Publicado: 13.07.2015 23:35 |Actualizado: 14.07.2015 12:25

La Comisión Juncker sigue la línea de su predecesora: el 83% de reuniones sobre el TTIP han sido con empresas

El Observatorio Corporativo analiza la agenda pública de la Comisión Europea y denuncia las presiones de la poderosa patronal europea o del sector farmacéutico, que ha multiplicado por siete sus reuniones con Bruselas sobre el acuerdo en apenas un año.

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Infografía del CEO con algunas de las empresas que más han presionado en las reuniones con la Comisión sobre el TTIP.

Infografía del CEO con algunas de las empresas que más han presionado en las reuniones con la Comisión sobre el TTIP.

MADRID.- Cecilia Malmström prometió insuflar aires nuevos a una negociación que olía a cerrado, pero los puntos vitales del TTIP siguen siendo secretos, y las reuniones, opacas. Y como venía ocurriendo desde que comenzaron las negociaciones hace dos años, las grandes multinacionales siguen siendo las protagonistas de estos encuentros en un 83% de los casos. De hecho, en sus primeros seis meses de trabajo la nueva comisaria de Comercio sólo se sentó frente a ONGs o plataformas sociales en un 16,7% de las ocasiones, en apenas 20 de los 121 encuentros a puerta cerrada que la propia Malmström
y otros miembros de su gabinete mantuvieron en el marco del TTIP.


Así lo denuncia el Observatorio Corporativo Europeo (CEO), una de las organizaciones civiles más preocupada por despejar las incógnitas del tratado de libre comercio que Bruselas y Washington negocian con sigilo. En su último trabajo, al que Público ha tenido acceso en primicia en toda España horas antes de su lanzamiento oficial, y en base a las agendas públicas de Malmström, su gabinete y el director general de Comercio, la Comisión Juncker ha seguido la senda de la Comisión Barroso, que puso a los lobbies empresariales en el centro de un 88% de sus reuniones sobre el acuerdo transatlántico. Dicho de otro modo, por cada encuentro entre los representantes de esta institución europea no elegida democráticamente -a diferencia de la Eurocámara- con sectores de la sociedad civil, los delegados de la Comisión mantuvieron otras nueve con multinacionales y federaciones industriales.

Infografía del CEO

Infografía del CEO


Y esto es sólo lo que recoge la agenda pública sobre encuentros relacionados con el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership), aunque uno de cada cinco grupos de presión de las transnacionales en esta materia no figura en el Registro de Transparencia de la UE, y que las empresas de distintos países -en especial del oeste europeo- están ejerciendo una presión sobre los negociadores que resulta difícil de cuantificar. 



El lobby farmacéutico multiplica por siete sus esfuerzos

Uno de cada cinco grupos de presión de las transnacionales sobre el TTIP no figura en el Registro de Transparencia de la UE,

A través de las infografías que publica este martes el CEO denuncia a los lobbies empresariales que han ejercido una mayor presión en las negociaciones. A la cabeza se encuentra la poderosa patronal europea Business Europe (en la que se integran Telefónica, Repsol o Redbull), pero también aparecen el Consejo Empresarial Transatlántico (TBC, en inglés) o el Foro de Servicios Europeos, junto a empresas como BMW, Coca-Cola, Danone, Nestlé o la farmacéutica británica Glaxo Smith Kline.

Infografía del CEO

Infografía del CEO

Precisamente, el sector farmacéutico es uno de los que más ha incrementado su presencia en las reuniones sobre el TTIP desde la fase preparatoria y la primera etapa de las negociaciones (2012-2013) a la siguiente fase (2013-2014), siempre según el registro oficial. Su lobby ha multiplicado por siete su presencia en reuniones sobre el acuerdo, el sector de maquinaria e ingeniería lo ha triplicado, y el financiero lo ha duplicado.

Las multinacionales dedicadas a la agricultura o la alimentación, a las telecomunicaciones o a los químicos también han tenido un destacado papel en estas reuniones, mientras Bruselas se empeñaba en vender que los principales beneficiados por el TTIP serán los ciudadanos a ambos lados del Atlántico echando mano de sus propios estudios, y obviando los informes que advierten de la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo con el acuerdo, como ocurrió en su día con la aprobación del tratado NAFTA, entre EEUU, Canadá y México.

Infografía del CEO

Infografía del CEO


Malsmtröm, que llegó al poder en noviembre de 2014 junto al resto de la nueva Comisión, ya ha sido duramente criticada por la opacidad que envuelve estos encuentros, y por los tibios esfuerzos de Bruselas para hacer más accesibles los documentos. Los propios europarlamentarios tienen acceso parcial a los textos, durante dos horas y previa cita, y en una sala de lectura en la que no pueden entrar con teléfonos móviles u otros dispositivos electrónicos, para consultar documentos escritos en inglés sobre los que no pueden realizar declaraciones, exponiéndose a sanciones administrativas o a verse envueltos en procesos penales de incumplir esta norma.

De hecho, las críticas han ido creciendo exponencialmente en los dos últimos años, y hoy el tratado transatlántico comienza a entrar en la agenda política en España, tras la consulta pública en la que un 97% de los 150.000 europeos encuestados rechazó el mecanismo de blindaje a las multinacionales o ISDS, el sistema de resolución de disputas que permite a las empresas demandar a Estados pero no a la inversa, y sobre el que recientemente alcanzaron un pacto el Partido Popular europeo y los Socialistas y Demócratas.

Infografía del CEO

Infografía del CEO



Las organizaciones sociales y las fuerzas políticas contrarias al TTIP advierten que un ISDS renovado seguirá sirviendo a las multinacionales para reforzar su poder, en el marco de un tratado que deberá ser ratificado por el Europarlamento y que incorporará una suerte de organismo supranacional que dará voz a las empresas para interferir en las regulaciones, el llamado Consejo de Cooperación Reguladora, articulado sobre distintos cuerpos sectoriales desde los que podrán actuar las transnacionales.

Las multinacionales son las principales impulsoras del TTIP, y son las organizaciones de pequeñas y medianas empresas y las organizaciones sociales e iniciativas como la Campaña Estatal contra el TTIP quienes llevan meses o años recogiendo firmas -llevan más de dos millones- y alertando sobre los peligros que a su juicio encierra este acuerdo. Y lo hacen cada vez con más fuerza, llegando cada día a un mayor número de personas, a pesar de los esfuerzos de la Comisión por remar en la dirección contraria.