Publicado: 07.02.2014 07:22 |Actualizado: 07.02.2014 07:22

Ynestrillas se vuelve 'rojo'

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Derribar a la monarquía, legalizar las drogas y construir un "ejército popular". Así se resumen algunos de los eslóganes de "La Bandera Negra", el nuevo invento político del dirigente ultraderechista Ricardo Sáenz de Ynestrillas. Detrás de un aguerrido discurso que conjuga los postulados clásicos de la izquierda y del anarquismo, el exseguidor del recientemente fallecido Blas Piñar ha iniciado una campaña para tratar de encontrar adeptos a su nueva formación, que se define como "republicana, revolucionaria y autogestionaria". 

"Hemos llegado a la conclusión de que no es momento para ideologías más o menos dogmáticas. Creemos necesario el estudio de todas aquellas corrientes doctrinales que han construido vías de pensamiento alternativo al actual sistema político", puede leerse en uno de los documentos fundacionales del grupo fundado por Ynestrillas. Durante los últimos fines de semana, este reconocido activista de la extrema derecha se dedicó a recorrer el centro de Madrid junto a otros militantes de "La Bandera Negra". Su misión: repartir bocadillos a personas desfavorecidas. A comienzos de enero, el grupúsculo había aprovechado la llegada de los Reyes Magos para regalar juguetes a familias de escasos recursos en Getafe.

"Nosotros hacemos revolución porque, al tiempo que nos dedicamos a esta actividad práctica y muy sencilla, nos estamos cohesionando como grupo y nos estamos organizando para encarar -con la energía que requieren estos nuevos tiempos- los próximos acontecimientos políticos que van a remover España", señala "La Bandera Negra" desde su cuenta oficial en Facebook. Convencidos del papel que pueden desempeñar en las circunstancias actuales, Ynestrillas y los suyos han reservado el segundo fin de semana de abril para celebrar la "asamblea constituyente" de este autodenominado "colectivo autogestionario".

"No admitimos ni reaccionarios, ni frikifachas, ni extremoderechistas" El líder ultra se ha puesto al frente de esta iniciativa tras vivir dos años en Argentina, donde se codeó con los sectores de la extrema derecha local e incluso logró que en algunos actos flameara la bandera franquista. Sin embargo, en su nueva apuesta política no hay lugar para los símbolos de la dictadura: "No admitimos ni reaccionarios, ni frikifachas, ni extremoderechistas... que no quieran dejar de serlo", advertía hace algunas semanas en las redes sociales. Desde allí llegó a mostrar su admiración hacia Mandela tras su fallecimiento e incluso se animó a pedir la ilegalización de Alianza Nacional, el partido racista y xenófobo que lidera su antiguo camarada Pedro Pablo Peña.

A pesar de estos intentos por romper con la clásica parafernalia de la extrema derecha, Ynestrillas sigue contando con el apoyo de varios dirigentes y militantes de los ambientes más ultras de Madrid y alrededores. Entre ellos están los falangistas Ignacio Toledano y Pascual Pérez Santos, quienes ya lo habían acompañado en su anterior experimento político: la "Mesa Nacional por la Revolución", una coordinadora de extremistas que se constituyó al calor del boom social provocado por el 15-M y que pretendía captar simpatizantes en el mundo de los indignados. Sin embargo, este proyecto -al que se habían sumado varios activistas nazis bien conocidos por la Policía, como Alberto Ayala Cantalicio- fracasó al poco tiempo de nacer.

Proclaman la "apertura revolucionaria de un nuevo proceso constituyente" Tal como consta en sus documentos fundacionales -algunos de los cuales han sido traducidos al catalán y al euskera-, la nueva agrupación de Ynestrillas ha hecho propios los postulados de la "Mesa Nacional por la Revolución", que desde sus comienzos se definía como un "movimiento insurreccional". En el caso de "La Bandera Negra", sus dirigentes proclaman la "apertura revolucionaria de un nuevo proceso constituyente" sobre cinco pilares que poco o nada tienen que ver con los habituales reclamos de la ultraderecha: "república, soberanía, democracia, autogestión y federalismo".

Además, sus miembros se reivindican como "herederos de la rica y profunda tradición española de la resistencia a la opresión y del derecho inalienable del pueblo a terminar con los tiranos y con las tiranías". "En estos tiempos de inoperancia y de desorganización de las fuerzas de oposición democrática al modelo capitalista y monárquico vigente, nosotros mantenemos la necesidad de seguir luchando, solos o en conjunción con otras fuerzas revolucionarias y republicanas", señalan.  

Plantea utilizar el Ejército para la "defensa y garantía de la voluntad popular" Además de echar al rey Juan Carlos, Ynestrillas promueve un "rearme moral de los Ejércitos de España y una mayor implicación de los ciudadanos españoles en las tareas de la Defensa Nacional", para lo que propone "un modelo de ejército nacional y popular". En esa línea, su "Bandera Negra" llama a "renunciar a la guerra como medio de injerencia coactiva en las naciones" y plantea utilizar a las fuerzas armadas para la "defensa y garantía de la voluntad popular", "la salvaguarda de la soberanía e independencia de la futura república" o la "intervención para el apoyo en labores de protección civil".

En sus primeros textos, este colectivo también se pronuncia a favor de la legalización de las drogas "como medio eficaz de poner fin a este profundo problema nacional". Paradójicamente, en junio de 1999 la justicia condenó a Ynestrillas a siete años de prisión por disparar con su revólver a un narcotraficante que se había negado a fiarle cocaína. Aquella no fue la única vez que su nombre apareció ligado a un sumario judicial: nueve años antes había sido detenido por su presunta relación con el asesinato del diputado de Herri Batasuna Josu Muguruza. Sin embargo, la Audiencia Nacional decretó su absolución por falta de pruebas.

En su nueva andadura política, el reconocido dirigente ultraderechista se dejó fotografiar en un homenaje realizado por "La Bandera Negra" a Sean South y Fergal O'Hanlon, dos históricos militantes del IRA -una organización armada que siempre mantuvo estrechos vínculos con ETA- "caídos por una Irlanda unida y libre el 1 de enero de 1957". "El que muere por su pueblo -escribió el grupo en las redes sociales- vive eternamente en el corazón de los que luchan".

Sus camaradas también se solidarizaron con las protestas en el barrio burgalés de Gamonal y ofrecieron asistencia legal a las personas detenidas durante las movilizaciones. En caso de que alguna de ellas acepte, será defendida por el gabinete jurídico de Ynestrillas, quien ha reabierto su despacho de abogado en Madrid. Sus oficinas están sobre la calle Ferraz, a escasos cien metros de la sede del PSOE.