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Vacaciones en Soto del Real, la cárcel llena de presuntos corruptos VIP

Villar, Rosell, González, Díaz Ferrán... La prisión de Madrid V se ha convertido en una habitual de los informativos por ser la que alberga a más presos de gran notoriedad. Bárcenas, Granados y los cabecillas de la Gürtel también pasaron por ella.

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Imagen de la prisión de Soto del Real.

No se trata de un hotel de lujo, aunque a juzgar por los nombres de quienes duermen cada día ahí, podría parecerlo. La madrileña cárcel de Soto de Real se ha convertido en la prisión que alberga a más reos considerados VIP, con notoriedad social e importantes fortunas (parte de ellas, en Suiza y otros paraísos fiscales). La lista de los que pasarán las vacaciones en alguna de sus más de mil celdas no deja de crecer al mismo ritmo que la lista de procesos judiciales por corrupción de la Audiencia Nacional.

Los últimos presos de renombre que han ingresado en esta cárcel son el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel María Villar, y su hijo Gorka. Ambos entraron el pasado jueves, tras ser detenidos en la llamada operación Soule, que investiga una presunta trama corrupta en la RFEF. Acusados de administración desleal, apropiación indebida, corrupción entre particulares, falsedad documental y posible alzamiento de bienes, padre e hijo ya comparten módulo con otros reos conocidos y con acusaciones de delitos similares.

De los González a los Villar

Pablo González, hermano del expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González./Europa Press

Los Villar ya estrechan lazos con los González. El expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y su hermano Pablo cumplen prisión preventiva tras su detención en la Operación Lezo, que investiga la presunta corrupción en la empresa pública Canal de Isabel II. En el módulo 1 del penal, los González ya han compartido horas de patio con los Villar, según fuentes penitenciarias citadas por el diario El País. También compartirán la estancia con Edmundo Rodríguez Sobrino, considerado el testaferro de González en sus presuntos desmanes con el Canal.

Éste módulo, para presos poco conflictivos, también es la residencia habitual de viejos conocidos de Villar, como el expresidente del Fútbol Club Barcelona, Sandro Rosell, que ingresó un mes después que el expresidente madrileño, acusado de blanqueo de capitales y organización criminal. Rosell comparte celda con su socio y amigo Joan Besolí, el abogado que presuntamente le ayudó a blanquear las mordidas por los derechos de imagen de partidos de fútbol amistosos.

Otro de los inquilinos notables es uno de los hijos del expresident catalán Jordi Pujol Ferrusola, en prisión sin fianza, acusado de intentar esconder (parece que sin éxito) 30 millones de euros. Una decisión que el juez De la Maza razona como "proporcionada" y "estrictamente necesaria", ya que acusa a la familia, conocida ya como el clan Pujol, de "orquestar versiones y armar coartadas" ante la Justicia.

Celdas VIP y 'tarjetas black'

Miguel Blesa tras declarar ante el juez Andreu por las tarjetas Black en 2015 /EUROPA PRESS

También hay ilustres reos, ya veteranos, de Soto del Real, como el expresidente de la patronal madrileña, Gerardo Díaz Ferrán. Ingresó en 2012 en el marco de la Operación Crucero, en referencia a las irregularidades en su empresa Viajes Marsans, aunque también está condenado por su implicación en el escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid. Un escándalo que también hizo pasar por allí al difunto Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid, cuyo suicidio la pasada semana pone el broche a los procesos que había abiertos contra él y extingue cualquier responsabilidad criminal. Había sido condenado, en sentencia recurrible, a seis años de prisión por un delito continuado de apropiación indebida entre 2003 y 2012, en el caso de las tarjetas black, y aún tenía varias causas pendientes de ser juzgadas.

El ya célebre extesorero del PP, Luis Bárcenas, pasó año y medio en esta cárcel, que también ha visto pasar por sus celdas fugazmente a Francisco Granados, supuesto cabecilla de la trama Púnica y exnúmero dos del Gobierno regional de Esperanza Aguirre. Tan bien adaptada está esta cárcel a presos que entran con traje y corbata que los líderes de la trama Gürtel, Pablo Crespo y Álvaro Pérez, el Bigotes, solicitaron en febrero su traslado a esta prisión, más moderna que la de Valdemoro. Francisco Correa, cabecilla de la trama, estuvo más de tres años recluido en ella.