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Exclusiva Zoido usa un atestado policial falso para justificar el ascenso del policía condenado por torturas

El ministro del Interior justifica el ascenso de Héctor Moreno a jefe de Policía de Cantabria en una carta dirigida a Revilla en la que obvia la sentencia judicial, que es muy clara respecto a los golpes y la participación del comisario implicado. 

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El ministro del Interior,  Juan Ignacio Zoido.- EFE

Juan Ignacio Zoido falta a la verdad. El ministro del Interior ha enviado una carta al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, para justificar el nombramiento como nuevo jefe de Policía de Cantabria de Héctor Moreno García, comisario que fue condenado por torturas e indultado por un Gobierno del Partido Popular en 1998, tal y como reveló este medio. En la misiva, a la que ha tenido acceso Público, el ministro ofrece al presidente prácticamente la misma explicación que los policías implicados, entre los que se encontraba Héctor Moreno, relataron en su atestado policial. El problema es que ese mismo atestado policial fue declarado falso por la Audiencia Provincial de Madrid, que decidió condenar a los agentes por delitos de torturas y detención ilegal, entre otros, tal y como recoge la sentencia judicial a la que también ha tenido acceso este diario.   

El ministro explica a Revilla, tras relatar una larga lista de méritos de Moreno, que "el Comisario Moreno participó como un miembro más en un dispositivo para la localización y detención del autor de un atraco a un miembro de la Policía Nacional" cuando "un grupo de personas rodearon a un coche policial, agrediendo a los agentes que estaban en su interior, motivo por el cual pidieron ayuda a otros compañeros produciéndose varias detenciones, entre ellas la de una de persona que denunció a los policías". 

La sentencia judicial de la Audiencia Provincial de Madrid refleja una realidad diferente a la que describe el ministro

Los hechos probados de la sentencia judicial de la Audiencia Provincial de Madrid, no obstante, reflejan una realidad bien diferente. La propia sentencia señala que los hechos quedaron en el atestado policial de "modo distinto al real" y que los acusados "faltaron a la verdad cuando narraron los hechos".

La sentencia, por tanto, desmiente para comenzar que un grupo de personas rodeara el coche y golpeara a los agentes. De hecho, señala que todo comenzó cuando "un peatón de los muchos que allí estaban golpeó con la mano el techo del segundo vehículo porque este le impedía pasar, lo que motivó que sus tres ocupantes [el conductor era Moreno García] se apearan". Fue entonces cuando Moreno activó la sirena del coche, llegó otro vehículo y uno de sus integrantes pegó un tiro al aire, lo que motivó la llegada de curiosos.

A partir de este punto, la sentencia señala como el agente de Policía Francisco Tudanca detuvo "sin motivo alguno" a un viandante, "le esposó fuertemente e introdujo en el vehículo". Otro policía [no identificado] "golpeó con su pistola en la cabeza a un ciudadano que estaba por allí y le causó una herida que sangró de inmediato". Atentos ahora. "Después, el acusado Héctor Moreno García [el comisario ascendido a jefe de Policía de Cantabria] y otro inspector no identificado restregaron la cabeza de este herido contra unos cubos de basura y lo introdujeron en un vehículo policial". 

El agente Héctor Moreno golpeó a una de las personas retenidas "cuando pedía agua o manifestaba su necesidad de ir a orinar"

Asimismo, la sentencia señala que Héctor Moreno junto a Francisco Tudanca "detuvieron sin razón para ello a Juan Luis Pérez Martín y pretendieron introducirlo" en el coche "a través de su puerta trasera". "Cuando tenía medio cuerpo dentro, ambos acusados le golpearon varias veces con la puerta del coche, que se accionaba de arriba abajo, sin causarle lesión alguna". 

No obstante, estas no son las únicas veces que aparece el nombre de Héctor Moreno García en los hechos probados de esta sentencia. La Justicia señala que tras llevar a los detenidos de manera arbitraria a comisaría, el agente Héctor Moreno golpeó a una de las personas retenidas "cuando pedía agua o manifestaba su necesidad de ir a orinar". "Varias veces fue sacado de la fila y al poco de hacerlo se oían gritos suyos. En uno de los regresos a ella los funcionarios que lo traían -no ha quedado probado que fueran los acusados que se acaba de mencionar- lo cogieron por la cabeza y golpearon ésta contra una rejilla de una ventana ciega". 

Moreno García, condenado por torturas y detención ilegal

A pesar de que el ministro Zoido hace caso omiso en su misiva al presidente Revilla, la sentencia es bastante clara cuando condena a Héctor Moreno García a "un delito de tortura en concurso con una falta de lesiones; dos delitos de detención ilegal y dos faltas de malos tratos". Concretamente, la sentencia señala que "la participación directa de este acusado no ha ofrecido duda ninguna".

Torturas en grupo 

Hasta aquí las menciones específicas a Héctor Moreno en la sentencia. Sin embargo, también cabe destacar otros hechos recogidos en el auto del juez. Dos agentes de policía detuvieron al ciudadano Luis Figueroa, abogado de profesión, tras pedir a los agentes que desapareciera la violencia e identificarse como abogado. Cuando lo trasladaban al coche un tercero no identificado propinó un "rodillazo" al detenido causándole una "hernia inguinal de que tuvo que ser intervenido". 

"Yo denuncié los hechos tras ser detenido, golpeado, insultado, vejado, humillado , amenazado y torturado"

Público ha contactado con Luis Figueroa. Este es su testimonio: "Yo denuncié los hechos tras ser detenido, golpeado (con secuelas graves e intervención quirúrgica de una hernia inguinal) insultado, vejado, humillado, amenazado y torturado (cuatro horas en la Dirección General de Seguridad con los dedos apoyados contra la pared, piernas abiertas y viendo cómo golpeaban a quien por el cansancio cambiaba de posición o pedía simplemente un poco de agua y entre insultos a todos y amenazas". 

El testimonio de Figueroa a Público también se ve confirmado en la sentencia judicial que describe cómo en comisaría "cinco detenidos fueron puestos en fila, de cara a la pared, con los brazos levantados y las manos contra ella, permaneciendo así, sin poder moverse pues eran conminados para que no lo hicieran, durante largo tiempo. Mientras tanto quienes pasaban cerca de ellos les llamaban 'canallas' e "hijos de puta" y les decían "os vamos a matar a todos". Posteriormente, el abogado Figueroa también recibiría la amenaza de "te voy a matar".