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El 15-M de las primarias del PSOE

Todos los candidatos dicen querer afrontar el único debate antes del 21 de mayo en tono constructivo y defendiendo lo que creen mejor para el partido

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Pedro Sánchez, Patxi López y Susana Díaz, en actos de la precampaña de las primarias del PSOE. EFE

El PSOE afronta este lunes su especial 15-M al celebrar el único debate entre los tres candidatos que aspiran a liderar el partido en medio de una inusitada expectación, casi similar al de unas elecciones generales.

Según fuentes de Ferraz, para cubrir informativamente ese evento se han acreditado 200 profesionales de 85 medios de comunicación nacionales e internacionales, y su desarrollo está medido al milímetro tras las negociaciones entre las tres candidaturas en las condiciones de los debates electorales televisados.

Así, los tres candidatos serán recibidos en la sede socialista de la calle de Ferraz de Madrid por el presidente de la Gestora, Javier Fernández. El primero en llegar será Pedro Sánchez a las 11:15 horas; cinco minutos después lo hará la presidenta andaluza Susana Díaz y a las 11:25 entrará Patxi López.

Tras ser recibidos por Fernández y la correspondiente sesión fotográfica, los tres candidatos subirán a la tercera planta de la sede socialista donde dispondrán de un despacho cada uno. El debate se iniciará las 12:15 horas y, en principio, se estima una duración en torno a las dos horas.

La estructura del debate es que candidato hará una introducción de un minuto y, por sorteo, será Díaz quien empiece

La estructura del debate es que candidato hará una introducción de un minuto y, por sorteo, será Díaz quien empiece. Posteriormente, se abrirá un bloque político de 27 minutos, y cada aspirante a liderar el PSOE tendrá 9 minutos para su exposición. El mismo tiempo será para el bloque económico y, al finalizar, habrá una pausa de cinco minutos. Se reanudará el debate con el bloque sobre el modelo de partido, en el que también se dispondrá de un tiempo de 27 minutos. Este bloque, también por sorteo, lo cerrará Susana Díaz. Y, finalmente, los tres aspirantes tendrán un minuto cada uno para pedir el voto.

Fuentes de las tres candidaturas aseguran que quieren afrontar el debate en tono constructivo y “entre compañeros”, por lo que aseguran que huirán de descalificaciones o enfrentamientos, y buscarán centrarse en explicar sus proyectos para el PSOE.

Díaz, la que “sabe ganar”

Susana Díaz se quedó el domingo por la tarde en un céntrico hotel de Madrid preparando el debate con su séquito habitual, entre quienes figura el secretario general de Presidencia de su Gobierno, Máximo Díaz-Cano; el portavoz de la Junta y periodista, Miguel Ángel Vázquez y el número dos del PSOE-A, Juan Cornejo. Pero la andaluza ha contado con más asesores, gente del partido y de fuera, personas que la orientan con claves políticas y comunicativas (Ignacio Urquizu), personas que ya se han enfrentado a Pedro Sánchez en un debate (Eduardo Madina) y personas que controlan el bloque económico (José Carlos Díez), estos dos últimos, referentes de la Gestora del PSOE.

Díaz parte como favorita, y por tanto entrará en el plató del debate consciente de que es muchísimo más importante para ella no perder, que ganar. Fuentes de su equipo tratan de restar trascendencia al evento, afirman que no será determinante, porque la fase de los avales ya ha demostrado cuán movilizada está la militancia (66% de participación). Pero admiten que es posible un trasvase de votos de los seguidores de Patxi López (que logró 10.000 avales) a otras candidaturas -dada la polaridad del debate interno- y quieren luchar por hacerse con esos indecisos.

“No puede ser una batalla campal, debe primar el compañerismo. Nosotros hablaremos del futuro del partido, no del pasado”, dice el equipo de Díaz

“No puede ser una batalla campal, debe primar el compañerismo. Nosotros hablaremos del futuro del partido, no del pasado”, responde uno de los asesores que estará junto a ella en Ferraz, y que está seguro de que los militantes “penalizarán el juego sucio”. La idea es no responder a los posibles intentos de Sánchez de revivir el convulso comité federal del 1 de octubre, ni darle pábulo al relato de la abstención del PSOE en la investidura de Rajoy. La palabra clave de Díaz será: “ganar”. El relato más potente de la andaluza es así de simple: “Yo gano elecciones, tú las pierdes”.

Susana Díaz sólo se ha enfrentado a unas elecciones como cartel electoral, de modo que sólo se ha enfrentado una vez a un debate televisado en el que se lo jugaba todo. Fue el 9 de marzo de 2015 en Canal Sur, dos semanas antes de unos comicios que ganó por 14 diputados al PP y por 32 escaños a Podemos. Obtuvo el peor resultado de la historia del PSOE, igual que Sánchez en las generales de diciembre de 2015 y de junio de 2016. Pero a diferencia de él, ella ganó y ella gobierna. Esa es una diferencia que la presidenta andaluza se empeñará en subrayar este lunes.

