Publicado: 29.12.2011 00:30 |Actualizado: 29.12.2011 00:30

El rey revela su sueldo y acaba con 32 años de secretismo

Juan Carlos I tiene una nómina de 292.752 euros brutos anuales, mientras que su hijo, el príncipe Felipe, goza de una asignación de 146.376 euros

 

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Han pasado nada más y nada menos que 32 años. De camino, se dejaron centenares de preguntas parlamentarias aparcadas. Atronó el clamor por una mayor transparencia. Decayó el aprecio ciudadano hacia la monarquía. Y, al final, estalló el caso Urdangarin. La gota que colmaba el vaso.

Treinta y dos años de secretismo que concluyeron ayer miércoles, 28 de diciembre. Por primera vez desde 1979, la Casa del Rey desnudó por fin parte de sus cuentas, primero ante los periodistas –a los que citó en la Zarzuela a las 9.30– y luego ante los ciudadanos, colgándolas en su página web. A través de su secretario general, Alfonso Sanz, y su jefe de Administración, Isaías Peral, aclaró cómo reparte la asignación que cada año le reserva la Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE). Una cantidad que en 2011 ascendió a 8.434.280 euros y que no está sometida a la vigilancia del Tribunal de Cuentas.

La reina, las infantas y Letizia cobran una suma conjunta de 375.000 euros

Una cifra quedará para la historia y marcará este tránsito de la opacidad al punto de arranque de una transparencia amagada hace meses, anunciada de forma definitiva el pasado 12 de diciembre, fijada ya el pasado lunes y forzada por el escándalo que envuelve al duque de Palma. Y es esta: 292.752 euros. Es el sueldo bruto anual, y pagado en 12 mensualidades, que recibió el rey en 2011. Su salario comprende los 140.519 euros de su dotación personal y los otros 152.233 de gastos de representación. Pero, como se afanó en subrayar la propia Zarzuela, su retribución es una sola y toda ella se declara como rendimientos del trabajo, por mucho que esté dividida en dos partidas, y son los 292.752 euros, ya que ningún miembro de la familia real ha de justificar gastos o presentar facturas –que es lo que se entiende por representación–. O sea, que el monarca cobra su remuneración y un suculento complemento, y ambos representan el 3,47% de la tarta de los 8,43 millones. Juan Carlos de Borbón es, de hecho, el alto cargo mejor pagado de todo el Estado. Casi cuatro veces más de lo que percibe el presidente del Gobierno (78.185 euros).

El rey permanece en un limbo laboral y no paga la Seguridad Social

El rey, como su familia, está sujeto al pago de impuestos. Y a él, señaló Sanz, Hacienda le aplica una retención del IRPF del 40%, de forma que su salario neto quedaría en 175.651,2 euros. Lo que no paga el jefe del Estado es la Seguridad Social. No tendría sentido, porque no necesita cotizar para su pensión, por desempleo o por formación. Sí tiene derecho a la sanidad pública gratuita, ya que lo aporta vía tributos, como el resto de los ciudadanos.

Hace “unos diez años”, según el relato cosido por la Zarzuela, el monarca decidió consignar un salario para su hijo, como heredero de la Corona. Lo fijó en la mitad exacta del suyo. Es decir, que para 2011, el príncipe ganó 70.259,5 euros de dotación y 76.116,5 de gastos de representación. En total, 146.376 euros. La retención del IRPF que Hacienda aplica al heredero es del 37%, según revelaron Sanz y Peral ayer. 

Ni la reina, ni la princesa de Asturias, ni las infantas Elena y Cristina tienen asignado un sueldo. El rey les paga sólo gastos de representación. Una cifra variable que oscila en función de su presencia en actos institucionales y del propio mandato discrecional del monarca. Para 2011, la cantidad presupuestada alcanzó los 375.000 euros. La Zarzuela se negó a especificar cuánto recibe cada una de ellas.

El rey publica sus cuentas en vísperas de la imputación de Iñaki Urdangarin

La Casa Real sólo reseñó lo obvio: que Sofía y Letizia ingresan más por su abultada agenda oficial y su exclusiva dedicación a la Corona, lo que hace que ambas, igual que el príncipe y su padre, no coticen a la Seguridad Social. Sí lo hacen las infantas, ya que las dos trabajan en el sector privado –Elena, en Mapfre, y Cristina, en la Fundación La Caixa–. También precisó que sus consortes (Urdangarin y, en su día, Jaime de Marichalar, divorciado en enero de 2010) “jamás” han percibido ningún tipo de retribución, pues es en ellas en quienes recae la representación de la institución.

Ni trabajador por cuenta ajena, ni autónomo, ni profesional con una actividad económica, ni empresario. El rey, la reina o los príncipes no son nada de eso. No tienen categoría laboral. No existe para ellos ni se ha creado ex profeso una casilla para sacarles de su cierto limbo jurídico.

El monarca ingresa casi cuatro veces más que el jefe del Ejecutivo

Las nóminas de toda la familia real se comen un 9,65% de la asignación de los PGE. O sea, 814.128 euros. No es la mayor partida. Los gastos de personal de la Jefatura del Estado absorbieron, este 2011, el 47,89% de los 8,43 millones (4.039.000 euros), mientras que los gastos corrientes supusieron el 38,83% (3,27 millones). Las inversiones y el fondo de contingencia completan, con su peso conjunto del 3,63%, el fondo que le entregó el Estado a la Zarzuela. La distribución podía ser otra, ya que la Constitución, en su artículo 65.1, faculta al rey a disponer “libremente” de su presupuesto.

