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El PP evita condenar los gritos de la derecha ultra en el 12-O

La ministra Carme Chacón convocará a todos los partidos para consensuar un protocolo que impida los abucheos y las pitadas. Rajoy califica la iniciativa del Gobierno de "surrealista"

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'En otros sitios se abuchea, aquí se aplaude'. Esta fue la forma en la que la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, se mofó ayer de las protestas contra José Luis Rodríguez Zapatero que enturbiaron la fiesta del pasado 12 de Octubre.

Fue uno de los chascarrillos con los que quiso animar a su auditorio en un mitin en Puertollano (Ciudad Real). A su lado estaba Mariano Rajoy. El líder del PP no se refirió a lo ocurrido y eludió condenar pitadas y silbidos expresamente. En 2009 se repitió la misma escena y él también mantuvo sus labios sellados. A pesar de que le insistieron, tampoco quiso condenar el boicot.

El Ejecutivo quiere 'respeto' para el himno, la bandera y los caídos

Rajoy debía estar, en cierto modo, aliviado al ver cómo en esta ocasión la atención informativa se desviaba hacia el presidente del Gobierno en vez de hacia su persona. No hay que olvidar que él fue protagonista del Día de la Hispanidad durante dos años consecutivos. En 2007, al invitar a los ciudadanos a participar en las celebraciones mediante un vídeo institucional. Y en 2008, al reconocer a su compañero de partido, Javier Arenas, que tenía que asistir 'al coñazo' del desfile, dejando en entredicho su patriotismo.

Ayer, el jefe de la oposición sólo se confesó ante los suyos 'estupefacto' y fue por el anuncio de la ministra de Defensa, Carme Chacón. La dirigente socialista anunció ayer que el Ejecutivo convocará a todos los grupos parlamentarios 'para consensuar un protocolo de celebración de la Fiesta Nacional que permita el respeto a la enseña, a los caídos por España y a sus familiares'.

Chacón subrayó que los allegados de los militares muertos se encontraban 'muy molestos' por la actitud de los 'grupos de reventadores', como calificó en dos ocasiones a los ultras que increparon a Zapatero. Y aconsejó a estos sectores que si quieren 'mostrar su malestar' tengan el 'valor' de convocar una manifestación, pero que no perturben un acto institucional que es 'la fiesta de todos'. Fuentes del Gobierno precisaron a este diario que será la semana que viene cuando la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, junto a Chacón, llamen al r

esto de fuerzas políticas para ampliar el apoyo institucional a la Fiesta Nacional y pactar las fórmulas que permitan garantizar el respeto a las Fuerzas Armadas en todo el acto y especialmente en los momentos mas solemnes, entre los que se incluiría también la interpretación del himno.

'A nosotros nos han quemado sedes y no se ha hecho nada', dice el PP

A Rajoy este movimiento de ficha le parece 'surrealista'. Sus colaboradores aseguran que la noticia les ha pillado por sorpresa y que no le ven motivo, porque 'ultrajes a la bandera ha habido siempre y el Gobierno no ha movido ni un dedo cuando las han quemado en Catalunya'. También recuerdan que las quejas son algo que padecen 'todos los políticos'. 'No es la primera vez que ocurre. A nosotros nos han insultado, tirado piedras y hasta quemado sedes', denunciaron mientras reprochaban que sólo se piense en adoptar medidas cuando afecta a los socialistas.

En la misma línea que su jefe de filas se pronunció la portavoz de Defensa del PP en el Congreso, Beatriz Rodríguez-Salmones, quien juzgó, en declaraciones a Europa Press, que la reglamentación del acto era 'sacar las cosas de quicio', aunque reconoció que se podía 'mejorar' la ceremonia militar 'con buen sentido y sin magnificar las cosas'.

Feijóo es el único que se desmarca de sus compañeros y reprueba lo ocurrido

El PP aprovechó lo ocurrido para avivar su cruzada anti-Zapatero. Así, el líder de los conservadores andaluces, Javier Arenas, atribuyó las críticas al 'clima de irritación que existe en la ciudadanía' debido, a su juicio, a que la sociedad se siente 'profundamente engañada' por el jefe del Ejecutivo socialista. Arenas dijo que este tipo de cosas no le gustaban pero defendió la libertad de expresión.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, también afirmó que ella estaba 'en contra' de lo sucedido, pero mantuvo que la clase política y ella misma tienen 'la obligación de aguantarlo en muchas ocasiones'. Aunque admitió que los gritos se habían producido en un momento 'especialmenteinapropiado e inadecuado', justo en el homenaje a los militares y guardias civiles caídos en acto de servicio.

Gallardón, que defendió a Zapatero en 2009, le pide que asuma las críticas

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, fue el único que se desmarcó de sus compañeros desaprobando los insultos a Zapatero e instando a 'no mezclar' la 'falta de apoyo que tiene en la calle' con 'el respeto que se debe tener a la Fiesta Nacional'.

También se habló ayer de la foto de Zapatero y Alberto Ruiz-Gallardón en la que se les podía ver discutiendo. Arenas dijo que el regidor madrileño 'tiene más razón que un santo' al pedir la refinanciación de la deuda para los ayuntamientos y aseguró que su posición se reflejará en las enmiendas del PP a los Presupuestos del Estado.

Gallardón dijo que los abucheos hay que asumirlos 'con respeto y normalidad'. 'Creo que cuando estás en un cargo político, no sé si está en el guión o en tu sueldo, debes estar siempre preparado, porque los ciudadanos tienen derecho a manifestar su descontento por tu gestión', comentó en la Cope.

Su postura contrasta con la del año anterior, cuando fue uno de los firmes defensores del presidente del Gobierno, granjeándose las críticas de sus filas, por la misma historia. 'Es una falta de respeto absoluta', dijo entonces Gallardón, desaprobando lo que parece haberse convertido en un ritual. Este año, el alcalde madrileño ha llamado a Zapatero 'mentiroso' y 'envidioso' para tapar su deuda.

El PSOE de Castilla-La Mancha denunció que la asociación Afammer, que reúne a mujeres del medio rural, aprovechó unas jornadas de debate para organizar el mitin que dio ayer Mariano Rajoy en Puertollano. Desde el ayuntamiento se aseguró que cuando les llegó el programa, la presencia del presidente del PP y la de su número dos, María Dolores de Cospedal, no estaba prevista. Por ello acudió al acto el regidor, el socialista Joaquín Hermoso. Carmen Quintanilla, diputada nacional del PP y presidenta de la asociación, se defendió tajantemente. Explicó a ‘Público' que la confirmación de la asistencia de ambos cargos le llegó el jueves pasado. Y que, dado que ya había enviado con anterioridad los nombres de los participantes al regidor para que les cediera el auditorio, avisó a la jefa de protocolo del alcalde de las novedades.

El PSOE también se pregunta cómo Quintanilla llevó hasta allí 23 autobuses y si los había pagado el PP o si corrían a cargo de las subvenciones del Gobierno a la asociación, que este año ha recibido casi 300.000 euros. La diputada afirmó que los gastos fueron cubiertos con 'las cuotas de las afiliadas'. 'Ni un sólo euro de subvenciones. Si hubiera habido alguna habría figurado en el cartel', insistió.