Publicado: 04.09.2016 12:28 |Actualizado: 05.09.2016 07:43

El PNV se acercaría al PP vasco en caso de una alianza entre Podemos y EH Bildu

Los nacionalistas no descartan un acuerdo con los conservadores en el Parlamento de Vitoria tras el 25-S, aunque de momento lo ven como “extrañísimo”. Además, niegan cualquier posibilidad de apoyar a Rajoy tras las elecciones autonómicas del 25-S, sea cual sea el resultado en Euskadi.

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El candidato a lehendakari por el PNV, Íñigo Urkullu, junto a su esposa y a varios candidatos y dirigentes de su partido en un acto electoral en Vitoria/EFE

El candidato a lehendakari por el PNV, Íñigo Urkullu, junto a su esposa y a varios candidatos y dirigentes de su partido en un acto electoral en Vitoria/EFE

BILBAO.- La maquinaria está a punto. Desde los carteles hasta la música, sin olvidar los banderines, globos y hasta caramelos. Esta semana, Euskadi se introducirá en 15 días de campaña electoral. Los mítines –en sus más diversos formatos- ocuparán toda la geografía vasca hasta el viernes 23. 48 horas después llegarán las elecciones autonómicas más reñidas de la historia, en las que el puzle político cambiará de piezas. Frente a ello, el gobernante PNV tiene un reto de gran trascendencia: intentar que no cambie de color.

“Sí, es verdad. Estas van a ser unas elecciones autonómicas diferentes a las anteriores, dado que han irrumpido nuevas formaciones políticas y va a variar el esquema de fuerzas en el Parlamento Vasco”. Quien así habla es Koldo Mediavilla, responsable de Organización del PNV y, por tanto, uno de los dirigentes nacionalistas que mejor sabe –y reconoce- lo que se está por venir. Por si acaso alguien no ha captado su mensaje, con lo de “nuevas formaciones políticas” se refiere a Podemos. No en vano, el partido de los círculos se ha convertido en algo bastante parecido a una pesadilla: en las elecciones generales del pasado 26 de junio, los nacionalistas se vieron relegados a un segundo puesto debido al imparable avance de la formación morada, que se consolidó como la opción más votada –y con más escaños- del País Vasco.



Todos saben –tanto en Podemos, que el 25-S concurre junto a IU y Equo, como en los demás partidos políticos- que las generales y las autonómicas son dos citas muy diferentes, con comportamientos del electorado que pueden variar por completo. Aun así, en el PNV son conscientes de que ya nada volverá a ser igual en el Parlamento de Vitoria. “Es previsible que haya una mayor fragmentación, con una mayor representación de todos los partidos”, indicó a Público el encargado de Organización peneuvista durante una típica jornada pre-electoral: en unas horas, los militantes nacionalistas tendrán que montar un nuevo escenario para un nuevo acto político del lehendakari Iñigo Urkullu, quien aspira a mantenerse en el cargo bajo las siglas alumbradas hace 121 años por un bilbaíno llamado Sabino Arana.

Tanto en ese mitin como en todos los demás –hasta sumar más de 250-, Urkullu y los suyos repetirán, una y otra vez, que “está en juego la gobernabilidad del país y la capacidad de recuperación observada en estos años pasados”, tal como subrayó Mediavilla a este periódico. En efecto, el PNV jugará a presentarse como el único garante del autogobierno –tanto para mantenerlo como para desarrollarlo- y del bienestar de la ciudadanía vasca, por lo que incidirá una y otra vez en “lo bien que se vive aquí” en comparación a otros territorios del Estado español.

Más allá del optimismo que intentará transmitir en cada uno de sus mítines, el lehendakari sabe que le espera una legislatura, como mínimo, complicada. El PSE –su actual socio en ayuntamientos y diputaciones vascas- no atraviesa su mejor momento, por lo que los apoyos de los parlamentarios socialistas –en caso de que se alcanzara un acuerdo- podrían ser insuficientes para mantenerse en el gobierno. En ese esquema, los nacionalistas apelan desde ya a la “cultura de pactos” que, según su responsable de Organización, caracteriza a la política vasca desde 1986, cuando PNV y PSE formaron el primer gobierno bipartito. “Desde ese año existe una cultura del acuerdo y del consenso que ha permitido gobernar con diversos apoyos”, reflexiona Mediavilla, quien tiene muy presente un dato numérico: “no olvidemos que en esta legislatura, el PNV ha gobernado con una minoría de 27 sobre 75 parlamentarios”. “Es previsible que el próximo periodo sea similar respecto a la fragmentación –apunta-, pero nosotros estamos tranquilos”. Su ausencia de nervios, asegura, se debe a su fe ciega en “la voluntad de acuerdo y de diálogo que siempre ha existido en Euskadi”.

En cualquier caso, la realidad –y las portadas de los periódicos- indican que el PNV está bajo una presión imposible de obviar: un día sí y otro también, los nacionalistas se despiertan con noticias que hablan sobre lo que podría ocurrir en Madrid después del 25 de septiembre. Tales conjeturas apuntan a un posible cambio de postura de los nacionalistas hacia el presidente en funciones, Mariano Rajoy, después de la cita autonómica vasca. Dicho de otra manera, muchos creen que el partido de Urkullu, cuando ya haya pasado por el examen de las urnas en casa, será más proclive a apoyar la investidura del candidato del PP en el Congreso español.

¿El PP como antídoto?

Frente a esos pronósticos, en filas del nacionalismo vasco tienen muy claro cuál debe ser la respuesta: no es no, ya sea hoy o dentro de un mes. También hay quienes prevén que el PNV podría “revisar” su posición en caso de que necesitase el apoyo del PP en el Parlamento Vasco para conseguir que Urkullu siga en el gobierno. ¿Sería eso posible? El responsable de Organización del partido nacionalista cree que ese supuesto “no se va a dar” por la “irrelevancia electoral” de los populares en Euskadi, donde llevan varias elecciones autonómicas cayendo en picado. Sin embargo, Mediavilla dejó entrever un hipotético escenario en el que el PNV podría buscar los votos del PP en Vitoria: “si se produjese una situación así, extrañísima, sería porque hay una alianza entre Elkarrekin Podemos y EH Bildu, algo que también considero muy difícil de fraguar”, remarcó.

Dudas por resolver

Aún falta que a esta lista de conjeturas se sumen las tradicionales encuestas, que llegarán esta misma semana. Por un lado, estarán los sondeos que realizará Euskal Telebista –la Televisión Pública Vasca- durante los días de campaña electoral. Además, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS, dependiente del gobierno central) también dará a conocer encuestas relacionadas con las elecciones en Euskadi y Galicia, que celebra sus elecciones autonómicas esa misma jornada.

En el caso del País Vasco, ya hay varias preguntas apuntadas. Además de las interrogantes relacionadas con la pugna entre PNV y Podemos por el primer puesto, también falta conocer qué impacto tendrá en el electorado la más que previsible anulación definitiva de la candidatura de Arnaldo Otegi, que dejaría a la izquierda independentista huérfana de líder –al menos en las urnas-. También existen dudas sobre el futuro que le espera al PSE, cuya candidata, Idoia Mendia, afronta el reto de volver a conquistar a los votantes que en las últimas citas electorales prefirieron a Podemos.