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PSOE El efecto 'Sánchez derrocado' cala entre la militancia e inquieta a los susanistas

El entorno de la presidenta andaluza confía en sus números para ganar la secretaría general del PSOE, pero a algunos asesores les preocupa “la solidaridad de las bases con el líder mártir”.

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La presidenta de la Junta de Andalucía y líder del PSOE-A, Susana Díaz, junto a la eurodiputada Elena Valenciano, y el ex secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, con el alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano, en sus respectivos actos políticos de

La presidenta de la Junta de Andalucía y líder del PSOE-A, Susana Díaz, junto a la eurodiputada Elena Valenciano, y el ex secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, con el alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano, en sus respectivos actos políticos de este sábado en Cádiz y Sevilla. EFE

Todo a punta a que Pedro Sánchez y Susana Díaz van a enfrentarse por la secretaría general del PSOE, pero ni siquiera cuando él lideraba el partido y ella dirigía la federación más potente y numerosa, han militado en el mismo bando. La sevillana nunca ha ocultado sus diferencias políticas y “de estilo” con el madrileño. Sin embargo, en esta guerra fría en la que se han convertido las primarias socialistas, hay dirigentes detrás de Sánchez que alguna vez militaron junto a Susana Díaz, y viceversa. No muchos, no de primera fila, pero sí bastante significados en las intrigas del PSOE. El último en salir a escena ha sido Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, un alto cargo del Gobierno de Díaz, al que Pedro Sánchez ha fichado para coordinar la estrategia y la comunicación de su campaña.

La trayectoria política de Susana Díaz y Gómez de Celis son paralelas, desde que éste afilió a la hoy presidenta andaluza en las Juventudes Socialistas. Prácticamente desde entonces han estado enfrentados, saltando del oficialismo al sector crítico del partido, según las circunstancias. En distintos episodios de sus carreras políticas, Gómez de Celis vetó a Díaz, y Díaz vetó a Gómez de Celis. El último pulso serán las primarias de mayo por la secretaría general del PSOE, en realidad, el segundo asalto entre Díaz y Gómez de Celis en estas lides, porque el nuevo asesor de Sánchez ya pilotó sin éxito la campaña del exconsejero andaluz Luis Planas, que intentó disputarle a la sevillana el liderazgo del PSOE andaluz en 2013, en unas primarias que nunca llegaron a celebrarse porque éste no reunió los avales suficientes.

Sanchistas y susanistas han sido “y serán” compañeros, dicen en ambos bandos, pero ahora la comunicación silenciosa entre ellos revela una visión de las primarias que no es la que se transmite a diario en los medios. Por ejemplo, que los sanchistas temen que Díaz ya tenga amarrados todos los avales necesarios para vencer la contienda de largo; o que los susanistas hayan empezado a preocuparse por el impacto que está teniendo entre las bases el relato del “mártir derrocado por el aparato”, que tantos entusiastas arrastra a los mítines del exlíder.

Guerra fría en whatsapp

El pasado 11 de febrero, durante el multitudinario acto con alcaldes y concejales socialistas en Madrid, que sirvió de amago al lanzamiento de la candidatura de Susana Díaz, una persona muy próxima a la presidenta andaluza que escuchaba desde la segunda fila hizo una foto con su móvil de aquella escena de júbilo: unas 2.500 personas entusiasmadas con la andaluza. Enseguida se la envió, en directo y vía whatsapp, a un insigne sanchista, otrora compañero de filas, que se encontraba en Sevilla. “La fuerza del sur, también en el norte. Los militantes también están con Susana”, decía el mensaje. Al receptor le sorprendió aquel whatsapp, “porque venía de muy arriba”, pero en ese momento no respondió.

El exsecretario general del PSOE Pedro Sánchez durante su intervención en un acto público en La Rioja. EFE/Fernando Díaz

El exsecretario general del PSOE Pedro Sánchez durante su intervención en un acto público en La Rioja. EFE/Fernando Díaz

El lunes pasado se giraron las tornas y aquel destacado sanchista estaba en Madrid, en el Círculo de Bellas Artes, en medio de la multitud que arropó a Pedro Sánchez en la presentación de su proyecto político para regenerar el PSOE. También él hizo una foto con el móvil y se la devolvió al mismo susanista, que entonces se encontraba en Sevilla. Un mensaje escueto: “La solidaridad con el líder derrocado”. Unas horas antes, el presidente de la Gestora, Javier Fernández, había utilizado por primera vez la palabra “derrocar” para describir cómo el convulso comité federal del 1 de octubre depuso a Sánchez de la secretaría general. Pero el susanista entendió que el mensaje iba más allá: “los sanchistas tienen un relato potente con el que tensionar y agitar a esa parte de la militancia socialista que está más cabreada y polarizada”, admiten con preocupación fuentes del PSOE-A.

