que se crearon, la metodología asamblearia y la mayor parte de las demandas. Muchos de ellos se habían inspirado en los diferentes vídeos y documentales que se habían realizado sobre el 15-M para organizar la acampada neoyorquina".


La coordinación entre las diferentes acampadas y la difusión de sus mensajes no hubiera sido posible sin Internet y las redes sociales. Si la cadena Al Jazeera fue clave en la expansión de la primavera árabe, Twitter, a falta de una mayor cobertura de los medios convencionales, sobre todo en según qué países, se ha hecho esencial para el movimiento de indignados. "Twitter es un ágora de debate que consiguió transmitir el mensaje y el sentimiento de indignación llamando a la movilización social. Por ejemplo, se consiguió que el video del primer desalojo en Sol fuera visto por muchísima gente que acudió inmediatamente a apoyar por la tarde", explica Gallego.

"Twitter es un ágora de debate que consiguió transmitir la indignación"

"En las redes ha empezado el activismo", amplía el profesor Antentas. "Las redes sociales, aparte de su importancia como elemento de difusión y comunicación, se han convertido también en un espacio de politización", continúa. Una idea que coincide con la opinión del activista Aitor Tinoco, formada tras su paso por diversas acampadas. "Las redes sociales nos han facilitado la participación directa, la autoagregación al movimiento. Permiten construir un imaginario social, que llega desde el trabajo en común", comenta.

La referencia de las acampadas españolas era más que evidente en los occupy. "Desde el primer día se tuvo como referencia lo que ocurría en el Estado español", dice Julia Gas, miembro del movimiento de indignados en Amsterdam. Pero eso fue sobre todo al principio. "Los movimientos no son un clon", recuerda Antentas. "Cada país tiene sus propios movimientos sociales", reseña la periodista Mónica López. Los indignados de las diferentes acampadas repartidas por todo el mundo obedecen a unas realidades concretas y a unas formas específicas. "Son movimientos similares y diferentes a la vez, con una dinámica en común: la ocupación del espacio público, la democracia interna, la crítica al poder económico y a la clase política con eslóganes que no son iguales pero que sí son similares", subraya el coautor de Planeta Indignado. 

"Desde el primer día se tuvo como referencia lo que ocurría en el Estado español"

Toda esa diversidad hace que no se pueda hablar del 15-M como un movimiento global. "Todavía es una asignatura pendiente", reconoce Tinoco. Su nuevo reto empieza el próximo sábado. La del 12 es la primera jornada de protestas internacionales coordinadas después de las de octubre, tras las cuales, para hacer coincidir con el primer aniversario del 15-M, se pretende recuperar el símbolo de la acampada con ocupaciones en las plazas hasta el día 15. "El #12M15M será una oportunidad única para que el movimiento aumente su repercusión. Más de 160 ciudades han confirmado su participación", ilustra López. La semana de movilizaciones se completa con las acciones organizadas del 16 al 19 de mayo en Frankfurt, ciudad donde se pretende potenciar el carácter internacional del movimiento.

Hay quien piensa que el 12-M, a diferencia del 15-O, no va a cambiar nada. Coexisten tantas ideas para intensificar la repercusión del movimiento como gente que se integra dentro él. Muchos ya no creen en las manifestaciones. Otros apuestan por seguir potenciando las movilizaciones globales. En su primer año de vida, si algo ha demostrado el 15-M es que la indignación no es cosa de un país o de una región. Existe gente en todo el mundo que ante la crisis está dispuesta a defender un camino diferente al de los recortes. Y ante la diversidad de opiniones y propuestas, el mensaje, como el que defiende el profesor Antentas, a veces es tan simple como "lo que hace falta es reforzar el 15-M y extender esa ola de indignación hasta la mundial".

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