Éste es el segundo debate televisado de Susana Díaz, pero la sevillana no es novata en los cara a cara. Cada 15 días se enfrenta, uno a uno, a todos los líderes de la oposición en el Parlamento andaluz. Uno de sus fuertes es el cuerpo a cuerpo, se crece cuando le aprietan y nunca se achanta frente al adversario, por muy duras que sean las críticas que le arrojan. Es experta en capotear temas incómodos, es hábil devolviendo puñales, es una maestra del colmillo político. Pero aquí está su debilidad, y sus asesores lo saben: en sus virtudes están sus defectos. Si le pinchan, muerde. Aprieta las mandíbulas, tensa las venas del cuello, se remanga la chaqueta, ladra y muerde. Eso se ve por televisión, y no gusta. Y en Susana Díaz gusta mucho menos, porque desde que cogió el cetro del Gobierno andaluz, sus asesores más próximos la han preparado a conciencia para imbuirse de un aire institucional, distante, se viste con colores suaves y trata de controlar su energía: “firme, pero amable; rotunda, pero no agresiva”, le dicen siempre.

El problema es que la naturaleza política de Susana Díaz pide guerra. La sevillana tiene un volcán dentro, y el riesgo de que se haga visible sigue ahí dentro, agarrado en las tripas. Si le pinchan, muerde. Le ocurrió durante el debate de Canal Sur. Le apretaron demasiado y terminaron sacándola de su personaje: a ratos se la vio agresiva, atropellada y tensa, interrumpiendo al rival. “Debe evitar aparecer en directo, ante miles de espectadores, una Susana Díaz que la gente no reconoce”, cuenta uno de los suyos. Un Nixon sudando, furioso y escupiendo palabras. Eso sería letal.

Díaz sabe lanzar golpes sin mover los puños, tiene afilado el sarcasmo, sabe usarlo y entonarlo amablemente entre risas semifingidas. Uno de los asesores más próximos a la presidenta andaluza está convencido de que sabrá hacerlo, y le ha trasladado un consejo clave: “Llévate tres discursos preparados, porque no sabes con cuál de los tres Pedro Sánchez te vas a encontrar”.

Sánchez, “guante blanco”

Por su parte, el equipo de Pedro Sánchez asegura que su candidato busca un debate de “guante blanco” en que quiere exponer las pilares básicos de su proyecto: un PSOE en la izquierda y alejado del PP, que refuerce el papel y el protagonismo de la militancia y se convierta en un partido del siglo XXI y abandone la nostalgia.

No obstante, en el espíritu de Sánchez está seguir haciendo bandera de su oposición a la abstención que posibilitó el Gobierno de Mariano Rajoy y, como ha reiterado en varias ocasiones, no es descartable que pida explicaciones a Susana Díaz a este respecto y sobre lo ocurrido el 1 de octubre. Aquí se puede tensionar el debate.

Sánchez quiere seguir haciendo bandera de su oposición a la abstención que posibilitó el Gobierno de Mariano Rajoy

En principio, aseguran fuentes de su candidatura, no hay preparadas sorpresas ni sacar trapos sucios a sus rivales –“no es el estilo de Pedro”, aseguran- aunque muchos recuerdan cuando acusó a Mariano Rajoy en un debate electoral de no ser una persona decente. “Eran otras circunstancias y un adversario político no es lo mismo”, dicen ahora. Además, insisten en que Sánchez no quiere ahora un debate bronco.

El ex secretario general no ha celebrado ningún acto político este domingo. Pasó el día con su familia e hizo deporte con unos amigos. Por la tarde, se ha reunido o ha hablado por teléfono con quienes han sido sus ideólogos de cabecera en esta campaña: José Félix Tezano y Manuel Escudero para perfilar su intervención, pero también tenía previsto consultar a otros dirigentes de su confianza.

López, el “conciliador”

Por último, la candidatura de Patxi López asegura tajantemente que su candidato irá al debate con un propósito “conciliador y constructivo”. López entiende que no es un debate electoral, sino entre compañeros, y que lo quiere centrar en un debate de ideas y de propuestas.

Un portavoz de su candidatura indicó a Público que su objetivo en el debate es que los militantes vean “no quién es el mejor para el partido, sino qué es lo mejor para el partido”, reforzando con esta idea su llamamiento a la unidad para salvar al PSOE.

López sí realizó el domingo acto de campaña, pero luego mantuvo diversos contactos con sus personas de confianza para preparar el debate, especialmente con Rodolfo Ares, Óscar López y su asesor de comunicación, Andoni Unzalu.

No obstante, aseguran que López tiene muy claro el debate y el discurso que quiere hacer, y cuenta con más experiencia en este tipo de eventos que sus adversarios, por lo no le inquieta su desarrollo. Es más, aseguran que López dice que no quiere prepararse ni frases efectistas al modelo americano ni sacar conejos de la chistera, y él mismo recuerda que una vez que lo hizo en el País Vasco fue el peor debate que protagonizó en su vida.

López, además, insistirá en pedir a sus adversarios otro debate antes del 21 de mayo, pero tanto Díaz como Sánchez no están dispuestos, entre otros motivos, porque no quieren darle más foco mediático al candidato vasco.