Publicado: 19.07.2016 23:09 |Actualizado: 20.07.2016 09:02

La necesidad de financiación y de inversiones, claves en el apoyo de CDC y PNV a Rajoy

La nueva Mesa del Congreso de los Diputados controlada por PP y Ciudadanos es proclive a conceder el grupo parlamentario a Convergència pese a que incumple la norma, lo que será un paso más para acercar posiciones de cara a la investidura

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Ana Pastor (PP) ocupa su puesto como presidenta del Congreso de los Diputados/EFE

Ana Pastor (PP) ocupa su puesto como presidenta del Congreso de los Diputados/EFE

MADRID.- El “préstamo” de diez votos de diputados de Convergència y del PNV a los candidatos presentados por el PP y Ciudadanos para cubrir dos puestos de vicepresidentes en la Mesa del Congreso de los Diputados en la mañana del martes ha puesto de manifiesto el acercamiento de las dos formaciones nacionalistas conservadoras a un posible respaldo a la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Desde el PP no se desmiente esa opción, aunque también declinan ofrecer una confirmación expresa.

“Ha habido contactos (con CDC y PNV)”, reconoció una fuente parlamentaria de alto rango del PP ante Público horas después de finalizar la sesión plenaria de ayer, sin querer dar más detalles para explicar el respaldo de una decena de votos e estas formaciones políticas. En las filas del PP era evidente la satisfacción por la situación creada y su repercusión.



De cualquier modo, desde la propia formación conservadora se guarda una gran discreción, conscientes de que un acercamiento entre el PP y los nacionalistas conservadores levanta ampollas en ambas partes. También en Ciudadanos. La formación naranja ha hecho “causus bellis” contra el nacionalismo en las dos últimas campañas electorales.

En el trasfondo de ese acercamiento radica un mutuo interés: Rajoy necesita para gobernar la complicidad de CDC y del PNV, con quienes no existen diferencias ideológicas de calado, para una legislatura en la que el PP está en franca minoría pese a que cuente con un respaldo explícito del partido que lidera Albert Rivera. Ocurrió lo mismo con ocasión de la primera legislatura de Aznar cuando se procuró el apoyo del nacionalismo conservador.

“Ha habido contactos (con CDC y PNV)”, reconoció una fuente parlamentaria de alto rango del PP ante Público

Por su parte, la primera necesidad en esta legislatura de CDC, un partido que se encuentra ante una difícil encrucijada, política y judicial, estriba en poder constituirse en grupo parlamentario. Sobre el papel no puede al no cumplir con el requisito de alcanzar el 15% de los sufragios en las circunscripciones en las que se presentaba; el 26-J solo alcanzó el 13,92%. Ahora bien, es potestad de la Mesa establecer el criterio sobre los requisitos al inicio de cada legislatura. Existen precedentes avalados por sentencia del Tribunal Constitucional.

Disponer de grupo parlamentario propio, aparte de recursos económicos propios – 28.000 euros mensuales – permite a cualquier formación política tener protagonismo en cualquier faceta del trabajo parlamentario y, sobre todo, repercusión en los medios de comunicación. Sería la primera vez desde las elecciones de 1977 que Convergència no tuviese un grupo parlamentario propio en la Cámara baja.

Pero, además, un “acuerdo” para facilitar la investidura de Rajoy como presidente del Gobierno abriría también un canal directo de interlocución con el Govern de la Generalitat, necesitado de una inyección económica para superar sus dificultades de financiación corriente y para nuevas inversiones. Esa “entente cordiale” supondría eliminar las actuales trabas y falta de diálogo entre ambas administraciones. A cambio, según fuentes parlamentarias, el proceso soberanista se “relajaría”, agregan las fuentes parlamentarias del PP.

El proceso de negociación entre PP y PNV se antoja “muy complejo” ya que se parte de posiciones muy antagónicas

Para el PNV un respaldo a la investidura de Rajoy requeriría activar los ingredientes de la denominada “agenda vasca”. Fundamentalmente, renegociar el “cupo” que es la cantidad que el Gobierno vasco ingresa al Estado a cambio de los servicios generales que recibe – embajadas, Ejército, entre otros -. Actualmente ronda los 5.000 millones de euros, una cantidad que desde Ajuria Enea se considera “elevada”.

Otra de las reivindicaciones históricas de PNV estriba en el aumento de las inversiones en infraestructuras y, sobre todo en la denominada “Y” vasca de acceso de la alta velocidad al País Vasco. También en la potenciación del puerto de Bilbao como una referencia para la actividad económica, especialmente en materia de energía mediante el “hub” de gas.

En cualquier caso, el proceso de negociación entre ambas partes se antoja “muy complejo” ya que se parte de posiciones muy antagónicas, según las citadas fuentes parlamentarias. No obstante, desde el PP hay voluntad de “diálogo para acercar posturas”, insisten desde la formación conservadora. Uno de los obstáculos estriba en cómo reflejar ante la sociedad un proceso negociador e estas características en un momento político “extremadamente enmarañado”. Sin descartar el efecto que tendría en el otro aliado de la formación conservadora, Ciudadanos. Pero todas las partes coinciden en señalar que esto no ha hecho más que empezar a caminar.