Publicado: 12.07.2014 11:07 |Actualizado: 12.07.2014 11:07

Creo en Pedro Sánchez

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MARÍA LUZ MARTÍNEZ SEIJO
Militante socialista, profesora y defensora de la enseñanza pública y laica 

Me veo impulsada a escribir estas líneas porque no puedo callar ante lo que estoy presenciando en estos últimos días de campaña que estamos viviendo en el PSOE para elegir a nuestro próximo Secretario General. Hemos vivido un momento histórico en la política de nuestro país, porque se ha creado una magnífica oportunidad democrática de apertura y participación política imparable y que debería ser un modelo a seguir no sólo en próximos procesos sino entre otros partidos políticos si lo que pretendemos como sociedad es que la política recupere el digno papel que debe tener y no siga cayendo en el abismo del descrédito social.

Conocí a Pedro Sánchez hace muchos meses, cuando sólo era conocido en Madrid, entre sus compañeros en el Congreso y ante un número limitado de militantes por su trabajo realizado en la Conferencia Política que los socialistas celebramos en el mes de noviembre. Conocí a un Pedro Sánchez tal y como es, una persona comprometida políticamente con la sociedad, ambicioso y deseoso de cambios serios, ilusionado por escuchar las ideas de los demás, convencido de que el PSOE necesitaba cambios importantes para dar respuesta a la dura situación que atraviesa nuestro país, empujado por parar la ola de recortes e injusticia social que atraviesa España, motivado por frenar la pérdida de derechos civiles y sociales que sufre la ciudadanía, alentado y preparado para dar un paso hacia los necesarios cambios económicos y laborales que requiere España con urgencia, y Pedro me ilusionó, convenció y fiche por él, sin pensarlo dos veces.

A lo largo de estos meses Pedro me ha demostrado no sólo su valía como gran político, sino su limpia y noble esencia personal, su fortaleza ante duros momentos, su constancia en el largo proceso de este camino, su equilibrio personal por no cesar ni ante presiones, ni ante las muchas adversidades que hemos vivido en todo este tiempo y su capacidad para convencer a tantos militantes que como yo hemos dedicado nuestro tiempo, ilusión y trabajo a este proyecto. Un proyecto que ha sabido compartir, porque cree que en la política no sólo cuenta un líder, sino los equipos, liderazgos compartidos.

Apoyo y creo firmemente en Pedro desde el minuto cero, porque quiere lo mismo que yo, cambiar este partido desde abajo, porque cree en todo el potencial de la militancia, que es y debe ser parte activa de las decisiones que se toman en este Partido. Quiero que Pedro sea nuestro Secretario General porque ama al PSOE y quiere lo mejor para su futuro contando con toda la militancia y apostando por la unidad interna. Creo que sólo así, unidos, saldremos fortalecidos de este proceso.

Muchos meses después de trabajar con y para él, con la mente en unas primarias abiertas y ahora en la Secretaría General del PSOE, Pedro sigue siendo el mismo hombre que conocí, no ha cambiado ni su postura, ni su concepción de la política, ni del modelo de país al que debemos aspirar, ni su esencia como persona.

Por ello vivo con perplejidad este espectáculo de difamación, insultos, tergiversaciones malintencionadas y descrédito personal que me provocan una absoluta repulsión. En política no todo vale y mucho menos entre compañeros. Eso es precisamente uno de los objetivos que es preciso modificar si queremos que la sociedad recupere la confianza no en una casta, sino en los políticos que creen y defienden la política como una bella herramienta para cuidar, defender y mejorar a la sociedad.

Mi repulsa ante artículos sensacionalistas malintencionados, ataques ofensivos en redes sociales y nada fundamentados o intoxicadores que buscan el daño personal y político a una persona excepcional. Cuando se producen este tipo de actos, no se daña la imagen de un político como Pedro Sánchez que ha hecho una campaña como hay que hacer, centrado en el corazón de la militancia, encontrándose con ella y convenciendo con su proyecto y con argumentos, no con malas artes. Con estas actitudes se daña a la política con letras mayúsculas, se ofende a las personas con criterio. Con este tipo de malas artes, todos perdemos y lo que ha sido un espectáculo de democracia vivida e imparable en nuestro país, se ensucia y enturbia.

Mañana votamos los militantes socialistas, votemos con la cabeza y con el corazón, por la unidad. Pero ante todo ¡votemos!


http://www.quoners.es/debate/cual-seria-tu-candidato-para-liderar-el-psoe