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Pactos en Catalunya, ¿tras el 21D?

La coalición de JxSí, que en 2015 reunió a buena parte del independentismo, no va a reeditarse para el 21D. Pero eso no significa que no vaya a haber pactos en estos comicios. Antes, o más probablemente, después

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El president cesado, Carles Puigdemont, y los 200 alcaldes independentistas participan en el acto celebrado en Bruselas. - EFE

Las encuestas sobre las elecciones catalanas del 21D publicadas hasta la fecha coinciden en pronosticar que la mayoría absoluta independentista está en el aire. Los estudios arrojan una horquilla para las formaciones independentistas que va de los 68 diputados -justo la mayoría absoluta- a los 72 actuales. Un escenario que, de cumplirse -y más allá de los efectos que pudiera tener sobre el proceso soberanista- abre un panorama de diversos posibles pactos postelectorales.

A estos comicios, y a diferencia de los del 27S de 2015, el grueso del soberanismo opta por acudir en solitario. No va a haber lista única independentista, pese a las repetidas apelaciones del PDeCAT, de su entorno, de las entidades soberanistas -aunque sin excesivo entusiasmo- e incluso del propio Carles Puigdemont, que este mismo martes ha pedido desde Bruselas una candidatura única que reúna "a todas las sensibilidades" del independentismo y a "toda la gente que defiende la democracia". 

Una lista de la que no han querido ni hablar en ERC. Los republicanos ya transigieron en 2015 -no sin un largo tira y afloja y tras ser objeto de una fuerte presión- a integrarse como segunda fuerza en JxSí en un momento de auge de su propio partido y de decadencia de la antigua CDC. Y la tendencia ha continuado desde entonces, con ERC por delante del PDeCAT en todas las encuestas y en los comicios celebrados desde entonces.

Formalmente, de hecho, los republicanos también se han mostrado a favor de esta candidatura "de país". Pero han precisado siempre que era imprescindible que participara en ella todo el independentismo. Precisando que esto pasaba por la inclusión de la CUP.  Y la CUP tampoco ha estado por la labor, hasta el punto de que sus órganos de decisión tomarán la decisión el próximo domingo, cinco días después de que se cierre el plazo para formalizar coaliciones electorales. Los cupaires, de hecho, ni siquiera han decidido aun si se presentan o no a unas elecciones que consideran "ilegítimas".

Mayoría independentista

Confluyendo por separado, y en caso de que las fuerzas independentistas, PDeCAT, ERC y la CUP reediten su mayoría absoluta, no cabe otra opción que un Govern soberanista. Muy probablemente, de ERC y el PDeCAT -reeditando el anterior Ejecutivo-, visto que la CUP prefiere vender caro su apoyo externo -muy caro en ocasiones, como cuando impuso la renuncia de Artur Mas como president-. Aunque tampoco es por completo descartable un gobierno de unidad independentista, incluyendo a la CUP, con el objetivo de afirmar la República declarada el 27-O.

En este sentido, la CUP ha reafirmado su apoyo sin fisuras al Govern y al president cesados por Rajoy, como respuesta a la intervención del autogobierno en aplicación del 155. Aunque, como siempre en el caso de la formación anticapitalista, cualquier decisión de calado la debe tomar su militancia.

Independentismo sin mayoría absoluta

Más abierto resultaría el escenario si el independentismo quedara por debajo de los 68 escaños que marcan la mayoría en el Parlament. Este eventual resultado significaría un duro golpe al procés. Y un cambio en la política de alianzas. En este sentido, ERC y el PDeCAT podrían intentar un nuevo ejecutivo en minoría, con la premisa de que la aritmética parlamentaria que prevén las encuestas dificultaría que la oposición en pleno se pusiera de acuerdo contra el Govern. Pero tampoco son descartables otras opciones.

Una de ellas sería un ejecutivo basado en el eje izquierda-derecha, con el proceso soberanista aparcado a la espera de tiempos mejores. Dependiendo de los resultados concretos, ERC podría pactar con Catalunya en Comú, buscando apoyos puntuales -si fueran necesarios- a izquierda y derecha, en la CUP, en el PSC o incluso en el PDeCAT. Esta, de hecho, es una posibilidad especialmente temida entre los postconvergentes, y ya en agosto su coordinadora general Marta Pascal alertaba contra un futuro nuevo tripartito "de ERC con Podemos y alguien más". 

Por parte republicana, algunos de sus dirigentes -sobre todo los que beben de la tradición marxista, como Joan Tardà o Joan Miquel Tresserras- no han escondido nunca su ambición de construir la república catalana desde una mayoría de izquierdas. Pero este plan, en todo caso, lo conciben para un escenario constituyente post-independencia.

¿Arrimadas presidenta?

Una de las formaciones que más ha insistido en la necesidad de convocar elecciones -desde hace meses- es Ciudadanos. El partido naranja, de hecho, llegó a amagar con una moción de censura en septiembre, tras la aprobación en el Parlament de la ley del Referéndum. Y sus mensajes de puertas afuera dan por hecho una mayoría "constitucionalista" en que su líder en Catalunya, Inés Arrimadas, sera la primera presidenta autonómica en Catalunya. Este escenario, no obstante, es completamente improbable, por no decir imposible. Salvo en el caso de una eventual ilegalización de los partidos independentistas -que C's parecía contemplar, vista su confianza en los comicios-.

Es imposible porque, aun en el caso -muy difícil de imaginar, según las encuestas- de que C's, PSC y PP (53 escaños en 2015) sumaran más que las formaciones independentistas (72 en 2015), necesitarían el apoyo de Catalunya en Comú. Y los comunes, pese a rechazar las soluciones unilaterales hacia la independencia, no harán en ningú caso presidenta a Arrimadas, ni a ningún líder del 'bloque del 155'.

El espacio de los comunes, de hecho, es el único que ha formalizado una coalición. La de Catalunya en Comú con Podem Catalunya -sin Albano-Dante Fachin ni el sector que le daba apoyo-. Para este espacio, vencedor en las últimas generales en Cataluña -y primera fuerza también en las generales según la encuesta de este mismo martes del CIS-, y con el gobierno municipal de Barcelona en sus manos, las elecciones al Parlament se antojan una piedra en el zapato, envueltos en una política de bloques que no les favorece: solo obtuvieron 11 diputados en 2015, y los sondeos no les otorgan tampoco grandes alegrías para el 21D.

No obstante, en el complejo escenario de la política catalana, no puede descartarse que con esta fuerza lleguen al Govern. Ya sea con la eventual coalición con ERC antes mencionada, o con un también hipotético Govern no ya de unidad independentista, sino de concentración de las fuerzas soberanistas, para oponerse a la intervención de la autonomía mediante el 155.