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Las cloacas de Interior Del 'pendrive' al dossier secreto de Pujol: las versiones de Pino que han enojado al juez 

Aunque el ex número dos de la Policía quería "aclarar" el origen de una memoria USB sobre el caso Pujol, de la que no se puede acreditar su cadena de custodia, su testimonio ha escandalizado a las partes al revelar la existencia de un "informe secreto" a  la vez que se contradecía sobre el origen de la información, apelaba constantemente a su supuesta mala memoria como jubilado y le echaba una vez más la culpa a su subordinado, el comisario Marcelino Martín-Blas. 

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El ex número dos de la Policía Eugenio Pino, a su salida de la Audiencia Nacional, donde prestó declaración ante juez José de la Mata. | SERGIO BARRENECHEA (EFE)

El ex número dos de la Policía Eugenio Pino, a su salida de la Audiencia Nacional, donde prestó declaración ante juez José de la Mata. | SERGIO BARRENECHEA (EFE)

La declaración del ex número dos de la Policía, Eugenio Pino, ha dejado boquiabiertos a las partes personadas en el caso Pujol y ha enojado al juez de la Audiencia Nacional José de la Mata. Dos horas en las que el ex director adjunto operativo (DAO) ha pasado de parecer un duro policía a lo José Amedo a presentarse como un "jubilado", al que le "baila la memoria". 

El tema central de la declaración era un escrito presentado por el propio Pino al juzgado de instrucción número 5 para aclarar la aparición de un pendrive incluido por la UDEF en un informe sobre el caso Pujol y del que no se puede acreditar su procedencia. Pero el comisario Eugenio Pino ha asegurado que quería "aclarar la custodia" del mismo y ha señalado a su ex subordinado, el comisario Marcelino Martín-Blas, como la persona que obtuvo esa memoria de dos exdetectives de la agencia Método3 (que dirigía Francisco Marco) y que se la entregó a él mismo en persona, aunque no dejó constancia escrita de este hecho como es preceptivo.

Pero lo que ha terminado de descolocar a los presentes en la declaración judicial de Pino ha sido que el ex número dos de la Policía asegurase que parte del trabajo para la Policía de estos detectives –Julián Peribáñez y Antonio Tamarit– era la búsqueda de una propiedad de Jordi Pujol Ferrusola que está contenida en "un informe secreto que Su Señoría puede requerir".

De aclarar la cadena de custodia a "me bailan las fechas"

Según el jefe de la brigada política creada por el exministro Jorge Fernández Díaz, la versión dada por tres de sus subordinados sobre el origen de ese pendrive ante el juez De la Mata no es cierta. Su nueva versión es que emana de una investigación que él, como director operativo de la Policía, le encargó en 2013 a su subordinado, el ex comisario jefe de Asuntos Internos Marcelino Martín-Blas.

En un principio, el jefe accidental de la UDEF, José Manuel García Catalán, había asegurado al juez de la Audiencia Nacional que la información contenida en el informe que entregó en marzo de 2016 a la Audiencia procedía del juzgado de instrucción número 14 de Barcelona que investigó la grabación de La Camarga; y el inspector jefe Bonifacio Díaz, que fue adscrito a la DAO, explicó que la información se la había dado Eugenio Pino y que se encontraba en un disco duro que había en la Dirección Adjunta Operativa y que él mismo destruyó.

Pero el ex número dos de la Policía ha asegurado que lo declarado tanto por García Catalán como por Díaz no era cierto. "Vengo a aclarar la cadena [de custodia] ya que el inspector jefe Bonifacio Díaz se ha equivocado al hablar del pendrive". Pero Pino sólo ha puesto como prueba su palabra y ningún documento oficial. Después ha añadido: "Quiero aclarar que en realidad viene del comisario Marcelino Martín-Blas y de Método3". Y ha reiterado: "Estoy seguro de que viene de Método3 porque yo le encargué a Marcelino que llevara el asunto de Método3".

De la Mata ha insistido sobre la veracidad del testimonio de los dos inspectores jefe y entre mucho "no me acuerdo" y "me bailan las fechas", el juez ha tenido que llamarle la atención "porque la versión que estaba dando sobre la actuación del inspector jefe Bonifacio Díaz no cuadraba en fechas, "decía que estaba destinado en Madrid cuando estaba en otro sitio lo que ha hecho que el juez le haya echado en cara sus contradicciones", cuentan a Público fuentes presentes en el interrogatorio. 

También ha indagado sobre qué quería decir con eso de que el pendrive viene de Método 3, si se lo dieron de los trabajadores, salió de un registro, "le ha dado mil posibilidades y no ha sido capaz de dar la misma versión en ninguna de ellas", aseguran fuentes presentes en la sala.  

La más repetida ha sido que así que tras entregarle los ex detectives de Método 3, Julián Peribáñez y Antonio Tamarit, la memoria USB "Martín-Blas me lo entregó, pero en mi poder no estuvo más de un minuto dentro del ordenador". Al ver que los casi 900 archivos estaban cifrados le dijo al ex jefe de la Unidad de Asuntos Internos: "Tómalo y da cuenta al CNI, a la Comisaría General de Policía Judicial y a la de Información y a la Fiscalía", pero nunca se le ocurrió decir que lo entregara al juzgado que en 2013 ya tenía unas diligencias abiertas sobre el clan familiar del ex president Jordi Pujol. 

