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Felipe VI llama a los partidos al diálogo y a "impulsar el consenso" en el nuevo escenario político

El rey compra el mensaje de "recuperación" del Partido Popular y, en referencia al proceso soberanista en Catalunya, dice que no son "admisibles comportamientos que deprecien los derechos de todos los españoles para la organización de la vida en común".

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Felipe VI durante su discurso de Navidad. - CASA REAL

MADRID.- Consenso, diálogo, entendimiento... Como era de esperar el mensaje del rey de este año vuelve a estar cargado de generalidades. En algo más de 12 minutos, Felipe VI hace un repaso a lo que, a su juicio, ha sido 2016 y apunta los retos del próximo 2017. En su discurso se echa en falta, como en ocasiones anteriores, referencias a la corrupción ─una vez más, ni palabra sobre el juicio contra su hermana, la infanta Cristina, por el caso Nóos─ y se deja entrever un toque de atención contra la celebración de un referéndum unilateral en Catalunya.

El rey, en su tercer mensaje navideño tras la abdicación de su padre, Juan Carlos I, en junio de 2014, se felicita por haber dejado atrás "una compleja situación política" tras la batería de elecciones del los últimos meses. El monarca enfatiza la importancia de que "que en nuestra sociedad se haya recuperado serenidad" y llama a los grupos políticos a "entenderse" en el nuevo escenario político con un Gobierno del Partido Popular necesitado de acuerdos con otras formaciones. Para el rey, es esencial un "diálogo" que permita "preservar e impulsar los consensos básicos para el mejor funcionamiento de nuestra sociedad".

En este punto, Felipe VI, en una puesta en escena tan sobria como siempre, hace, sin mencionarlo de forma directa, una referencia al proceso soberanista en Catalunya. Tras decir que "la intolerancia y la exclusión no pueden caber en España", el rey insiste en que "tampoco son admisibles ni actitudes ni comportamientos que ignoren o desprecien los derechos que tienen y que comparten todos los españoles para la organización de la vida en común".

"Vulnerar las normas que garantizan nuestra democracia y libertad solo lleva, primero, a tensiones y enfrentamientos estériles que no resuelven nada y, luego, al empobrecimiento moral y material de la sociedad", añade en este punto. "Porque el progreso, la modernización, el bienestar, requieren siempre de una convivencia democrática basada en el respeto a la Ley, en una voluntad decidida y leal de construir y no de destruir, de engrandecer y no de empequeñecer, de fortalecer y no de debilitar", insiste.

El rey se une a la "recuperación" del PP

Entre los particulares giros de cámara de estos discursos navideños, el rey, vestido con traje gris marengo, camisa blanca y corbata rosa, se une al mensaje de "recuperación" que al PP tanto le gusta vender. Felipe VI, al menos, admite "los grandes sacrificios" que ha impuesto, una año más, la crisis económica, aunque hable de ella en pasado: "Todos deseamos que esa recuperación se consolide, que nos permita además crear mucho más empleo y de calidad, y también corregir tanto las desigualdades derivadas de una crisis tan profunda como la que hemos vivido".

El monarca dice ser consciente de la realidad de España después de haber visitado "diferentes lugares de la geografía nacional" en los que ha comprobado las "dificultades y problemas de muchos de nuestros compatriotas". ¿Y cuál es la receta de Felipe VI? "Esperanza, espíritu positivo y esfuerzo".

Asimismo, también destaca "la labor de tantos servidores públicos" que "garantizan nuestras libertades, atienden nuestros hospitales, educan a nuestros hijos (...), velan por nuestra seguridad, defienden nuestros valores y contribuyen al avance de la ciencia y al enriquecimiento de la cultura". Una vez más aparece la palabra "esperanza" y, en este caso, también "orgullo" antes de mencionar las dificultades de esos "servidores públicos" con los recortes en Sanidad o Educación.

Un país donde no se abran las "heridas cerradas"

Al final de su discurso el rey se detiene en "los avances de la tecnología" que "condicionan cada día más nuestras vidas cotidianas". Felipe VI defiende que "debemos adaptarnos a esa nueva realidad imparable" y, para ello, "la tarea de la educación es esencial". Ya no sólo para "asegurar y actualizar permanentemente nuestros conocimientos", sino también para "formar en lenguas y en cultura; en civismo y en valores".

Unos valores que, asegura el rey, servirán para "superar dificultades" y para profundizar en una España "de brazos abiertos y manos tendidas, donde nadie agite viejos rencores o abra heridas cerradas". Antes de desear feliz navidad en todas las lenguas cooficiales, Felipe VI concluye que debemos "entender" que "ya no vivimos tiempos para fracturas, para divisiones internas, sino para poner el acento en aquello que nos une,
construyendo sobre nuestra diversidad".