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"España debe decidir si quiere ser un refugio de criminales franquistas"

El magistrado Ruz explicó ayer, lunes, a Carlos Slepoy, abogado de las víctimas del franquismo en la querella Argentina, que no había ordenado la detención de los supuestos torturadores 'Billy el Niño' y Jes&ua

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Cuando Carlos Slepoy y Ana Messuti impulsaron como abogados la querella contra los crímenes de la dictadura franquista en la Justicia argentina se fijaron un objetivo mínimo: juzgar a los responsables de los crímenes o demostrar por enésima vez que España es un refugio para los criminales de la dictadura. Apenas trece días después de la orden de detención internacional de la juez argentina María Servini contra cuatro presuntos torturadores del régimen franquista (sólo dos están vivos), el objetivo de los abogados está más cerca. El Estado español debe decidir qué quiere ser.

'España se verá obligada a decidir qué quiere ser y qué quiere hacer. Si quiere juzgar a los criminales, si quiere extraditarlos a Argentina o si prefiere ser el refugio internacional de los criminales franquistas', declaró Slepoy a este periódico tras salir de la Audiencia Nacional, donde mantuvo una reunión con el juez Ruz.

Durante el encuentro de Carlos Slepoy con el juez Ruz, el abogado mostró al juez su desacuerdo con la decisión del magistrado de no ordenar la detención de 'Billy el Niño' y Jesús Muñecas, dos presuntos torturadores del franquismo, a pesar de la orden de detención internacional que pesa sobre ellos y que ha llegado a España vía Interpol. El juez, por su parte, trató de justificar su decisión de no ordenar ninguna medida cautelar por el 'inexistente riesgo de fuga' y se amparó en el informe de la Fiscalía que así lo recomendaba.

'Ruz dijo que la decisión de no detener era una cuestión de interpretación del Tratado y yo dije que no cabía interpretación alguna, que la ley era muy clara acerca de esto. En todo caso, él me comentó que se aseguraba que no podrían abandonar el país porque había una orden internacional de detención contra ellos', explicó Slepoy.

Así, Ruz se refirió también a que la orden de detención que había llegado por la Interpol era demasiado 'escueta' y no estaban detallados los hechos, por lo que no procedía una orden de detención preventiva.

No obstante, el juez Ruz tendrá la oportunidad de cambiar su postura, si lo cree conveniente, en los próximos días. Junto a la orden de detención internacional vía Interpol, la juez argentina envió otra orden por vía diplomática. Esta orden debe llegar en los próximos días al Ministerio de Justicia y sí que contiene detalladamente los términos de la sentencia emitida por la juez argentina así como los cargos y hechos que se le imputan a los dos presuntos torturadores.

Cuando esta orden llegue el juez Ruz tendrá que tomar una vez más la decisión de encarcelar o no preventivamente o tomar algún otro tipo de medida cautelar contra 'Billy el niño' y Jesús Muñecas. En este sentido, el juez Ruz aseveró al letrado que entonces volverá a cuestionar a la Fiscalía y volverá a tomar una decisión. 'Nos aseguró que actuaría según la legalidad vigente', señala Slepoy.

El momento clave, sin embargo, será cuando llegue la orden de extradición de la Justicia argentina para Muñecas y 'Billy el Niño'. Será en este momento cuando la Justicia y el Gobierno tendrán que tomar la decisión de qué posición tomar. De si colaborar con la Justicia argentina y extraditarlos, juzgarlos en España o no hacer nada. La orden, según prevé Slepoy, llegará 'en el plazo de una semana'.

El proceso que se seguirá a partir de este momento se puede dividir en tres fases. La primera consta del traslado de la petición de extradición del Ministerio de Justicia a la Audiencia Nacional. Después, el juez Ruz debe llamar a declarar a los dos afectados e informarles de la petición de extradición, así como preguntarles si están de acuerdo o no con la extradición. Tras este paso, la sala de lo penal de la Audiencia Nacional tiene que resolver si acuerda o no la extradición. 'En este proceso puede personarse si lo desea el Estado argentino. Nosotros esperamos que así sea', explica Slepoy.

En el supuesto de que la Audiencia Nacional admita la extradición, la última palabra volverá a recaer en el Gobierno. El Consejo de Ministros tendrá que decidir si acepta la extradición o no. La pelota volverá a caer en su tejado. 'Ahí es el momento clave de todo este proceso y España deberá decidir si quiere ser el único refugio en todo el mundo donde se ampara a los criminales franquistas', sentencia Slepoy.