Pino desconoce el contenido del pendrive

Ha reiterado que está convencido de que provenía de la agencia de detectives Método 3, aunque no tiene ni idea del contenido del mismo. Por el contrario, en su escrito asegura que había información sobre el director del Centro Nacional de Inteligencia, el general Jesús del Olmo, y también sobre el hermano del ex ministro Alfredo Pérez Rubalcaba.

Lo único que sabía Eugenio Pino, según su declaración, es que "guardó el pendrive porque podía peligrar la seguridad nacional y que la información que podía tener estaba relacionada con actividades de dudosa legalidad". Le han preguntado entonces cómo puede ser que al no ver los archivos, si no tuvo ni siquiera la curiosidad de Policía de querer saber lo que había dentro y él ha dicho que "no".

El abogado de los Pujol, Cristobal Martell, le ha preguntado por la cadena de custodia o la existencia de un registro que acreditara lo que estaba contando, a lo que el ex jefe de la brigada política ha asegurado que no registró nada porque él estaba "para cosas más importantes".

También ha explicado que alguien le informó de que la información del pendrive estaba en una nube informática situada en Londres, "pero que no entendió muy bien lo que quería decir eso porque tanto Marcelino como él son legos en informática", según fuentes presentes en la sala. 

"Es una añoranza de un policía jubilado"

Las fuentes consultadas añaden que a lo largo de la declaración Pino ha cambiado su versión en varias ocasiones sobre si Martín-Blas es un subordinado suyo y si siempre seguía sus instrucciones. "Hasta el juez le ha tenido que recriminar que le ha dado hasta cinco versiones diferentes sobre determinados asuntos y entonces ha subido de tono", aseguran nuestras fuentes.

Pino también ha asegurado al juez que antes era amigo íntimo de Martín-Blas, pero que ahora no se llevan bien. Entonces el abogado de la Agencia Tributaria ha preguntado directamente al ex número dos de la Policía si todo esto no era una cruzada contra su subordinado, el excomisario de Asuntos Internos. La respuesta ha producido risas entre los asistentes: "No, es una añoranza de policía jubilado".

Después ha explicado que siempre había pensado que Método3 tenía un director y dos detectives solamente –a pesar de que el desmantelamiento de la agencia lo organizó la Policía y queda constancia en todos los informes de que había muchos más trabajadores– y que ha sido recientemente cuando se ha enterado de que en la agencia trabajaban más de una docena de personas, entre ellas un informático.

Justifica así que en el escrito hable sólo de los detectives Julián Peribáñez y Antonio Tamarit, porque, dijo: "Le encomendé a Marcelino que fuera a por los dos detectives y éste fue quien los reclutó, porque los conoció, no sé si en el registro de la agencia de detectives Método 3 o dónde, y Marcelino les captó". No obstante, hay multitud de evidencias que enlazan directamente a estos detectives con el socio del comisario José Manuel Villarejo, a quien Pino no ha querido ni citar.

Otra de las sorpresas de Pino ha llegado al explicar qué hacían Tamarit y Peribáñez trabajando para la Policía. "Primero ha dicho que iban a localizar un domicilio, después una casa y finalmente que lo que hicieron fue localizar una propiedad de Jordi Pujol Ferrusola", explicaron fuentes presentes en la sala.

Entonces el abogado de los Pujol le ha preguntado para qué necesitaban la ayuda de los detectives si esa propiedad estaba inscrita legalmente en el Registro de la Propiedad. A lo que el ex número dos de la Policía ha aducido: "Esa información está en un informe secreto que su señoría puede pedir que le remitan", algo que ha dejado estupefactos a los asistentes. 

Por último le han preguntado por qué en su escrito decía que Peribáñez y Tamarit seguían trabajando al menos hasta noviembre de 2016 para la Policía y Pino ha argumentado:"Me confundí en el escrito, ha sido un problema de tiempo verbal. Yo cuando tengo obligación de decir verdad es ahora".

Ante semejante explicación, el juez se ha vuelta a enfadar y le ha recordado que tenía obligación de decir verdad siempre, "y más desde que se ha sentado aquí".

Protegido de la prensa

Por otra parte, según varios periodistas presentes cuando Pino salía de declarar, la Policía intentó identificar exigiéndoles que presentaran el DNI a varios de ellos  cuando trataban de hablar con abogados del caso. Los periodistas en cuestión eran Miguel Ángel Campos (Cadena SER), Ángeles Vázquez (El Periódico de Cataluña), Ángela Martialay (Vozpópuli), Nieves Albarracín (EFE) y Roberto Ballesteros (El Confidencial). Sin embargo, ante las airadas quejas de los periodistas, los agentes desistieron de su intención de identificarlos.

Podemos ha registrado en el Congreso de los Diputados una petición de comparecencia para que el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, informe sobre las actividades de Eugenio Pino y la brigada política instaurada durante el mandato de Jorge Fernandez Díaz, y si se han utilizado fondos reservados para financiar sus actividades de espionaje y persecución de dirigentes y partidos políticos.