“La solidaridad con el líder derrocado”, el regreso del mártir, del héroe caído. Este susanista, próximo a la presidenta andaluza, es tan consciente de que esTe relato “épico” es la gran baza de Pedro Sánchez en las primarias, que enseguida puso en sobreaviso a los suyos. “Cuidado con esta idea que, por muy simplista que sea, puede funcionar y ha funcionado en el pasado. Y puede traernos problemas”. Luego, en este fuego cruzado de whastapp entre sanchistas y susanistas sobresale otro mensaje, cuya autoría no está clara, pero que describe con claridad la estrategia del exlíder del PSOE para recuperar el poder.

Se trata de la foto del extracto subrayado de un libro que viaja estos días de un móvil a otro, y dice así: “El exilio, la prisión, el destierro, nunca suponen un obstáculo para los grandes revolucionarios, sino únicamente un estímulo para su popularidad. Para ser idolatrado por la masa es necesario haber sido mártir, y precisamente la persecución por parte de un sistema odiado procura al líder popular la condición anímica previa para su posterior y decisivo éxito entre las masas, pues con cada prueba la aureola del futuro líder se acrecienta ante el pueblo hasta alcanzar el plano místico. Nada es más necesario para un gran político que el ser relegado temporalmente a un segundo término, pues con su desaparición se convierte en leyenda”.

La secretaria general del PSOE andaluz y presidenta de la Junta, Susana Díaz, durante el acto conmemorativo del Día de Andalucía organizado por esta formación política. EFE/José Manuel Vidal

La secretaria general del PSOE andaluz y presidenta de la Junta, Susana Díaz, durante el acto conmemorativo del Día de Andalucía organizado por esta formación política. EFE/José Manuel Vidal

Este párrafo, que ha llegado tanto al círculo más próximo a Susana Díaz como al de Pedro Sánchez, pertenece al ensayo Castellio contra Calvino, del autor austriaco Stefan Zweig, y habla de la lucha entre el humanismo y el fanatismo, entre la razón y los sentimientos. Este cronista ha recibido el mismo mensaje de cinco fuentes distintas, de uno y otro bando, pero no ha logrado determinar el autor del mismo, aunque consta que se mueve en las alturas. Cabe suponer que el origen del mensaje es alguien próximo al exlíder del PSOE.

El equipo que pilota la campaña de la presidenta andaluza para convertirla en la futura secretaria general del PSOE “controla los números, pero no las emociones”, en palabras de una reconocida dirigente sanchista. Si las primarias socialistas es cosa de números, de avales, dirigentes del PSOE andaluz aseguran que a Susana Díaz “ya le salen las cuentas”. Creen que Patxi López está “fuera de cuadro” y que el aparente fervor de las bases y “las redes sociales” con Sánchez “es una burbuja pasajera”: “No pensamos que el no es no” sea un programa de partido ni de Gobierno. Y el documento que presentó en el Círculo de Bellas Artes de Madrid no es para liderar el PSOE, sino para liderar Podemos”, dice un miembro de la ejecutiva socialista andaluza.

Otra cosa son las emociones y “la solidaridad con el líder derrocado”, el relato del mártir que regresa, y que tan bien ha funcionado en la historia de la política. Como escribe Zweig: “Gracias al exilio, casi todos los héroes populares de la Historia han logrado un poder aún mayor sobre los sentimientos (…) y se hicieron más resistentes por medio de su ausencia de lo que hubieran sido con su presencia”. Pedro Sánchez dimitió el 2 de octubre de 2016 en Madrid, desapareció durante cuatro meses, y regresó el 28 de enero para anunciar su candidatura a la secretaría general del PSOE en Dos Hermanas, Sevilla, el territorio de su rival, de la persona que lo había “derrocado”. El efecto multiplicador de este relato entre la militancia socialista es lo único que parece no controlar Susana Díaz, lo que más preocupa a los suyos.

La presidenta andaluza baraja ahora adelantar el anuncio de su candidatura a finales de marzo, antes de que el comité federal previsto para el 1 de abril abra oficialmente el calendario de las primarias.