Publicado: 06.05.2015 17:52 |Actualizado: 07.05.2015 11:13

El alcalde de Vitoria
debe 50.000 euros por una tortilla de patata

Javier Maroto, del Partido Popular, se niega a pagar a la Capital Española de la Gastronomía el dinero adeudado por un fracasado intento la tortilla gigante para el Record Guiness.

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Javier Maroto, del Partido Popular, posando junto con la tortilla gigante que hizo en Vitoria.

La tortilla gigante que el Ayuntamiento de Vitoria hizo para ganar el Record Guiness.

BILBAO.- Lo que prometía convertirse en un hecho histórico, digno de ocupar un espacio en el Libro de Récords Guinness, ha terminado en una importante deuda económica para el ayuntamiento de Vitoria. Su alcalde, Javier Maroto (PP), soñaba con llevar el nombre de esta ciudad a la fama por un hecho bastante curioso: elaborar la tortilla de patata más grande del planeta Tierra. Sin embargo, hoy sólo tiene una denuncia en trámite por no pagar los 50 mil euros gastados para organizar este frustrado espectáculo, celebrado durante las fiestas de Vitoria de agosto pasado.

A estas horas, palabras como “tortilla” o “Vitoria” no hacen más que atragantar a los responsables de la Capital Española de la Gastronomía, una entidad conformada por la Federación Española de Hostelería (FEHR) y la Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo (FEPET) “con el objetivo de promover, a nivel nacional e internacional, la gastronomía como uno de los principales atractivos para el turismo en España”. Con esos objetivos nació la idea de la tortilla gigante, aunque el éxito, al menos esta vez, se ha convertido en un fiasco monumental.



El encargado de encender los ánimos fue el propio alcalde Maroto. En diciembre pasado, el responsable municipal advirtió en un comunicado que no pagaría el dinero adeudado, ya que Guinness no había certificado el record. ¿El motivo? Al parecer, la tortilla había empezado a elaborarse el día previo al gran evento, lo que echaba por tierra el prometido récord de conseguir su elaboración en apenas unas horas.

Para justificar lo ocurrido, Maroto aseguró que “el sólo hecho de intentar este récord ha sido un acto muy positivo para la ciudad, obteniendo un importante respaldo ciudadano, una promoción y una repercusión mediática muy importantes”. Estas palabras no bastaron para convencer a los responsables de la Capital Española de la Gastronomía, quienes acaban de llevar este caso al Ararteko (Defensor del Pueblo en Euskadi) y al Síndico. El objetivo: conseguir que Maroto pague lo que debe.

Sin embargo, el consistorio gobernado por el PP alega que el no pago de esa cantidad “supone compensar los 45.000 euros que el ayuntamiento ha abonado ya por el intento del récord, una cantidad que se abonó al cocinero Senén González, con el que firmó un contrato de patrocinio en el que el chef se comprometía a realizar un “intento de récord Guinness”, supuesto que se cumplió y que significó un importante retorno para la ciudad de Vitoria-Gasteiz”. De momento, el “supuesto” sólo ha dejado un agujero de 50 mil euros.