Publicado: 21.04.2015 20:56 |Actualizado: 21.04.2015 21:55

"La renta básica es un instrumento muy útil para combatir la pobreza y la desigualdad"

Varios expertos sostienen que la implantación de una renta para la ciudadanía, ya sea universal o garantizada, es viable desde el punto de vista económico.

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Profesores de Economía en la ponencia organizada por el Instituto 25-M. / JORGE OTERO

Profesores de Economía en la ponencia organizada por el Instituto 25-M. / J. OTERO

MADRID.- La crisis ha provocado una situación de emergencia social ante la que es urgente actuar. Este es uno de los mensajes que Podemos lanzó a la ciudadanía casi desde el primer momento de su nacimiento, y es también uno de los pilares del Plan de Rescate Ciudadano que durante dos días ha sido objeto de debate en el Circulo de Bellas Artes de Madrid, en unas jornadas organizadas por el Instituto 25-M, algo así como el Think Tank de Podemos.

La formación de Pablo Iglesias quiere presentar en las próximas elecciones un plan de choque contra la pobreza. Será una de las medidas estrella de su programa electoral. En ese sentido, Podemos maneja una propuesta: la posibilidad de implantar una renta básica para erradicar la pobreza. La pregunta, sin embargo, es la de siempre: ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo debe ser esa renta, universal o garantizada?



Una renta básica erradicaría la pobreza monetaria

La respuesta la dieron cuatro profesores universitarios de Economía. El primero en abrir el fuego fue Daniel Raventós, docente en la Universidad Autónoma de Barcelona UAB) y presidente de la Red Renta Básica de España. Raventós es un gran defensor de la implantación de una renta básica universal.

Apoyándose en un estudio práctico realizado por la Red Renta Básica y basado en datos obtenidos a partir de dos millones de declaraciones del IRPF en todo el Estado, Raventós demostró durante su intervención que esta renta básica incondicionada es viable desde un punto de vista económico. Tendría que venir acompañada de una profunda reforma fiscal en la que los ricos pagaran más y en las que las rentas de capital gravaran más.

Sin embargo, esa medida despierta muchos recelos entre los dos grandes partidos, PP y PSOE, la clase empresarial y buena parte de los medios de comunicación.

Pero hay otras opciones, otra es la renta garantizada. Fue José Antonio Noguera, también profesor en la UAB, ahondó en esta segunda posibilidad como paso intermedio. Noguera propuso ir paso a paso y que ese plan de choque contra la pobreza pudiera incluir una renta garantizada, que podría ser sólo para la población que esté por debajo del umbral de la pobreza. Se trataría de una renta diferencial que complementaría los ingresos hasta quedar por encima de ese umbral.En la propuesta de Noguera esa renta garantizada se prestaría por unidad de convivencia; es decir, la cobrarían las personas que vivieran en hogares que no tuvieran unos ingresos mínimos.

En opinión de Noguera es factible, asumible y alcanzable acabar con la pobreza monetaria, aunque reconoce que las dificultades, sobre todo de orden burocrático serían muchas. 

En realidad Noguera expuso varios escenarios: una renta para los menores de edad, una renta universal, otra garantizada Y coincidió con Raventós en que eso sólo sería posible con una profunda reforma fiscal. Noguera, como ya hiciera Raventós, destacó la ineficiencia de muchas de las desgravaciones del IRPF y abogó por un sistema más redistributivo.

En eso coincidió el catedrático de la UNED y presidente de Economistas Sin Fronteras, Juan Gimeno, quien destacó que el actual IRPF es injusto, pues grava más las rentas del trabajo que las del capital.

Gimeno hizo un repaso al actual sistema de ayudas sociales —afirmó que algunas se aproximan a lo que sería una renta garantizada— y se mostró partidario de articular lo que él denominó "ayudas exprés" en los casos más acuciantes. Además de defender una reforma fiscal, Gimeno defendió la necesidad y la viabilidad de una renta básica "como un instrumento muy importante para combatir la pobreza y la desigualdad".

La realidad es que la pobreza y la desigualdad se han extendido como una mancha de aceite sobre el agua con la crisis: incluso afecta a aquellas personas que tienen un trabajo. Lo recordó el último ponente del debate, el profesor de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Rafael Gómez Gordillo, todo un experto en derechos laborales.

Gómez Gordillo puso sobre la mesa la pérdida de los derechos laborales de los trabajadores y su pérdida de poder adquisitivo con la última reforma laboral del PP. Gómez Gordillo recordo que la figura del trabajador pobre se ha hecho más popular con la crisis. Eso, coincidieron los demás, indica que ya nadie está a salvo. Y eso hace más necesaria que nunca una renta.