La Casa del Rey volvió ayer a disociar su decisión de obrar con la “máxima transparencia” con las pesquisas de los presuntos manejos de Urdangarin como presidente del Instituto Nóos, eje de un conglomerado empresarial que facturó 16 millones de euros (el 40%, de las arcas públicas).

Un portavoz oficial recordaba que el monarca decidió arrojar luz sobre sus cuentas meses atrás. Pero todo se materializó ayer. Justo cuando la imputación del duque de Palma es, ya sí, inminente.


La nómina de Juan Carlos no es arbitraria. Tiene su origen en 1979, los últimos Presupuestos en los que no se contempló una asignación global para la Casa Real, los últimos proyectados antes de la aprobación de la Constitución. Entonces, recibió un sueldo de 10,6 millones de las antiguas pesetas (5,1 de dotación y 5,5 de gastos de representación). Fue la última vez en la que se supo cuánto ganaba.

Para 1980, la Constitución ya estaba aprobada, e incluía el artículo 65.1, aquel que confiere al monarca plena potestad para distribuir "libremente" su fondo. La Zarzuela evacuó consultas a la Dirección General de Tributos, para saber cuánto debía aportar al jefe del Estado. Esta respondió que un 6% de la cantidad directa de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), ya que equivalía a los honorarios de 1979. Así se siguió hasta 1988, cuando se acometió una profunda reestructuración de la Casa Real, que llevó pareja un aumento del presupuesto. Nueva consulta. La Dirección de Tributos fijó que, desde el periodo fiscal de 1988, se tomara como base la cifra de ingresos computable por este concepto en la declaración del IRPF del rey de 1987, y que se actualizara esa cifra en los años siguientes con el porcentaje de subida o bajada que fijaran los PGE para los altos cargos. Así, para 2011, el rey se aplicó un recorte del 15%, como había hecho el Gobierno. Y con su estipendio, bajó un 15% el total de lo destinado a la familia real. 

 


¿Qué cifra cobran las infantas?

Alfonso Sanz e Isaías Peral, secretario general y jefe de Administración de la Zarzuela, pararon su desglose de las cuentas de la familia real en ese punto. El monarca les otorgó este año 375.000 euros. No revelaron cuánto les facilitó en años anteriores ni cómo lo distribuyó entre ellas o cómo lo gastaron. Ni entraron en el terreno tachado de “frívolo”: cuánto se empleó en vestuario o peluquería, algo que por mucha leyenda urbana que circule no especifica ni la reina británica, Isabel II. La Jefatura del Estado sólo señala que parte de esos dos conceptos lo asumen ellas mismas –la vestimenta más de calle o informal– y parte lo paga la Casa Real (los trajes más oficiales, incluidos en su fondo destinado a actos protocolarios), como abona “los uniformes de los conserjes”. Para no dar más detalle, la Zarzuela se apoyó en que presentaba sus números “con el mismo grado de desagregación con el que se hacen públicas las cuentas de la Administración General del Estado”, con la misma taxonomía de partidas y subpartidas. Así, es imposible saber cuánto recibió la infanta Cristina de septiembre de 2003 a junio de 2006 –cuando Urdangarin presidió Nóos– y aún después, mientras el duque seguía con sus negocios. En 2009, ambos se afincaron en Washington con sus hijos tras abandonar su mansión de Barcelona.

¿Cuál es la fortuna personal del rey?

Imposible conocer en qué ha invertido el rey su sueldo durante todos estos años. La Zarzuela sólo desgranó la asignación de los PGE, pero trasladó que lo que concierne a la “intimidad” del monarca “está en su mano” desvelarlo en un futuro o no. Sí lo hace Isabel II: el valor de su capital –agrupado en el ducado de Lancaster– alcanzó en 2011 los 383,19 millones de libras (458,7 millones de euros). Tampoco facilitó el histórico del salario del rey desde 1980, pero bastaría acudir a los Presupuestos y echar cuentas (ver información de apoyo arriba). La Corona sí prevé seguir desbrozando el fondo que le llega del Estado en los próximos ejercicios, como hizo ayer.

¿Qué partidas destinan otros ministerios?

Sigue sin conocerse cuánto paga Interior y Defensa por la seguridad de la familia real, o cuánto de la partida de los 47,4 millones del Parque Móvil del Estado (dependiente de Hacienda) va para la Casa Real, o cuánto reserva para conservar la Zarzuela Patrimonio Nacional (dotado en 2011 con 121,05 millones). O qué suponen para Defensa la Guardia Real o los viajes en aviones del Ejército –los vuelos que opera Iberia no tienen coste alguno para toda la familia real: en "atención" a ellos, la compañía se los regala–. La Zarzuela insistía ayer en que debe ser el Gobierno quien baje al detalle de las cifras, o los partidos políticos los que las exijan, pues además están escrutadas por el Tribunal de Cuentas. Sí esperaba que, tras el “paso importante” de ayer, el Ejecutivo “se animase” a darlas.